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Redacción
Jueves, 17 de mayo de 2018 | Leída 215 veces
EDUCACIÓN

'Tarjeta verde', el premio a la deportividad que ya han recibido 40 clubes y jugadores en Málaga

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Frenar la agresión a un árbitro, detener una jugada para atender a un lesionado o dar ejemplo como padres en la grada, son algunos de los comportamientos que han recibido este reconocimiento en Málaga, que partió de la Federación Andaluza de Fútbol.

Para jugadores, entrenadores, utilleros y... ¡hasta para padres y aficionados! La 'Tarjeta Verde' es una herramienta exclusiva del fútbol andaluz que premia los gestos humanos y deportivos que suceden en un campo de fútbol. Evitar que agredan a un colegiado, el buen comportamiento de los padres en la grada o detener una jugada prometedora de gol para atender a un lesionado son algunos de los casos más llamativos que se han llevado esta 'condecoración a la deportividad'.

 

Es una idea original de la Federación Andaluza que surgió en 2014, y su color proviene del verde de la bandera de Andalucía. Una opción era llamarla 'tarjeta blanquiazul', confiesa Miguel Sánchez, presidente de la Federación Malagueña Tras varios años en pruebas, su uso se ha extendido en esta temporada. En la provincia de Málaga, en concreto, ya se han otorgado cerca de cuarenta cartulinas de este tipo. El reconocimiento público es el premio, y el recuerdo, un diploma oficial de la federación.

 

Así funciona


Las tarjetas muchas veces no se muestran durante el transcurso del partido. En el mayor de los casos, el árbitro lo refleja en el acta y la Federación remite un diploma en forma de recuerdo al club o el jugador.


 

En la delegación malagueña se ha intensificado especialmente su uso en esta temporada; en todas las categorías, desde 'baby' (4-5 años) hasta incluso Tercera, abarcando todo el fútbol de la comunidad autónoma. El fin es educativo, entre los de menos edad, y de recompensa, para escalafones con más experiencia. Al principio, y aún ahora, hay árbitros que no son partidarios de mostarla. La controversia entre ellos es intensa.

 

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Unos defienden que los buenos comportamientos deben ser inherentes al juego y no le encuentran mucho sentido a la tarjeta, y otros, cada vez más, se conciencian en su uso como herramienta para erradicar malos actos y realzar los buenos. Lo que aceptan todos es la obligación de llevarla con el equipaje en cada partido. La confusión surge por la inexistencia de una lista de casos concretos donde utilizarla. Sobre esto se debate en las sesiones técnicas de la semana.

 

«Nosotros recordamos la conveniencia de utilizarla», confiesa Bibiano Jesús Jiménez, delegado de Árbitros de la provincia. «Tiene un precio y no podemos venderla barata. El 'fair play' debe ir de serie en el deportista. Hay un tipo de acciones que sobrepasan positivamente el espírito de juego limpio, y ahí es donde hay que utilizarla», explica el delegado territorial.

 

Jorge Villarrubia, árbitro protagonista de nuestra foto para el reportaje, es defensor de esta aplicación. «Si la tengo, considero que hay que echarla. Y lo hago encantado; si puedo hacer que un niño se vaya feliz del partido por reconocerle su buena actitud, lo hago», reflexiona el colegiado de la Axarquía, dedicado a las categorías formativas.

 

Al final de un partido de la 4ª Juvenil de Málaga, el CD Trabuco protegió al árbitro de una posible agresión cuando se dirigía a su vestuario: «Fue una experiencia regular, porque eran unos salvajes», recuerda Pedro A. Pascual, capitán del equipo que se ha proclamado campeón de liga hace unas jornadas. «Actuamos con sentido común, cuando el árbitro tiene toda la responsabilidad lo mejor es ayudarle», reflexiona Pascual.

 

Este equipo es reincidente en positivo porque es el único que posee dos tarjetas verdes en una misma temporada. Las dos por defender y apoyar el papel de los árbitros. «A medida que el juego limpio crece, la labor de los colegiados mejora. A nivel disciplinario y técnico, un escenario deportivo y sin exceso de tensión, favorece una mejor toma de decisiones», comenta Bibiano Jesús Jiménez, delegado de Árbitros de Málaga.

 

Un gesto inaudito propiciaron los padres del Casabermeja. En un partido de infantiles contra el Nerja, el colegiado del partido indicó en el acta que «tuvieron gran comportamiento durante todo el partido, me han animado cuando me he equivocado y aplaudido cuando conversé con los chicos». Por esto, aunque no es normal, el árbitro les otorga esta tarjeta verde para animar a «que sigan así».

 

Un partido de cinco contra cinco


Los bejamines del Benamiel Atlético prefirieron jugar con cinco jugadores que suspender el partido. Fue cuando el Mijas 'B' se presentó en su estadio con tan solo un quinteto de futbolistas para disputar un encuentro de liga de fútbol 7. Según el reglamento podrían haberse enfrentado siete contra cinco, pero el entrenador, Manuel Berlanga, decidió jugar con cinco niños para estar en igualdad de condiciones.

 

«El equipo iba último y querían jugar. Les cuesta competir a nivel federado y lo hablé con mis chicos y aceptaron. Es lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Al final jugamos cinco contra cinco. El árbitro no nos dijo nada de la tarjeta verde, nos enteramos al final porque lo reflejó en el acta», relata Berlanga.

 

 

 

Fuente: Borja Gutierrez (diariosur.es)

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