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Redacción
Lunes, 16 de abril de 2018 | Leída 117 veces
MOTIVACIÓN

Youtubers y otros 'influencers': ¿son buenos modelos para mis hijos?

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Youtubers, instagramers, blogueros, tuiteros… Las redes sociales han creado una jerga para denominar a personas cuyo perfil se ha convertido en viral por el tipo de contenido que publican, por su estilo al crearlo, por cómo hablan, cómo se visten o, simplemente, por lo que representan. Son los influencers, un término que, al igual que los anteriores, no debería escapársele a ningún padre cuyos hijos estén formándose y desarrollándose.

 

Elena Bragado, directora general de la Fundación Alia2, que promueve la educación en Internet y las redes sociales desde etapas tempranas, y escritora, explica que, a partir de los 10 años, los niños son vulnerables a este fenómeno. Ni siquiera tienen que tener un teléfono móvil, el portátil de su padre o la tableta de su hermano mayor puede estar lo suficientemente cerca como para que, al entrar en Youtube, aparezcan los vídeos más vistos y descubran a los llamados influencers.

 

¿Por qué les enganchan tanto? “Se trata de personas que están en el medio que ellos usan día a día, unas 10/12 horas de media, son muy visuales y ofrecen mucha variedad: existen desde los gamers (jóvenes que juegan a videojuegos y explican sus trucos para ganar); los que hablan durante diez minutos de un tema, con gracia y usando su lenguaje, hasta instagramers, que dan consejos sobre moda y belleza”, explica Bragado. La clave, según la especialista, es que, a aparte de ser un lenguaje visual, es directo y apela directamente a los chicos. “Aunque esté hablando para sus miles de seguidores, hablan de tú a tú, lo que provoca que el niño se sienta importante”. Los modelos nunca se agotan: si un día deja de divertirles un perfil, al siguiente nace uno nuevo que sí lo hace. “Ellos son muy inteligentes y, si detectan que les está siguiendo un público más joven, por ejemplo, son capaces de adaptarse a él creando otros contenidos o usando su lenguaje”, apunta la experta.

 

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¿Cómo les influencian?


Cada uno de estos influencers tiene su estilo, mientras que algunos usan palabrotas, otros crean contenidos en los que hablan de sexo explícitamente, lo que puede influenciar el comportamiento de sus hijos. Pero, según Bragado, el problema no reside en su forma de expresarse. “Ellos son libres de publicar lo que quieran dentro de los límites legales. Las plataformas se encargan de vetar el contenido inapropiado. Los padres no pueden culpabilizar ni demonizar a un youtuber o a una instagramer porque lleve ropa que no les guste”.

 

La experta argumenta que son los padres los que deben preocuparse por sacar un tiempo mínimo para comprobar qué es lo que ven sus hijos y si es un contenido apropiado, antes de comprarles una entrada para verles sobre un escenario. “Hace poco tuve que defender a un youtuber al que una serie de padres denunciaron porque no les gustó lo que decía en un espectáculo que hizo, en un teatro al que acudieron con sus hijos”. Según la directora de Alia2, el problema no era de ese chico, sino de los padres por no interesarse lo suficiente por lo que consumían sus hijos en la red.

 

Bragado razona que se trata de estar pendiente: ver a quiénes siguen, tomarse el tiempo de comprobar qué han publicado cada semana  (ya que los contenidos pueden cambiar de tono) y sentarse a dialogar con los hijos cuando encontremos algo que no nos guste.

 

Cómo hablar con ellos


La escritora recomienda sentarse a ver los vídeos y otras publicaciones juntos, comentarlas y explicarles por qué hay cosas que no están bien, si las hubiese. “Hay que darles a entender que son personas que están sobreactuando para sus seguidores, pero que no son así en la vida real: son como actores que representan una comedia”, explica.

 

Mientras que, en el caso de que sean más pequeños o preadolescentes, se podrán prohibir ciertos influencers que no gusten a los padres, la estrategia con los adolescentes debe ser distinta. “Prohibir no va a servir de nada, puede que empeore la situación. Lo más sencillo es mirar historial, indagar como padre, sin decirles nada”, apunta. Encontrar el momento para dialogar con ellos, introducir el tema “como quien no quiere la cosa” (“mira el vídeo que me han pasado, ¿conoces a esta chica?) y comentarlo. Según Bragado, de esta forma, se crea un pequeño vínculo con ellos y pueden empezar a hablar del tema juntos.

 

El colegio también juega un papel importante. Hace años, que Alia2 pide, junto a otras organizaciones, una asignatura de ciudadanía digital, que incluya, desde cómo escribir un correo electrónico a cómo actuar dentro de las redes sociales y analizar cada una de ellas. “Está claro que la educación tiene que venir desde casa, pero el colegio tiene que dar un complemento, porque es algo con lo que lidian ellos día a día. Si introducen tabletas en las clases, ¿cómo no van a explicar estas cosas? Es una estrategia en la que la familia y los educadores tienen que ir de la mano”, razona la experta.

 

¿Y si mi hijo quiere ser 'influencer'?

 

 

Por otra parte, muchos niños y adolescentes tienen la impresión de que dedicarse a subir vídeos en los que juegan a la consola o fotos con distintos looks es un trabajo fácil con el que hacerse famoso y ganar dinero. Bragado asegura que hay que enseñarles que es un trabajo duro para el que hace falta tener carisma, constancia, enganche y suerte. “Se trata de un trabajo que requiere esfuerzo, como el de un actor o cualquier otra profesión”, argumenta.

 

Si cuentan con la autorización de sus padres, uno de los peligros que conlleva el exponerse en redes sociales es que los menores pueden convertirse en “carne de cañón” para el ciberacoso. “Estos trabajos requieren aprender a lidiar con la crueldad, algo a lo que los más famosos pueden estar acostumbrados. A los que empiezan, estos comentarios no les resbalan. Es importante advertir a los niños y adolescentes sobre esto y explicarles que, por ejemplo, en plataformas como Youtube no se puede restringir quién puede ver tu contenido”, asevera.

 

Bragado añade que es importante transmitir a los padres que los hijos no saben más que ellos, simplemente, pasan más tiempo en la red y conocen bien su funcionamiento. “Los padres también tenemos Whatsapp, vemos vídeos o tenemos un perfil en redes sociales, y, si no lo tenemos, es bueno creárselo para saber qué podemos encontrarnos”. Adentrarse en su mundo, "cambiar el chip" es, según la experta, fundamental para comprender a qué peligros se enfrentan sus hijos.

 

 

 

 

Fuente: cuidateplus.com

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