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Cartas de los lectores

enviado por Raúl Alústiza
1 de enero de 2017
El fútbol de Navidad
Y el fútbol de navidades, que también es fútbol, el otro fútbol, que muchos ni saben que existe. Me refiero a ese de los torneos navideños de infantiles, cadetes… escuelas, campus, etc. No entiendo a esos cuando llegan estas fechas y siempre salen con la misma canción.

Aquello de que vaya chapuza eso de no tener fútbol en navidades, con lo bonito sería poder ir toda la familia a ver a nuestro equipo, en estas entrañables fechas. A ver, primero, fútbol hay para aburrir todo el año, no vaya a ser que exprimamos tanto el negocio, que matemos la gallina de los huevos de oro. Segundo, seguro que en todo el año hay fechas más indicadas para que los niños vayan al fútbol. Tercero, si algo tienen que hacer los niños en estas fechas, es de todo menos ir al fútbol, y sí, participar más en “su fútbol”, además de otras numerosas actividades que en estas fechas se ofrece por la ciudad.

Para estos casos siempre se suele poner a la liga Inglesa como ejemplo de competición, como si estos jugadores Ingleses fuesen más abnegados y profesionales que el resto. Lo que si está claro que no será por ser ingleses, porque más del 80% de la Premier no son de allí. Otro argumento que se suele utilizar, es ese de que con lo que ganan, encima vacaciones. Bueno eso no es un argumento, sino una especie de pataleta, pero que además no es cierto. Creo que ningún jugador se libra de tener que participar en un par de partidos amistosos, de selecciones autonómicas, partidos por causas benéficas, homenajes, etc., etc.

O sea, algo tan necesario en la alta competición como es desconectar unos días de lo que es un continuo sinvivir, pues tampoco. Cualquiera se niega a participar en esos torneos tan importantísimos, para el que los organiza. Otra razón más para no quejarse de la falta de fútbol, porque seguro que tenemos en nuestro entorno, varios de estos partidos para poder asistir.

Lo que sí invitaría a todos es a ir a ver a todos esos niños que participan estos días en docenas de torneos por la ciudad. Más que nada porque hay muchos aficionados que nunca han visto “el otro fútbol”, y piensan que solo existe el de la alta competición. Así, de paso, se darán cuenta lo difícil que es lo que realizan los profesionales, observando lo que les cuesta hacer a los normales. Bien, pues si se dan una vuelta por esos campos y torneos, veremos la realidad del origen de estos futuros cracks. Comprobaremos lo bueno y lo malo, los defectos y las virtudes lo bonito y lo feo de estas categorías.

Yo suelo decir que cuanto menos categoría deportiva se tiene, regionales, juveniles, infantiles, etc., menos categoría humana se ve. En estos torneos y categorías, vemos los mismos defectos que la alta competición, con las pocas virtudes de éstas. Pero es impagable ver a niñ@s, chic@s y familiares con la ilusión a la que asisten y participan. Pero siempre hay alguno que lo fastidia todo.

Es aquí donde quiero llegar, a que nos concienciemos del daño o del beneficio que supone para todos, un bun o mal formador como entrenador y unos padres sensatos o no. Padres que a veces son unos hooligans, que hacen que este deporte que contiene tanta riqueza en valores colectivos, se convierta en un mal ejemplo. Invitaría a que cuando vemos un padre corriendo por la banda de su hijo a grito pelado, y un entrenador chillando en vez de aconsejando, podamos hacer un gesto de desaprobación, sin entrar en más, porque estos insensatos no suelen ser muy tolerantes y así iremos ganando terreno.

Hay que hacer que desaparezcan esos padres hooligans que creen tener a un futuro Messi, y a esos entrenadores Mourinhos que piensan que van ha ganar la champions con su equipo de infantiles. Y ya que el 99,99 % de los futbolista no van a ser profesionales, siempre cabe la posibilidad de hacerles mejores personas y más competitivos para cualquier aspecto de la vida.

La competición no es mala en sí, lo malo para los niños es el stress que le genera su entorno. Competir, competimos en todo, exámenes, notas, convocatorias, entrevistas de trabajo, concursos de villancicos, al parchís, en la imagen social, etc. Etc. Por lo tanto hay que saber como se aprende a competir desde la normalidad, disfrutando y sin traumas.

Y de momento todavía no se ha inventado mejor sistema pedagógico para conseguirlo que el propio juego. Y el mensaje en estas categorías no es prepararse o entrenar para ser el mejor, sino para ser cada día un poco mejor, en el fútbol y en la vida. Todos, completamente todos los valores individuales y sociales o colectivos que se pueden dar en la vida, los contiene un equipo en el juego y en su competición, ahora es cuestión de gestionarlo con buenos formadores. Asunto que no debe ser prioritario, porque por lo visto se prefiere prohibir la competición, y así ahorrar en formadores.

Mi artículo del Correo Español el Pueblo Vasco aparecido el martes 27-12-2016

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