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Redacción
Jueves, 17 de mayo de 2018 | Leída 435 veces
PSICOLOGÍA

Entrenadores en apuros: final de la temporada

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Las metas y objetivos del equipo deben ser perfectamente acordes con sus capacidades. Demasiado fácil, desmotiva; demasiado difícil, desmorona.

“En la nueva generación de líderes que veremos nacer del nuevo entorno social, serán lideres que entenderán que complementados con más gente, son mejores. Se acabaron los tiempos del “yo mando y ordeno”, y de los hiperlíderes que son muy peligrosos, porque no son productivos ni generan nada” (Doménech , A., La Vanguardia, 2011).

 

“El alma de un equipo es el alma de un entrenador.” Miguel Delibes

 

Ser un entrenador profesional competente no lo es todo. Tal y como afirmó Henry Ford en una ocasión: “Si hay un secreto para el éxito, es el siguiente: entender el punto de vista del otro y ver las cosas con sus ojos”. Y sí, como ustedes están pensando para ser un entrenador de élite no es suficiente con una  buena formación, el título de Entrenador Nacional o conocimiento técnico-táctico especifico. En un pasado no muy remoto, los entrenadores eran gestores de alineaciones (alineador) y en la actualidad se han convertido en un generador de contextos del juego. Por este motivo, los entrenadores debemos aspirar a ser líderes,  responder a las necesidades de nuestro  equipo, a través de procesos y herramientas para obtener lo mejor del talento y  maximizar el desempeño (juego) propuesto. Será en línea con EAE Business School (Las cinco áreas que todo líder debe dominar, 2018) donde se puede extraer que un equipo  tiene sincronía cuando “las personas (jugadores) siguen las directrices marcadas por aquellas figuras en cuyo criterio confían y a las que respetan profesionalmente”.

 

Cabe recordar que quien pretenda alcanzar el éxito como entrenador de élite debe saber manejar con destreza las emociones: las propias y la de los demás (@EntrenadorTato, 2018). En esta línea,  los mayores desafíos a los que se enfrenta un entrenador es ser creativo y configurar un equipo que también lo sea, añadiendo cierta sorpresa al modelo de juego, para no poder ser neutralizado y obtener la vitoria ante rivales inesperados. Si una cosa he aprendido a lo largo de mi carrera es que en creatividad, el talento del equipo siempre es superior al talento de cada una de las personas que lo forman (Luis Bassat, prólogo del libro Éxito, Urbea J. y  García de Oro, G. 2011). Así sabemos que como entrenadores tenemos que asegurarnos de transmitir con claridad nuestros  principios y valores, la filosofía de juego y su energía. También debemos asegurarnos de que los jugadores que saltan al césped y los que se quedan en el banquillo comparten los mismos objetivos. Si no se logra esto como entrendor, la derrota está asegurada.

 

Es ahora, en el último tramo ligero, cuando todo el mundo busca la respuesta del entrenador para que abandere la reacción final suficiente para evitar el descenso, jugar los play-off o bien ganar el campeonato, cuando aún quedan opciones por disputarlo. Esta sensación general es de vértigo, porque las emociones positivas van estimular el éxito profesional y personal, pero por el contrario las emociones negativas van a frenar el rendimiento del equipo, alejándonos del objetivo propuesto. En virtud de ello, Juan Carlos Unzue, técnico del Celta (ver Julio Bernardo, Faro de  Vigo, 2017) nos dejó este legado: “Cuando no consigues puntuar evidentemente nada mejora, ni en cuanto a la clasificación porque no consigues puntos, ni en cuanto a la autoestima, pero esto es fútbol y es en las dificultades cuando se ve a los jugadores para dar el máximo nivel”. A esta afirmación del técnico, nuestro EQUIPO LANZA añadiría que la responsabilidad siempre será compartida, entre: directiva, cuerpo técnico y jugador. El entrenador, en el final del trayecto, solo puede recibir el aliento de los dirigentes; y nosotros  como entrenadores creo que debemos estar a altura de las circunstancias, dándole herramientas necesarias a nuestros jugadores, pero sabiendo que  los protagonistas son ellos, ya que los técnicos estamos fuera del “momentum” de juego y nuestra participación se resume al diseño de estrategias para la consecución del objetivo: la victoria. Sin olvidar que la responsabilidad de ganar es los jugadores: ¡los protagonistas son y serán siempre  ellos!

 

En definitiva, nuestro EQUIPO LANZA sabe que el entrenador está rodeado de un contexto my competitivo y que alcanzar el éxito no es tarea fácil. Todo el mundo puede llegar a tener éxito en algún momento de su vida, pero en lo que el EQUIPO LANZA se reafirma es que cualquier entrenador no está preparado para liderar un equipo. Los éxitos son relativos. No es el mismo para un equipo que ha invertido para jugar la fase de ascenso, que para un equipo que está hecho para salvar la categoría. Por ello, los éxitos van llegar en conjución de: (1)  presidente y junta directiva (desde que cogen las riendas del club, son los responsables de los éxitos y fracasos, durante el tiempo que dure su mandato); (2) entrenador y su equipo de trabajo (importa mucho cuánto sabe, cuánto conoce y la experiencia, pero debe ser franco con las bases del proyecto; y  (3) jugadores (porque la responsabilidad de ganar es de los  jugadores, ya que son los protagonistas del juego). Eso sí, compañeros,  vustra constancia y decisiones serán quienes os juzgen porque es muy difícil hablar de porcentajes sobre el grado de responsabilidad ante el fracaso y este análisis sería “personal de cada uno de los estamentos que configuren la entidad”.

 

Recomendaciones de @EntrenadorTato: llegar como entrenador no es tarea fácil; pero lo complicado es mantenerse. Ante momentos adversos en función del ranking, los técnicos tenemos la obligación de buscar soluciones, moderar los estados de ánimo, controlar nuestro modelo de juego y manejar la posible ansiedad. Pero, ¿cómo? Trabajando día a día,  con un clima de un optimismo prudente, estableciendo metas a corto plazo pero accesibles, programando tareas que hagan sentir y recobrar la confianza al equipo para que los obstáculos que puedan  presentarse durante el partido de acuerdo con nuestras capacidades, fuerza de voluntad y algo de fortuna; pero nunca a merced del rival. Y no os olvidéis: si hay opción hay esperanza y la victoria solo depende de nosotros. Compañeros,  añadid a vuestro equipo bienestar colectivo, sentimientos de pertenencia y unidad; sólo unidos será posible el logro.

 

P.D. “Las metas y objetivos del equipo deben ser perfectamente acordes con sus capacidades. Demasiado fácil, desmotiva; demasiado difícil, desmorona” (Jorge Valdano).

 

 

 

Fuente: Tato Giménez (lanzadigital.com)

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