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Redacción
Lunes, 26 de marzo de 2018 | Leída 336 veces
ENTRENAMIENTO

Competencia del entrenador y conflicto con el jugador

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El Sabio de Hortaleza borró de sus convocatorias a Raúl Gonzalez Blanco, máximo goleador de la selección española. Los rumores de un problema personal se dispararon. « Fui con la verdad por delante. Le dije que pensaba que Villa y Torres estaban rindiendo mejor que él y que tenían que ser ellos los que vinieran. Él no lo aceptó, pero el que mandaba era yo» ( Luis Aragonés, marca.com 06/11/13-13:06). El tiempo y los resultados acabaron dándole la razón.

 

El concepto de competencia del entrenador fue definido como la percepción de un equipo en la capacidad que tiene su entrenador para incidir en el aprendizaje y el rendimiento de la plantilla que dirige (Beauchamp, M. R., & Jackson, B., 2010). Por otra parte y desde un punto de vista holístico, entendemos que un club o entrenador pueda tener conflictos (asociado con disminución de la satisfacción), fruto de la labor que ejerce y por las interacciones que tiene con sus jugadores y la influencia que este tiene en su etapa formativa (Viciana & Zabala, 2004). Seguramente, el conflicto entre entrenador-jugador es inherente a la profesión, tratándose de un comportamiento normal en equipos de fútbol.

 

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La investigación de Costes y Sáez de Ocáriz (2012) reveló que los entrenadores percibían que los momentos de conflictos se dan durante los partidos, o como mínimo se evidencian durante los partidos y los motivos fueron que algunos entrenadores no distinguen entre un conflicto que perdura en el tiempo y un problema que es puntual o lo percibe solamente una de las partes (Costes y Sáez de Ocáriz, 2012). A partir de las respuestas intrapersonales que emitimos los entrenadores, podemos estimar que durante el partido las emociones y los sentimientos juegan un papel crucial (Redorta, Bisquerra, & Obiols, 2008). Por ello, los entrenadores debemos tener claro, que no existe un motivo exclusivo que provoque la aparición del conflicto y que puede ser debido por: (1) decisión técnica, (2) tácticas, (3) organizativas o (4) personales. Es por ello que como entrenadores estamos obligados a entendernos y comprender los puntos de vista que catalizaron el problema (conflicto) y, junto a los jugadores involucrados, buscar una solución que satisfaga a ambas partes. Será el buen liderazgo del entrenador, desde una visión del involucramiento colaborativo, quien encauce de manera prematura a la resolución del conflicto, de modo que, si sabemos identificar el foco, podremos actuar en causa.

 

Por consiguiente, la mejora y formación continúa como entrenador es nuestra única herramienta de progreso. De esta manera, es sabido que los entrenadores tenemos capacidad de influencia, no sólo en el rendimiento y el comportamiento de sus jugadores, sino también en el aspecto psicológico de los deportistas y el bienestar emocional (Horn, T.S.,2002). En atención a lo cual, los entrenadores debemos tener presente que las razones de inicio del conflicto son en su mayor parte debido a lo que hemos denominado como “conductas competitivas”, entendidas de forma negativa en el sentido de acciones egoístas e insolidarias (Cantón y León., 2005).

 

Por nuestra parte y camino transitado, desde la perspectiva del aprendizaje vivencial propio, entendemos que la mayoría de conflictos se dan por que el jugador piensa que debe jugar de inicio, sin pensar en los demás compañeros o bien tras ser sustituido durante un partido. Ante esta indeterminación el ‘Equipo LANZA’ se cuestiona ¿qué podría  hacer un entrenador para que los jugadores aprendan a integrar el equipo de forma competente?  Y como repuesta añade que, desde la llegada a un club, el entrenador ha de enseñar, decidir, y seleccionar, y esto, por consiguiente, lleva asociado ”poderes de influencia’  implícitos y haciendo acopio de las palabras de Simeone, explicamos el concepto de: “Los cambios no se cuestionan; se aceptan”

 

En definitiva, nuestro ‘Equipo LANZA’, que tiene conocimiento de la investigación de Valiente et al. (2001), nos orienta cómo minimizar los conflictos argumentando que no sólo es importante hablar de manera global a cerca del equipo, sino también apreciando esfuerzos y progresos de forma individual. Ante la pregunta de –¿Qué aporta este artículo del equipo LANZA?- Pues bien, nos marca la estela suficiente para despertar la alerta del entrenador, sabiendo así que en el mundo del fútbol y la competición las relaciones interpersonales tienen una gran importancia crítica. Del mismo modo, para la dirección técnica de un equipo se necesita apoyo mutuo, donde el respeto, la confianza, el apoyo, la cooperación, la comunicación y el entendimiento son parámetros necesarios para alcanzar el éxito en competición y en la satisfacción de la relación entrenador-jugador.

 

Recomendaciones de @EntrenadorTato: Entrenadores, estamos ante una profesión mediatizada, aceptarlo. Como es fácil suponer, el camino recorrido hasta “llegar” y subir peldaños no es nada fácil -¡Transiten por diferente estadios!-. Recordad compañeros que desde hace unos años el factor mental es el foco absoluto de atención. Ahora sí, en tiempo y lugar, haced el cálculo de vuestras posibles líneas maestras y considerar que la confianza puede acabar en rebeldía.

 

P.D. “He llegado a la conclusión de que sólo hay una manera de ganar en una discusión: evitándola” (Dale Carnegie, 2015).

 

 

 

 

Fuente: Tato Giménez (lanzadigital.com)

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