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Redacción
Jueves, 31 de mayo de 2018 | Leída 174 veces
ENTREVISTA

Paco López: "He estado muchos años en Segunda B y hay técnicos muy capacitados para rendir al más alto nivel""

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Obró el milagro cuando su equipo había cogido una peligrosa pendiente hacia el descenso. Su receta fue sencilla. Tocó la fibra al vestuario con sinceridad. Creía en sus «valientes» y empezó una escalada espectacular para quedar a 17 puntos de la salvación. Se ganó el crédito y un merecido contrato de Primera. Así es Paco López (Valencia, 1967).

 

¿Cómo explicaría la impresionante recta final de Liga del Levante: 'efecto Paco López'?


Bueno... (sonríe) No es fácil resumir esa cuestión. Sólo apelé al trabajo y traté de transmitir la ilusión que tenía y la confianza en que el equipo podía dar mucho más de sí. Cada uno de ellos, con sus matices tácticos y emocionales, que me parece fundamentales, podían dar mucho más aunque el fútbol es caprichoso. Confiaba en que todo podía salir bien.


¿Cuando le dieron la responsabilidad del banquillo, pensó que era la oportunidad de su vida?


No pensé eso. Lo dije desde el primer día. Sólo pensaba en el día a día, en disfrutar mucho. Si la plantilla me veía disfrutar, también lo harían ellos. No fui más allá ni pensé en el futuro. Sabía la responsabilidad que tenía y quería disfrutar de mi trabajo.

 

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¿Cuál fue su discurso al vestuario en cuanto tomó el testigo?


No tenía ningún mensaje preparado, la verdad. Traté de ser lo más natural y sincero posible. Consideré que había que ser muy sincero y debía decirles lo que pensaba. Un mensaje de ilusión y confianza basado en realidades.


Dígame algunas.


Que sabía que podían dar mucho más de lo que estaban dando; que sé que podían dar la vuelta a la situación; que quería jugadores valientes porque los había y que había que dar un paso al frente en todos los aspectos. Y otra de mis frases fue sobre la confianza. Si teníamos que esperar a que los resultados nos dieran la confianza, mal íbamos. Tenía que ser al revés: la confianza nos llevaría a los resultados como creo que así sucedió.


¿Tuvo vértigo?


No, para nada, sinceramente. Por dos razones fundamentales. La primera es que llevo 15 años entrenando y aunque fue en categorías menores trabajé con profesionales que vivían de esto, y en canteras con mucha responsabilidad como Valencia, Villarreal y Levante. Creo que era bagaje suficiente para confiar en lo que hacíamos. La segunda razón es que he vivido capítulos en mi vida en los últimos dos años un poco duros...


Habla de momentos delicados junto a su mujer para ganar batallas mucho más importantes...


Sí, de ahí que los momentos que vivía el Levante te sirven para relativizar las cosas, gané batallas personales más duras y delicadas. A veces te ahogas en un vaso de agua y en esta vida hay cosas mucho más importantes de las que hay que aprender. Existen problemas de verdad y otros que no lo son tanto. La vida no se trata de uno o dos malos resultados.


¿En qué momento tuvo la sensación de que saldrían del pozo?


No sabría decirte, pero la sensación de confianza la tuve cuando les veía entrenar; pensaba que podíamos salvarnos de verdad. Sé lo caprichoso que es el fútbol, pero tuve el convencimiento desde el primer día que nos podíamos salvar.


A los entrenadores demasiado 'buenos' de espíritu se los suele engullir el vestuario. ¿No le hizo falta mano dura para revertir la situación?


Sé lo que es ser futbolista profesional y el egoísmo que hay dentro de un vestuario. Todo hemos sido egoístas, pero yo traslado siempre que ese egoísmo no debe chocar frontalmente contra el colectivo y sus intereses. Eso lo he dejado siempre bien claro en los vestuarios que he dirigido. En un vestuario hay que ser eficiente, sincero y directo con cada uno de ellos, aunque luego pasen mil historias dentro de ese santuario, normal en una convivencia diaria con tanta gente.


Usted rescató a jugadores como Campaña, Bardhi, Boateng...


En esa gestión del vestuario, la base está en el equilibrio colectivo e individual. Yo trato de tener charlas no individuales sino individualizadas, que es diferente. A todos no les puedes decir lo mismo ni tratarlos de la misma forma. Cada uno necesita una cosa diferente y saber el momento de cada jugador, el momento del equipo y el carácter de cada futbolista. Yo creo mucho en eso.


¿Cree que la cantera de entrenadores españoles goza de buena salud?


Sin ninguna duda, lo que pasa es que no hay cabida para todos. El nivel de entrenadores nacionales es buenísimo. Yo he estado muchos años en Segunda B y hay técnicos muy capacitados para rendir y estar al más alto nivel.


¿Tendrá usted voz y voto para decidir los próximos refuerzos?


He colaborado durante este tiempo con Tito, como ahora con Luis Helguera y no voy a dejar de hacerlo, si bien mi dedicación se centra en el terreno de juego. Con Tito la relación es muy buena; hablamos y consensuamos y cuando no estamos de acuerdo, debatimos con naturalidad.


¿Motiva tener como objetivo deportivo no mirar más allá de asegurarse la permanencia?


Es fundamental no perder la perspectiva y saber dónde estamos. Nuestro objetivo es trabajar con la misma ilusión. Somos humildes pero ambiciosos, aunque tenemos los pies en el suelo. Para que el proyecto salga bien hay que saber de dónde venimos y quiénes somos y , partir de ahí, crecer hasta donde podamos desde el esfuerzo y el trabajo. No hay otra.


Y aprender de los errores...


Nos podemos haber equivocado esta temporada, es evidente, pero haber quedado a 17 puntos de los puestos de descenso significa que tampoco hemos estado muy desacertados cuando hace once jornadas estábamos a uno.


¿Veremos el año que viene a todos los 'valientes' que han reflotado al Levante?


Sí, y no porque se lo hayan ganado sino porque lo han demostrado. Tienen nivel para estar en Primera. La idea es mejorar a partir de ahí y encontrar a futbolistas que nos ayuden a crecer. Una revolución no sería buena. La base la tenemos, y debe continuar.

 

 

 

 

Fuente: Sergio Aspas (elmundo.es)

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