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Redacción
Miércoles, 2 de mayo de 2018 | Leída 578 veces
FORMACIÓN

Padres y madres van orgullosos a ver jugar a sus hijas al fútbol

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El crecimiento de la Liga Iberdrola también fomenta el apoyo y el auge de las canteras.

En la grada, con toda la fuerza de su juventud, un grupo de chicas anima a las jugadoras. Analizan sus pases, vitorean los goles y aplauden los detalles. Son la versión en pequeño de las que están en el campo, las que seguirán sus pasos y trabajarán para superarlas. Para las de dentro, son el legado; para las de fuera, lo posible. Con mucho esfuerzo, las futbolistas del hoy abrieron las puertas de un deporte que todavía está lejos de su mejor versión. Pero las que empiezan ya tienen un camino marcado y lleno de esperanzas. «Cuando comenzamos con el club, nuestro interés principal era que todas las niñas que quisieran jugar pudieran hacerlo en femenino. Que no se perdieran cuando a los doce años ya no pueden jugar en equipos mixtos. Ahora lo pueden hacer. Y generan un caldo de cultivo. No es nada descabellado, pero que hace pocos años no era posible. Tenemos unas 150 niñas en nueve categorías con un coordinador de base específico para cada una», explica para ABC Rubén Alcaine, vicepresidente del Zaragoza Club de Fútbol Femenino.

 

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Como muchos equipos de la Liga Iberdrola, mantienen las esperanzas de brillar en Primera y de crecer en el futuro con la cantera. «Teníamos claro que era un proyecto a largo plazo. Era fomentar el fútbol femenino, crear estructura y la base, no solo un equipo con fichajes. Nada más subir a la división de honor creamos un filial en la territorial, y cuando este subió a segunda, creamos otro. Era dar forma a un espacio en el que pudieran jugar todas las niñas», prosigue Alcaine.

 

Es la misma filosofía que llevó a Alfredo Ulloa a crear el Madrid CFF, que cuenta con unas 180 chicas desde benjaminas hasta la categoría absoluta. «Nos hemos planteado más de una vez no crecer más, por falta de horarios y de espacios públicos, pero al final encuentras otro sitio para entrenar, se apuntan mas niñas y... Te preguntas para qué: estás en primera, tienes otro equipo B… ya meter más gente es complicarte, pero luego te respondes: ¿por qué no van a poder jugar estas nuevas niñas?», confiesa Ulloa.

 

Ellas son parte de la fuerza que impulsa también al fútbol femenino actual. Y lo que está cambiando la sociedad, aunque sea por detalles que todavía no son más que pequeñas anécdotas. «La barrera de los padres se ha roto. Ahora padres y madres van superorgullosos a ver los partidos de sus hijas. Y las niñas, supercontentas de llevar el chándal del club a su colegio y decir que son futbolistas. Si la niña quiere jugar ahora tiene opciones a cualquier edad. Y no solo es un avance deportivo», subraya Alcaine.

 

«Pueden venir niñas que no las cogerías nunca por nivel, pero luego resulta que acaban en la selección madrileña. Es lo que más satisfacción me da: ver jugar a las benjaminas, por ejemplo: son niñas que ya han adquirido el fútbol como algo normal, un deporte más, y eso también te anima a seguir buscando campos para ampliar las oportunidades», indica Ulloa. Y prosigue: «Tienen un potencial de mejora mucho mayor que los niños. Es muy difícil valorar a una niña cuando empieza. Pero sabes que en algún momento mejorarán y serán buenísimas. Porque la que quiere jugar al fútbol lo quiere de verdad. Es ella la que, de algún modo, obliga a los padres, les hace cambiar su mentalidad».

 

Escuelas y mejoras


Pero ambos también observan que queda mucho por recorrer. «No es solo que el Zaragoza tenga diferentes categorías. Tiene que ser que los colegios también apoyen estas actividades, o en los recreos, que no solo sea un espacio para el fútbol de niños. Dar opciones para las niñas y desde edades tempranas. En Aragón todavía estamos muy lejos de tener ligas femeninas en los colegios», señala Alcaine. De hecho, la norma de obligar a los clubes zaragozanos a crear un equipo femenino para contar con la concesión pública generó mucha polémica.

 

«Mejoras por cantidad, y puedes encontrar mejores jugadoras, pero va en detrimento de la organización. Aun así, compensa, y vas creciendo poco a poco. Con un equipo tienes un entrenador, si vienen más niñas, pues incluyes otro, luego un fisio de vez en cuando, un ayudante, un entrenador de porteras…», explica Ulloa. «Ahora tenemos una escuela de tecnificación, con dos entrenamientos semanales; y un día a la semana, uno específico para todas las que quieran, de nuestro club o de otros. Y hay jugadoras de la plantilla absoluta que colaboran con las inferiores». Para que el círculo no se rompa y el legado supere al presente.

 

 

 

 

Fuente: Laura Marta (abc.es)

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