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Redacción
Miércoles, 30 de mayo de 2018 | Leída 295 veces
MEDICINA

La tríada: la lesión más temida por los futbolistas

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La Triada es una de las lesiones más temidas por los deportistas de alto nivel, debido al largo periodo de tiempo necesario para su recuperación, el número de estructuras implicadas, la posibilidad de no recuperar la movilidad anterior a la lesión y, por supuesto, la necesidad obligada de pasar por el quirófano si se tiene intención de volver a competir.

 

En este tipo de lesión de rodilla, también llamada la triada de O’Donoghue, se ven implicados prácticamente todas las estructuras no óseas de la rodilla, como son el menisco, los ligamentos laterales y los ligamentos cruzados, tanto anterior como posterior. Dicha lesión se produce a causa de una desaceleración brusca o frenada en seco, seguida de un cambio de dirección con la pierna de apoyo.

 

En ese instante el pie del individuo se queda “clavado” en el suelo, produciéndose una rotación de la tibia sobre el fémur que no puede ser soportada por las estructuras de la rodilla, momento en el que se escucha el famoso “chasquido”, audible no tan solo por el propio individuo sino que también por la gente de alrededor. Las consecuentes sensaciones tras la lesión son un dolor intenso en la zona de la rodilla junto con la sensación de inestabilidad en la articulación, lo que impide poder caminar.

 

Debido a la cantidad de estructuras implicadas, es necesario realizar una serie de pruebas [Img #14564]para diagnosticar el alcance de la lesión. Además de las pruebas físicas que lleva a cabo el médico, se realizan pruebas radiológicas de cara a descartar fracturas óseas, así como una resonancia magnética.

 

A la hora de escoger el tratamiento, es necesario conocer el estado de cada uno de los elementos implicados en la lesión de forma individual en primer lugar y después en su conjunto. Por ejemplo, en las lesiones de ligamentos laterales de grado 1 y 2, no es necesaria la cirugía, debido a que cicatrizan espontáneamente. De este modo, cuando el estado de la rodilla mejora lo suficiente, se inicia la rehabilitación para ayudar a la regeneración del ligamento. En cambio, los ligamentos cruzados, siempre van a requerir de cirugía para su reparación, pues en este caso no se regeneran por sí mismos. En definitiva, como mencionábamos al principio, para poder seguir al mismo nivel de actividad física/deportiva que antes de la lesión, es imprescindible someterse a cirugía, siendo recomendable realizarla mediante artroscopia.

 

 

 

 

Fuente: operarme.es

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