Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Lunes, 19 de febrero de 2018 | Leída 330 veces
MOTIVACIÓN

"El rondo encierra una filosofía de fútbol", charla entre Amor y Bakero sobre el estilo del Barça

Guardar en Mis Noticias.

José Mari Bakero y Guillermo Amor han contemplado el nacimiento y la implantación del rondo como un signo de identidad del Barça. Exdiscípulos de Johan Cruyff y miembros del originario dream team en 1988, los ahora máximos responsables de la cantera contemplan, 30 años después, la vigencia de la idea futbolística que empezaron a practicar.


Bakero: El rondo representó para mí el cambio de mi manera de entender el fútbol. Yo venía de la Real Sociedad, donde solo lo hacíamos como un entretenimiento, de pachanga, y aquí el rondo fue la primera herramienta de trabajo de la época y de la mentalidad de Johan.
Amor: En las categorías inferiores siempre se hacían rondos. Y con Charly [Rexach] en los juveniles, te puedes imaginar la cantidad de rondos que hacíamos. Cada día. Los del amateur nos decían: mira los juveniles, siempre con los ronditos.

 

Bakero: En la etapa inicial, gracias a los rondos, éramos capaces de jugar 20 o 25 minutos con una intensidad inigualable, pero cuando no teníamos el balón sufríamos mucho más que cualquiera. Pero por las características de los jugadores, del equipo, no por condición física.
Amor: Hay tipos de rondos dependiendo del día: el del después del partido, de recuperación, para echar unas risas si has ganado, o el de la previa del partido es para buscar ritmo, chispa, intensidad…  Cuando estuve en Australia, procuraba dedicarle unos minutos cada día. Porque lo que más gusta al futbolista es empezar el entrenamiento con la pelota, con ritmo, con buen rollo. Dependiendo del toque que le des, en un rondo trabajas muchas cosas.

 

Bakero: ¡Hasta el tiro a puerta!
Amor: A veces había algún tiro, pero al cuerpo [risas], alguna pedrada.

 

[Img #13928]

 

 

Bakero: Johan  y Charly sabían lo que estaban haciendo por instinto, pero no eran conscientes de desarrollar una metodología aplicada, que hoy se puede explicar y razonar. Johan quería ritmo de balón y el rondo de lo daba; quería concentración y el rondo te lo daba, rapidez de decisión, calidad del pase… Son conceptos que luego se trasladan al campo.
Amor: Una cosa es el rondo, que se lleva haciendo muchos años, y desde ahí hemos ido a los juegos de posición, que no es el mismo ejercicio. Al juego de posición se le añaden dificultades: más espacio, más oposición colocando siete jugadores contra cuatro, nueve contra cinco…

 

Bakero: Es importante el movimiento. En el 80% de los equipos, los jugadores se quedan parados al dar el pase. La calidad del entrenador es hacerte entender que cuando acaba tu acción, empieza inmediatamente otra, que es estar preparado para recibir el siguiente pase.   
Amor: En un rondo lo trabajas todo:  el posicionamiento corporal, el uso de las dos piernas, la precisión, la lectura del juego, la movilidad…

 

 

Bakero: Recuerdo los rondos de las vísperas de Champions. No querías entrar dentro ni de coña. A los 20 toques había un aplauso, y querías humillar al que estaba dentro, que reventara de cansancio. Y claro, el de dentro defendía con una intensidad brutal para salir y si estabas fuera, estabas atento para no fallar y entrar. ¿Qué concepto encierra eso? La competición. Queríamos dar los 20 toques, que era como marcar un gol en un partido. Y un equipo ganador cuando marca el primero busca el segundo, el tercero, cuarto…
Amor: Había los rondos de los veteranos, de la gente de peso y el otro de los jóvenes. Solo había que mirar en cuál estaba Johan.

 

Bakero: El rondo empezaba con los jóvenes dentro. Es una manera de reconocer un poco la veteranía.
Amor: Lo bueno de empezar el rondo dentro era que la gente estaba fría y cortabas el balón antes; si vas al centro cuando los demás están calientes, era más difícil.

 

 

Bakero: Al final se trata de movilidad y competición. Requiere, claro, técnica, posicionamiento, concentración….  Aprendes o no aprendes.
Amor: Johan disputaba los rondos, los partidillos… Y Charly también.

 

Bakero: Al principio, Johan lo jugaba todo. Hasta que tuvo lo del corazón. Lo que pasa es que en los juegos de posición ellos se colocaban de comodines, libres, y nunca paraban. Por eso aparecían sonrientes en las fotos y nosotros enfadados.
Amor: Era divertido, y lo hacías todo con una idea. «Jugad una línea más», decía Johan para que no diéramos el balón al de al lado, sino a dos o tres más allá. «No esquinas, no esquinas», reclamaba, para evitar que quedara arrinconado el receptor del balón.

 

Bakero: En la Champions nos pedía no repetir dos veces el mismo pase. Tenía que ser corto, corto y largo, para romper la presión. Era una dificultad añadida: te obligaba a pensar, lo que es importantísimo también. En el campo decide el jugador: si la pasas con la derecha o la izquierda, a un compañero o al otro…
Amor: Al pedir una línea más quería que vieras, sin mirar, al compañero que estaba más lejos.

 

Bakero: Todos estos conceptos ahora se explican y eso adelanta el proceso de formación. Antes, el más listo lo aprendía más rápido y a otro le podía costar más.
Amor: No hay un libro, pero la verdad es que se podría hacer.

 

Bakero: En el fútbol puedes copiar a los demás. O puedes copiar con sentido, tratando de rectificar y desarrollar lo que copias. Ahí está la mano del entrenador, en buscar la mejoría, la progresión. Nosotros ganamos la Copa de Europa el cuarto año; los dos primeros fueron durísimos. Ahora se sabe por qué hacíamos lo que hacíamos y por qué se hace lo que se hace. El rondo encierra toda una filosofía de fútbol.
Amor: Una cosa es un rondo, por ejemplo, en una plaza de toros, con diez tíos fuera y dos dentro, y otra hacerlo en la mitad de espacio con seis tíos dentro.

 

Bakero: El rondo es la base, pero va unida a la selección de los jugadores y de los técnicos. ¿Por qué los del Barça son más pequeños? Porque generalmente los más talentosos son más bajitos que físicos. El dream team era muy posicional, estático, con los triángulos y el rombo claramente dibujado, y el equipo de Guardiola era todo lo contrario: líquido, con una movilidad constante y la ocupación de espacios.
Amor: La idea es la misma. La esencia del juego se mantiene. Con matices, pero la filosofía es idéntica.

 

Bakero: La calidad de los jugadores lo determina todo. Más que los sistemas, lo importante es desarrollar el concepto, hacerlo evolucionar.
Amor:  Los niños, nada más llegar,  ya hacen rondos. José Mari y yo hemos ido a fuera a entrenar. No están acostumbrados. Aquí trabajas con niños que hacen juegos de posición desde que tiene ocho años. Después de tanto tiempo, los hacen de memoria.

 

Bakero: Johan y Charly cambiaron la idea. Primaron el talento y la calidad a lo físico. Mira la selección española. ¿Cómo la llamaban? La furia. Mírala ahora. Da gusto verla jugar. En realidad, en el fútbol español se ha instalado la cultura de jugar bien, de salir con el balón controlado. Hay muy pocos equipos del patadón desde atrás. Si vas a otros países todavía viven en ese modelo.

Amor: La clave es la base. La sub-16 de España juega así. Si ves la sub-19 o la sub-21, lo mismo. Todo empieza abajo. En este país se trabaja muy bien la cantera. Nosotros lo hacemos bien, muy bien, pero hay otros equipos que también lo hacen bien.

 

[Img #13929]

 

 

Bakero: El origen está en aquellos años, sin duda. Yo fui jugador profesional desde 1980 y la mayor evolución que he visto en el fútbol se dio en la época de Johan. Mira, yo jugué con la Real Sociedad una semifinal de Copa de Europa contra el Hamburgo. Utilizaban un 4-4-2, con laterales muy largos y poderosos y Hrubesch, un gigante de dos metros que remataba todo lo que caía en el área. Mira ahora qué jugadores tiene Alemania, cómo juega el Bayern, el Borussia. Por eso llevaron a Pep allí.
Amor: Inglaterra va en esa dirección. También quiere jugar bien a fútbol. Holanda siempre lo hizo. Era para el Barça como su espejo, como su idea. Y ahora, sin embargo, es al revés. El Barça es el espejo al que se quiere mirar Holanda, que se ha quedado sin Eurocopa y sin Mundial.

 

Bakero: El problema de Holanda es que los jugadores se les van muy pronto. Pagan 11 o 12 millones de euros por un joven y se lo llevan. Eso rompe la selección natural, destroza el recorrido que deben seguir los jóvenes. No es lo mismo estudiar inglés con 6 o 7 años o como yo que empiezo ahora. Hay una diferencia enorme para asimilar el aprendizaje. En Polonia hay equipos que no tocan el balón hasta el jueves. De lunes a jueves no tocan el balón. ¡Y con un  entrenador top, eh…!
Amor: El rondo te da tacto. Es lo más importante para mí. Tacto y sensibilidad cuando golpeas el balón. El tacto es primordial, esencial. ¿Qué fuerza le das tú al balón en cada momento para que llegue al compañero de manera adecuada? ¿Cómo lo haces? Mides el espacio, el tiempo, la velocidad. Y eso el rondo te lo da. ¿Por qué? Porque no puedes darle una pedrada a tu compañero. Debes tener sensibilidad para darle más fuerte o más despacio. En realidad, de tu tacto depende todo para dar ventaja a tu compañero. Con la derecha, con la izquierda, cerca, lejos… El pase al central siempre por delante para evitarle así un primer control… Que llegue rápido el balón...

 

Bakero:  En eso el maestro era Koeman. No he visto a nadie pasar el balón con esa precisión al espacio y a la velocidad a la que tú llegabas, porque no era la misma la de Txiki, la de Guillermo o la de Hristo. O la mía. Te ponía la pelota tres metros por delante, tenías la sensación de que te estaba esperando. Era capaz de visualizar tu velocidad y el tiempo que necesitabas. Es de una inteligencia sobrenatural.
Amor: Pero es que Ronald tenía un golpeo de balón… ¡Qué golpeo!

Bakero: Tenía un don. Siempre he dicho que Ronald era el jugador más importante. Muchas veces ganábamos porque había muchos jugadores buenos. Pero si Ronald funcionaba, la pizarra también. Eso era también el rondo, aunque no se viera.

 

 

 

Fuente: Joan Cortadellas (elperiodico.com)

Mundo Fútbol Base
Mundo Fútbol Base • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress