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Redacción
Jueves, 22 de febrero de 2018 | Leída 239 veces
FORMACIÓN

Lo que un portero de balonmano puede enseñarle a uno de fútbol

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Los exguardametas Iñaki Malumbres y José Manuel Santisteban comparan ambos deportes y las características de estos jugadores con una demarcación tan especial.

El fútbol y el balonmano se parecen en muchos aspectos. En ambas disciplinas, los equipos que se enfrentan entre sí tienen que llevar el balón al fondo de la portería contraria y para ganar han de hacerlo más veces que el rival.

 

Allí, frente a los atacantes, se erige una figura que, en muchas ocasiones, parece más grande que el espacio comprendido entre los tres palos que se han de sobrepasar: el portero. Huelga decir que su cometido principal es el de evitar, en la medida de lo posible, que el otro equipo consiga gol, pero la forma con la que lo hacen difiere mucho en función de a qué deporte estén jugando.

 

«Casi tan importante como la técnica de intervención es la de desplazamiento», afirma Iñaki Malumbres, exportero de la selección española de balonmano y actual entrenador del Atlético Valladolid Zaratán. «La pre-parada es fundamental. Es decir, el movimiento para estar siempre cerca del balón, bien colocado en la bisectriz que forma este con los ángulos de la portería».

 

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Para este exjugador, muchos de los deportistas que ocupan la posición que en su día él desempeñó, paran balones «sin tener una técnica depurada, pero son metas que siempre consiguen estar bien situados en la situación de pre-parada».

 

Más allá de cuestiones puramente técnicas, Malumbres considera que un buen portero balonmanista ha de trabajar el aspecto táctico, «la lectura de las situaciones reales que se crean en el juego». «Ha de saber dónde están los brazos del defensor, la trayectoria que hace el contrario y de dónde se saca el disparo», algo que se aprende con el paso de los años de entrenamientos y gracias a la experiencia acumulada. «Con este fin se realizan ejercicios que le ponen en situaciones lo más reales posibles, para que su cerebro aprenda a anticiparse a lo que va a sucederle en competición», asegura.

 

En este aspecto comienzan a entrelazarse las peculiaridades que deben presentar los cancerberos de ambas disciplinas y esta circunstancia la aprovechan los preparadores de los equipos de fútbol, para entrenar a sus guardametas copiando ejercicios del otro deporte. «Muchos entrenamientos están inspirados en cómo se ejercitan en balonmano, porque ellos manejan muy bien las distancias cortas. Sirven para ayudar muchísimo al portero a tener una coordinación y lateralidad tremendas y a manejarse en un radio de acción muy pequeño para sacar sus reflejos a la luz», rememora José Manuel Santisteban, entrenador de porteros del Real Valladolid y exguardameta profesional en el Xerez, el Recreativo de Huelva, el Logroñés o el Burgos, entre otros equipos.

 

«Se trata de ejercicios que se suelen aplicar en los días previos a un partido, que es cuando se trabaja la velocidad específica, el balance gestual o el tiempo de reacción».


El uso de los pies es muy importante para ambos tipos de jugadores, pero los emplean de formas muy diferentes.

 

En el caso del balonmano, «el portero tiene que dominar la parada abajo, con los pies, porque está demostrado que el mayor porcentaje de lanzamientos va ahí», según asegura Malumbres. Este concepto es algo que figuras del fútbol como el Mono Burgos, ex del Atlético de Madrid o Ter Stegen, guardameta titular del Barcelona, han aprovechado para mejorar sus prestaciones, gracias a las técnicas aprendidas del deporte hermano a la hora de tapar su puerta.

 

Santisteban considera que el portero debe tener un manejo superior al de los futbolistas de algunas demarcaciones, «que pueden cumplir su cometido solo con correr». Para él, «el meta se tiene que desenvolver bien y resolver situaciones muy complicadas».

 

Solitarios y valientes


En lo que ambos exporteros coinciden es en resaltar que en la demarcación en la que destacaron durante su trayectoria deportiva reina la soledad. «Más aún cuando se trata de un campo de fútbol, porque las distancias son más grandes y puedes sentirla de verdad», asegura el preparador de Masip y Becerra en el Real Valladolid.

 

«Tanto en balonmano como en fútbol el portero es fundamental y sus fallos se ven más», puntualiza Iñaki Malumbres, que no duda a la hora de reivindicar esta figura fundamental a la hora de entender ambos deporte: «muy pocos equipos han ganado títulos o han impuesto su hegemonía sin tener porteros dominantes». A su modo de ver, en el deporte del balón pequeño las figuras del guardameta y del central son las fundamentales, mientras que en fútbol es la del portero y la del delantero. Para el exinternacional, «un portero de balonmano principalmente tiene que tener valentía y no tener miedo al balón ni a los jugadores, porque va a recibir lanzamientos a mucha velocidad, desde muy cerca y de gente con gran envergadura». Santisteban, por su parte, considera que en el caso del fútbol, el meta «ha de ser osado, puesto que no deja de estar dándose porrazos contra el suelo y de tener que salir de forma habitual a los pies de un rival». A su entender, además, el meta no debe pensarse mucho sus acciones «porque sino recularía y no sería un jugador aprovechable».

 

Dos desempeños parecidos, dos formas de actuar diferentes pero una sola intención: ser el cerrojo de seguridad de los suyos a toda costa.

 

 

 

 

Fuente: J. A. Pardal (elnortedecastilla.es)

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