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Redacción
Miércoles, 21 de febrero de 2018 | Leída 143 veces
MOTIVACIÓN

Phil Jackson: Cuando tu mayor fortaleza es tu mayor debilidad

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Phil Jackson es el entrenador con más éxito en la NBA. Ha ganado 11 títulos. 6 con los Chicago Bulls de Michael Jordan y otras 5 con Los Ángeles Lakers de Kobe Bryant. Pero hay que mirar un poco más atrás para entender por qué llegó a esos niveles de éxito como entrenador.

 

Phil Jackson fue jugador en la NBA. En ese caso fue con los New York Knicks con los que ganó otros dos títulos de campeón de la mejor liga de baloncesto del mundo. Era un jugador diferente. No era un buen tirador y era más bien lento en ataque. Sin embargo se centró en labores defensivas donde se entregaba al máximo y se ganó un puesto viniendo del banquillo además de el favor de una afición que valora especialmente a esos jugadores que se dejan la piel por cada balón. Pero lo que más destacaba es que era un jugador inteligente que entendía del juego y de las personas. Justo lo que más le valió como entrenador.

 

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Jackson fue jugador profesional durante 13 años. Se retiró en 1980 y entrenó durante 7 años en ligas menores como la de Puerto Rico y en la Liga Comercial (CBA) antes de conseguir un contrato como asistente en los Bulls en 1987 donde ya estaba Michael Jordan dominando la NBA como jugador pero sin conseguir títulos.

 

Parece que le costó encontrar trabajo como entrenador porque siempre había apoyado la contracultura (el mundo hippie en los 60-70 era un ejemplo) y había confesado sus coqueteos con el LSD y otras sustancias en ciertas épocas de su vida. Sin embargo, junto con otro de los asistentes de los Bulls, (Tex Winter) desarrollaron el luego conocido como Triángulo Ofensivo que revolucionó la táctica en el baloncesto y que capitalizó en todos sus años como primer entrenador desde que se hizo con ese puesto en los Bulls en 1990 hasta que se retiró en los Lakers en 2011.

 

Pero lo que le dio su nombre de "Zen Master" no tenía nada que ver con la táctica sino en cómo gestionaba a sus jugadores, cómo gestionaba el liderazgo, los egos, el talento, el éxito y el fracaso. Incorporó la meditación y el mindfulness en los entrenamientos. Fichó perfiles disruptivos y complicados como Dennis Rodman  para evitar el acomodamiento del éxito y elevarlo a otros niveles.

 

Era famoso por su sistema de motivación y visualización para preparar los partidos. En una ocasión como entrenador de los Lakers, hizo que su jugador Tyronn Lue (hoy entrenador de los Cleveland Cavaliers) simulara ser Allen Iverson en los entrenamientos, jugando, moviéndose e incluso vistiendo como él, para conseguir el máximo realismo para sus jugadores. Otro ejemplo de gestión de personas es que, en un equipo como los Bulls de Jordan, Pippen o Kukoc, Phil Jackson nombró capitán al veterano pívot Bill Cartwright porque, según decía él "era el que mejor escuchaba".

 

Así que, aquí tenemos a un innovador, un tipo que sabe de baloncesto, que es capaz de revolucionar el deporte y desarrollarlo a nivel profesional a unos niveles nunca vistos antes. No sólo por su visión táctica sino por su valentía y compromiso para aplicarlo en un equipo al que llega como asistente y debe ganarse el respeto de una plantilla llena de esttrellas con mucha presión para alcanzar resultados. Aún así, implementa su visión y hace que los jugadores lo compren.

 

Ahí está su habilidad y su mérito: en la gestión de personas, en hacer ver a Michael Jordan que él solo no podía ganar campeonatos y así convertirle en el mejor de todos los tiempos. En hacer la labor de escudero la más valiosa del equipo para Pippen. En hacer que todos supieran su lugar y en alinear intereses creando una cultura interna de objetivos comunes  que no necesariamente implicaba que los jugadores fueran los mejores amigos. Fue capaz de traer un equilibrio en un ecosistema desequilibrado. Para mi tenía dos grandes claves para hacerlo: 1) su amigo Tex Winter se quedó con él como asistente en los Bulls y se marchó con él a los Lakers y 2) tenía impacto directo en los que al final hacen que lleguen los resultados: los jugadores.

 

Phil Jackson fue contratado como Presidente Ejecutivo en los New York Knicks en 2014. Como dijeron en la rueda de prensa al presentarlo, querían traer a NY los éxitos que Jackson había tenido como entrenador. Esta aventura ha sido un desastre. Los resultados deportivos horrorosos, el ambiente en la franquicia caldeado y la relación con los jugadores e incluso con la afición muy tirante. Ha tenido pocos aciertos e incluso los pocos que han existido como la elección de Porzingis se volvió en contra cuando lo puso en el mercado el año pasado en contra de la opinión de todos. Jackson fue despedido 3 años después dejando muchos platos rotos.

 

En mi opinión, el gran error de Jackson fue olvidarse de que necesitaba un Tex Winter en el mundo de la gestión empresarial. No tenía la base "táctica" suficiente en un entorno más corporativo que deportivo en el que no se daba tampoco el segundo punto clave, que es que ya no tenía capacidad de impacto directo en los jugadores.

 

Admiro profundamente a Jackson como entrenador. Tanto como al mismísimo Greg Popovic. Es una referencia que deberían utilizar muchos ya que construyen sobre el compromiso en la parte humana del equipo que al final marca la diferencia en los resultados. Sin embargo, Jackson también es un ejemplo del fracaso en el mundo empresarial bien porque no conceptualizó lo que le llevó al éxito deportivo o bien porque no fue capaz de replicarlo en un entorno diferente.

 

Esta muy bien ver los ejemplos del deporte, pero hay que verlo con distancia y comprenderlo en todos sus ámbitos ya que puede darse el caso en el que la mayor fortaleza se convierta en la mayor debilidad simplemente cuando se cambia de entorno.

 

Aquí un ejemplo de lo que Phill Jackson hizo para elevar el rendimeinto de sus jugadores. Me da la impresión de que no pudo hacer algo así en el equipo directivo de los Knicks.

 

 

 

 

 

Fuente: Angel Sanz (expansion.com)

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