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Redacción
Martes, 11 de septiembre de 2018 | Leída 188 veces
PSICOLOGÍA

¿Por qué pegan los niños?

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Un asunto que preocupa a muchos papás cuando sus niños son pequeños es que de pronto, un día, se les suelta la mano y pegan a mayores y niños cuando están descontentos con algo o enfadados. ¿Significa esto que tenemos un niño agresivo? La respuesta es no, o no necesariamente. Esto es lo que debemos hacer si tenemos un niño pegón para acabar con su conducta agresiva.

Que los niños muerdan, peguen o empujen es un comportamiento que puede considerarse normal hasta cierta edad, cuando los niños no tienen capacidad de autocontrol o no tienen capacidad para verbalizar lo que les pasa o comunicarse adecuadamente. Entre los dos años y los 5 años puede ser normal que un niño pegue a otro o le muerda cuando quiere un juguete o se enfada con otro. Sobre todo los más pequeños, que si no pueden comunicarse verbalmente, se comunican "físicamente".

 

Por otro lado los niños en estas edades aproximadamente son egocéntricos, tienen poca capacidad de autocontrol, y poca tolerancia  a la frustración, por lo que puede ser relativamente normal que cuando tiene algún problema lo resuelva con un empujón o pegue o muerda.


Tampoco podemos olvidar el carácter de cada niño y su temperamento, que harán que el niño sea más propenso a tener este tipo de comportamientos. Los niños con temperamento más difícil, a los que les cuesta tolerar la frustración y adaptarse a las normas, pueden ser los que más problemas de este tipo presenten.

 

Hay otros factores que también influyen como pueden ser el  ambiente familiar, los problemas de comunicación del niño, la falta de habilidades sociales o dificultades en el desarrollo del niño.

 

Qué hacer para educar a un niño pegón


Que esto sea normal no significa que no tengamos que corregir estas conductas cuando aparezcan. Hay que trabajar en esto desde el momento que veamos que aparece el primer empujón, pero sin alarmarnos, recordemos que estos comportamientos son normales cuando son pequeños.

 

Es importante que si queremos corregir esta conducta, no hagamos lo mismo los papás. A veces ocurre que nuestro niño nos pega o pega a otro niño y la manera de corregirle es darle en la mano, y acompañarlo de un "eso no se hace".  Mensaje totalmente contradictorio si lo que queremos es que no pegue. Por lo tanto la primera regla de oro a la hora de corregir, es dar ejemplo y no hacer nosotros lo que le decimos que está mal.

 

En segundo lugar, mantener la calma y corregir y decirle las cosas con serenidad. Si estamos en el parque y veo que mi hijo le arrebata a otro niño un juguete con un empujón, deberé ir y decirle que eso no se hace, le quito el juguete, se lo doy al otro niño  y me llevo a mi hijo durante un ratito fuera del lugar de juego, y le explico, con palabras sencillas y mensaje cortos, (nada de explicarle el valor de ser buenos y amables, porque no lo va a entender), que hay que pedir las cosas pero no quitarlas y que no nos gusta lo que ha hecho. Pero sin gritar, pues nuevamente le doy un mensaje contrario a lo que quiero enseñar. Además los gritos crean tensión e irritabilidad en los pequeños.

 

Es importante enseñarles conductas alternativas a las que queremos corregir y reforzarlas cuando aparezcan. De esta manera será más fácil que la conducta cambie. Es decir tenemos que reforzar y elogiar cada vez que nuestro hijo haga las cosas de forma adecuada, sin pegar o sin empujar a otros niños o a nosotros mismos.

 

No hay que olvidar tampoco hacer a los niños poner normas y pautas claras en casa y hacer a los niños conscientes de las consecuencias que tienen esos comportamientos. Pedir disculpas al otro niño, pasar un tiempo fuera del lugar y de la actividad que estuviera realizando, o perder un privilegio, como no poder jugar un tiempo con un juguete o volver antes a casa del parque.

 

Por lo tanto, que los niños peguen es algo normal cuando son pequeños, pero es fundamental corregir y dar ejemplo. Y como siempre os recomendamos, si no podemos controlar la situación o no sabemos bien como, lo mejor será acudir a un profesional que estudie nuestro caso y nos oriente y ayude.

 

 

 

Fuente: Jimena Ocampo (guiainfantil.com)

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