Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Jueves, 21 de julio de 2016 | Leída 425 veces
PSICOLOGÍA

La vida de un futbolista dura más de noventa minutos.

Guardar en Mis Noticias.

Son conocidos por ser estrellas del fútbol. ¿Pero sabemos realmente si han pasado momentos duros en su vida?

Comienza tras cada pitido final. En ese momento los escudos, camisetas e hinchas desaparecen para dar paso a la realidad. Aquel momento en el que combinan sueños con tristezas y dramas con lágrimas, cargando recuerdos dolorosos que siempre llevarán en el corazón.  

 

Jakub Blaszczykowski: No hay gol que anote sin que mire al cielo para recordarla. Su[Img #4778] madre, Anna, partió cuando solo tenía 11 años de la manera más cruel para un niño de esa edad. ‘Kuba’ vio cómo su padre, Zygmunt, la apuñalaba una y otra vez hasta la muerte luego de una discusión matrimonial. El jugador del Borussia Dortmund pasó cuatro días sin hablar ni comer. 

 

"Nunca voy a entender por qué sucedió. Yo siempre me pregunto '¿por qué?' Hasta el final de mi vida voy a tener que vivir con esto. Daría todo lo que fuera a cambio de que mi madre estuviera viva”

 

Franck Ribéry: Con cada sonrisa que dibuja en su rostro, cuenta su historia. La vida se encargó de hacerlo disputar finales desde que abrió los ojos por primera vez. Al nacer, sus [Img #4780]padres lo abandonaron en un convento de monjas. Dos años más tarde, sufrió un accidente de coche mientras viajaba en el asiento trasero. Con el choque, el francés salió expulsado del lugar en el que estaba y su rostro dio contra el parabrisas, ocasionándole una serie de cortes los cuales derivaron en cicatrices que luce hasta el día de hoy.

 

“De pequeño se burlaban de mí y me escondía a llorar en un rincón. Pero eso me ha ayudado en la vida”

 

 

Juan Guillermo Cuadrado: Antes de gambetear rivales aprendió a esquivar balas. Cuando los tiros sonaron, un pequeño Juan Guillermo de tan solo cuatro años se escondió debajo de su cama, siguiendo las indicaciones de sus padres. Ningún disparo lo alcanzó pero su [Img #4779]corazón quedó herido para siempre. Cerca de él, el cuerpo de su padre, quien trabajaba en una finca productora de plátanos, estaba inmóvil en el suelo. Tras lograr su cometido, los criminales se dieron a la fuga. Eran tiempos violentos en el Municipio de Necoclí, Antioquia (Colombia).

 

Su madre, Marcela Bello, asumió la responsabilidad del hogar, el cual sacó adelante ganándose el sueldo en bananeras y heladerías. Nunca le faltó nada al jugador de la Fiorentina, quien al llegar al balompié italiano le dijo a su madre que no trabajara más. 

 

Mario Balotelli: Muchas veces actúa sin razón como lo hicieron alguna vez sus padres. Con problemas graves en el intestino y pensando que se iba a morir, los ghaneses, Thomas y Rose Barwuah, sus progenitores, decidieron mudarse a Brescia. En la ciudad italiana, la situación familiar no cambió y la escasez seguía con ellos. Cegados por la pobreza que los [Img #4777]rodeaba, entregaron al servicio social a Mario cuando aún era un bebé. 

 

En ese momento, aparecieron Francesco y Silvia Balotelli, pareja sobreviviente de la exterminación judía en Europa, quienes criaron según sus costumbres al delantero del Liverpool. A pesar de su locura, Mario siempre encuentra momentos de luz. Como en las semifinales de la Eurocopa 2012, cuando con dos goles suyos le dio el triunfo a Italia ante Alemania y protagonizó uno de los momentos más emotivos del torneo: aquel abrazo interminable junto a su madre, quien había visitado los campos de concentración de Auschwitz, en donde asesinaron a gran parte de su familia.  

 

Carlos Tevez:  A los 5 años perdió a su padre, quien murió al instante tras recibir 23 balazos en un tiroteo en el barrio de Fuerte Apache. A Carlos no le había dado [Img #4781]su apellido y su madre, Fabiana Martínez, decidió abandonarlo cuando solo tenía seis meses.

 

Los obstáculos siguieron apareciendo: con diez meses le cayó agua hirviendo en el cuello y parte del rostro. Todo empeoró cuando por desesperación lo cubrieron con mantas de nylon para llevarlo al hospital, las cuales quedaron pegadas a su piel agravando más la situación. Las cicatrices que lleva son el recuerdo de aquel accidente que pudo acabar en tragedia. 

Mundo Fútbol Base
Mundo Fútbol Base • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress