Un partido entre Bena Tshadi y Basanga, de la región de Kasai (República Democrática del Congo), disputado en 1998, fue interrumpido cuando un rayo cayó en el terreno de juego.

 

Los 11 jugadores locales murieron fulminados por la descarga, mientras los 11 visitantes salieron misteriosamente ilesos.

 

Según la crónica de un medio local: "El rayo mató de golpe a 11 jóvenes jugadores de entre 20 y 35 años que disputaban un partido de fútbol. Los atletas de Basanga curiosamente salieron indemnes de la catástrofe".

 

Sin embargo no pudieron explicar cómo el equipo Bena Tshadi, que era el local, murieron y los visitantes salieron ilesos. Se hablaba de brujería y hechicería, además de que los fallecidos llevaban tacos metálicos en sus botas, lo que explicaría la mayor conductividad de la descarga eléctrica en sus cuerpos.