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Redacción
Jueves, 12 de abril de 2018 | Leída 75 veces
DEPORTE Y NEGOCIO

Cómo hacer de un club de fútbol una empresa líder

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El 17 de junio de 2001, el Mallorca se enfrentaba al Oviedo buscando un histórico subcampeonato de Liga. Aunque ganó 4-2, debió conformarse con un tercer puesto que le servía para entrar en la Champions League. Ese mismo día, el Leganés salvó in extremis el descenso a Segunda B pese a perder en Butarque ante el Tenerife, gracias a los empates de Elche y Compostela. En aquel mes de junio, la temporada del Girona ya había terminado con un triste octavo puesto en Tercera División.

 

Pocos años atrás, en 1997, la capitalización bursátil de Kodak era de 28.000 millones de dólares. La comparación del gigante de la fotografía con una empresa errática como Apple, que apenas valía 2.000 millones, no se sostenía. 20 años después, las tornas han cambiado de un modo entonces inimaginable. En noviembre de 2017, Apple se convirtió en la primera empresa en alcanzar una capitalización de 900.000 millones de dólares, mientras que Kodak está en pleno proceso de reestructuración tras su bancarrota.

 

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De vuelta a lo deportivo, casi 17 años después de aquel 17 de junio, el Mallorca pelea por ser campeón del grupo III de Segunda B y superar los temibles playoffs de ascenso a LaLiga 1|2|3. Por su parte, el Leganés vuelve a encarrilar la salvación en su segunda temporada en Primera y el Girona lucha por los puestos europeos en su primera vez en LaLiga.

 

Un ritmo acelerado

 

En el entorno actual, las empresas crecen de forma muy acelerada y tienen un ciclo de vida cada vez más corto. En este sentido, el factor clave es la curva de crecimiento exponencial que permiten las nuevas tecnologías y, en especial, la combinación de estas. Sólo así se explica que cinco de las seis compañías con mayor capitalización bursátil del mundo sean tecnológicas: Apple, Alphabet (Google), Microsoft, Amazon y Facebook.

 

En este contexto, la frontera entre el éxito y el fracaso viene delimitada por la capacidad de adaptarse al entorno. Por ello, una compañía antaño dominante en su sector como Kodak se aisló en su negocio de papel y química, dio la espalda a la transformación digital y su modelo colapsó. Esta imperante necesidad de adaptación y de gestión eficiente de los recursos también es visible en el deporte y, en particular en el fútbol.

 

Contar con la experiencia de una trayectoria histórica, el respaldo de una masa social numerosa y defender un escudo de gran tradición son factores que ya no marcan la diferencia en el mundo del fútbol. De esta forma, clubes con amplio bagaje como Zaragoza, Racing de Santander o Mallorca se han visto relegados a categorías inferiores, siendo superados por equipos sin pasado en la élite, como Éibar, Getafe, Girona o Leganés que, cada uno a su manera, han llevado a cabo una brillante gestión deportiva y económica, pese a disponer de menos recursos, inferior apoyo social y menor recorrido en cuanto a profesionalización.

 

Los ciclos del éxito

 

La historia demuestra que el fútbol tiene un carácter cíclico: que un club se encuentre hoy en la élite no le asegura mantenerse dentro de una década, ni siquiera en un lustro. Entre 2008 y 2012, el Villarreal pasó de ser segundo en LaLiga a jugar en Segunda División. Años atrás, en 2004, apenas dos meses después de enfrentarse al Arsenal en los octavos de la Champions, el Celta de Vigo descendió de categoría.

 

Si bien es cierto que formar parte de la élite garantiza más recursos inmediatos, en caso de que éstos se administren de forma incorrecta, el futuro deparará más sombras que luces. De hecho, una mala gestión continuada ha demostrado tener efectos realmente devastadores a medio y largo plazo. Algunos de los ejemplos más extremos son los de la desaparecida UD Salamanca, el Hércules o el Oviedo, que consiguió subsistir tras estar al borde de la quiebra.

 

En el lado opuesto, algunos clubes con poca o ninguna experiencia en los grandes escenarios futbolísticos han sabido sentar las bases de una sólida estructura deportiva e institucional. Son clubes saneados que han afianzado su modelo y han escalado desde las categorías inferiores hasta la élite, como es el caso de Eibar o Villarreal, exitosos ejemplos a seguir para un fútbol español que aún tiene mucho margen de mejora en materia de gestión.

 

Éxito deportivo y económico


El Real Madrid se ha situado de forma ininterrumpida entre los tres clubes con más ingresos del mundo desde 2003. Cuando Florentino Pérez llegó al equipo por primera vez en verano de 2000, el club blanco había alzado dos Copas de Europa en las tres últimas temporadas, pero la entidad se encontraba en una delicada situación financiera. El presidente madridista reconoció la necesidad de encontrar un nuevo modelo sostenible que no sólo sirviese para sanear el club, sino también para impulsar un proyecto que potenciase la identificación con su masa social, además de reforzar los valores y la cultura de la institución y su comunidad.

 

 

 

 

Fuente: expansion.com

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