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Redacción
Martes, 11 de septiembre de 2018 | Leída 288 veces
PSICOLOGÍA

Toni Nadal, el entrenador que todos deberíamos tener... no solo Rafa

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Todos sabemos perder, porque, al final, todos perdemos. La cuestión es perder bien o perder mal. Cuando el deporte se entiende como una lucha personal, las derrotas se consideran una vergüenza.

Después de 27 años y 75 títulos juntos, Toni Nadal (Manacor, 1961) dejó en noviembre del año pasado de entrenar a su sobrino Rafael, como a él le gusta llamar a Rafa, brillante semifinalista ya del US Open tras eliminar a Thiem. Una feliz y laureada etapa que "se inició el día en que el hijo de mi hermano Sebastián entró en mi pista de tenis con tan solo tres años", tal y como escribió el propio Toni en la carta de despedida que publicó en el diario 'El País'. "He sido más molesto que apacible y más exigente que dado al halago. Le he procurado más un punto de insatisfacción que de beneplácito y le he trasladado siempre a él toda la responsabilidad". Efectivamente, todo lo contrario de lo que en la sociedad actual hacemos la gran mayoría de padres, educadores o entrenadores con nuestros hijos, alumnos o jóvenes deportistas.

 

"Vivimos en un mundo de tecnología en el que parece que vamos a solucionar las cosas con métodos nuevos. Hay estudios biomecánicos, estadísticos… Pero la realidad es que después de todo eso, los chicos son peores que los de antes", afirmaba recientemente en una entrevista radiofónica y en un vídeo que circula con gran aceptación por las redes sociales. Aunque ya no entrene a Rafa, Toni sigue siendo toda una referencia y continúa vinculado al tenis con su academia. "Cuando nosotros llegamos al circuito profesional, los mejores del mundo tenían 20-21 años, y ahora los mejores del mundo, después de todos estos conocimientos e innovaciones que han aparecido, son más mayores. Algo ha fallado", añade. Un interesante dato sobre el que todos, pero especialmente deportistas y entrenadores, deberíamos reflexionar.

 

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“La maduración tardía de los chicos, el proteccionismo y querer tenerlo todo organizado van en detrimento de ellos", explica el mallorquín. "Lo he dicho muchas veces: lo que es bueno para un jugador profesional no lo es necesariamente para un chico en formación. Hay valores que ayudan a mejorar y otros que dificultan. En la Academia, entendiendo que el mundo cambia y que hay determinadas cosas que han variado con la tecnología, siendo esto cierto, también lo es que lo importante sigue siendo lo importante”, añade el tío de Rafael, a quien ya recomendé escuchar o leer atentamente en la entrevista que concedió a la revista digital 'The Tactical Room'.

 

Odio a quien no piense como yo


Además, en el artículo que mencionaba al principio, Toni reflexionaba sobre el hecho de que "vivimos en una sociedad en la que el fanatismo dominante, en política sobre todo, nos lleva a dar solo por bueno nuestro punto de vista y a despreciar, infravalorar y hasta odiar al que piensa o siente distinto a nosotros". La verdad es que el entrenador del mejor deportista español de todos los tiempos —la mejor deportista es posiblemente ya Carolina Marín— es un gran ejemplo para el resto de entrenadores, deportistas y, por qué no, también para los políticos, de quienes habla sin tapujos.


"No me gusta ser políticamente correcto, pero veo que hay personas a las que no les queda más remedio, porque nuestra sociedad está dispuesta a mirar con lupa cualquier expresión, y eso desanima a cualquiera al expresar su opinión real sobre las cosas", opina Toni. "El lenguaje políticamente correcto me parece pura demagogia. En las sociedades maduras, las cosas se dicen claramente, intentando ser respetuoso y sin ofender a nadie". Esto es lo que decía, ya como exentrenador de Rafa, en una interesante entrevista de Álvaro Sánchez en la que destacaba que "el juicio de una acción depende de si el protagonista es o no de tu equipo. En política, algunos son capaces de recriminar al contrario lo que hiciste tú antes o harás después. Lo decía José Luis López Aranguren: en el Gobierno se habla de política y en la oposición, de ética".

 

Y es que si algo tiene claro el tío de Rafael Nadal es que "nunca hablo de servir a la sociedad. Cuando escucho ese mensaje, típico de los políticos, siempre veo detrás un engaño. El discurso de los políticos debería ser: 'Yo estoy aquí para intentar hacerlo lo mejor posible, y así espero servir y ayudar'. Soy muy crítico con las personas a las que cedo mi confianza. Vivimos en un mundo de o estás conmigo o contra mí, y nos cuesta ver lo positivo de los que no piensan como nosotros. Es curioso que un rival no acierte nunca, ni siquiera por causalidad… El deporte no debe estar tan vinculado a un posicionamiento político, y más cuando no es una postura unánime dentro de la sociedad (...) Si los líderes de una sociedad son los más destacados, iría mucho mejor".

 

Un sinfín de lecciones


Si su sobrino es un ejemplo de superación sobre la pista y un modelo de deportividad fuera de ella, ha sido en gran medida gracias al trabajo de Toni Nadal. "Quienes consiguen estar arriba después de conseguir sus objetivos, son las personas que han aprovechado las oportunidades, porque han estado dispuestas a afrontar la adversidad. Todos sabemos perder, porque, al final, todos perdemos. La cuestión es perder bien o perder mal. Cuando el deporte se entiende como una lucha personal, las derrotas se consideran una vergüenza. Las personas a las que la derrota les ofende no han sido bien educadas. Las derrotas son solo derrotas".

 

Porque si algo ha destacado siempre el tío Toni es que "Rafael ha sido un chico dispuesto a escuchar, y eso es un gran valor. La persona obediente que se deja guiar demuestra inteligencia, porque aprende más. Cuando te instalas en la queja, sueles rehuir tu responsabilidad y no rindes al 100%. Rafael ha tenido muchos problemas, pero no se queja; y menos conmigo. Mi respuesta era siempre: '¡Es lo que hay! Con lo que tenemos, debemos intentar lidiar. Estamos mucho mejor de lo que esperábamos, y supongo que mucho mejor de lo que merecemos".

 

Tal vez porque no es lo habitual, ni en el deporte ni en la vida diaria en general, resulta un alivio escuchar a un entrenador —que encima lo ha ganado todo— decir que piensa "que el trabajo bien hecho y el compromiso acercan más a la felicidad que la mera diversión". Y es que, como recuerda Toni, "una cosa es ser feliz y otra estar contento", de ahí que algunos infelices puedan estar contentos con las derrotas de Nadal. Sí, me refiero a esos políticos de tres al cuarto como el que pretendió ofender a Rafa diciendo que su tenis era "soporífero, defensivo, hipermusculado y pasabolas". Más le hubiera valido tener un entrenador como Toni, quien, además de algo de tenis, le habría enseñado a ser más educado.

 

 

 

Fuente: Kike Marín (elconfidencial.com)

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