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Redacción
Lunes, 19 de febrero de 2018 | Leída 191 veces
ENTREVISTA

Víctor Alfaro, podólogo del Real Madrid: "Tratar los pies de Cristiano es como restaurar un picasso"

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Víctor Alfaro. Tierz, Huesca, 1972. Podólogo. Sus clínicas Podoactiva han revolucionado el sector con su enfoque tecnológico. Trata a la primera plantilla del Real Madrid y publicaahora el libro Todo comienza por un paso (Alienta), cuyos beneficios estarán íntegramente dedicados a proyectos solidarios.


Cuando uno visita a un podólogo, imagina callos y juanetes, pero esta clínica parece una nave espacial. ¿Sufren ese prejuicio?


Un poco. Los pies no se toman en serio, aunque vamos mejorando. Casi todo el mundo tiene algún problema en los pies y casi nadie lo sabe. No hay cultura de cuidarlos, como sí hay con los dientes o los ojos.


¿Cuál es el error más habitual que cometemos con nuestros pies?


No prestar atención al calzado. En las mujeres, lo obvio: las puntas y el tacón. Y en el deporte, la bota de fútbol es muy hostil.

 

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Hablando de fútbol, es usted el podólogo del Real Madrid. Maneja pies que valen muchos millones, no me negará que es mucha presión tratar los de alguien como Cristiano...


Claro, claro, como si tienes que restaurar un Picasso [risas]. El nivel de exigencia cambia por completo, porque no tienen nada que ver las necesidades de un paciente normal con las de un deportista de élite, que somete a su pie a un castigo muy superior. Aprendes a trabajar con otro nivel de precisión.


Vaya viaje el suyo: desde una pequeña finca en Huesca a La Finca, la lujosa urbanización donde viven muchos futbolistas.


Para mí, que he empezado de cero en un pueblo, estar trabajando con el Madrid es la leche, una experiencia brutal, pero no le doy más importancia de la que tiene. Trabajamos igual para un futbolista que para un vecino del barrio. Y no hay que colgarse nunca una medalla que no te corresponde: si lo haces bien, sumas; pero ningún futbolista es bueno porque lleve mis plantillas. Esto no es magia.


¿Tiene algo especial el pie del futbolista, como los dedos del pianista o la voz del tenor?


Es un pie maltratado y resistente. Convive con un dolor que para el resto sería inaguantable. Y otra cosa: ningún futbolista pisa fatal, porque si lo hiciera jamás habría llegado a la élite. Por eso es tan importante traer a los niños: un problema solucionable acaba con una carrera años antes de que empiece.


Véndame el pie como objeto.


Tiene 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones. Es una pieza perfectamente diseñada, más avanzada tecnológicamente que la zapatilla más moderna del mercado.


Luego, hay muchos fetichistas de los pies...


No deben de ser tantos, porque uno de los grandes problemas de los pies es que se enseñan poco. ¿Cuándo se preocupa la gente por ellos? Cuando llega el calor y los va a mostrar. Que si los callos, que si la uña ennegrecida...


Le confieso que todos los pies me parecen iguales.


Pues estás muy equivocado. Llevamos más de 300.000 pacientes escaneados en 3D a micras de precisión y no hemos encontrado aún dos iguales. Cada uno tiene una geometría, una forma de pisar... Entender eso ha sido la revolución de la podología.


¿Hay algún consejo muy sencillo que mejoraría considerablemente nuestros pies?


Los niños deberían pasar una revisión a los 4 años, porque a esa edad todo se cura fácil. Y si vas a empezar con un deporte, compra tus primeras zapatillas en una tienda especializada donde te aconsejen según tus características. Para ahorrar 20 euros en internet, ya tendrás tiempo con las siguientes que compres, ya sabiendo cuáles te convienen.


¿Por qué eligió una especialidad, aparentemente, tan poco glamurosa?


No fue vocacional, la verdad. Mi padre era podólogo de almendros, porque era agricultor. Yo hice Enfermería y, ya ejerciendo, cuando veía trabajar a un podólogo, todo artesanal, me parecía la Edad de Piedra. Así que me metí a estudiar Podología y, al acabar, lie a mi hermano para montar en el sótano de mis padres una empresa que no podíamos pagar. Nos la jugamos con un crédito, invertimos en tecnología y esa fue nuestra revolución: entender que necesitábamos físicos, ingenieros, matemáticos... para diseñar el producto perfecto y único para cada paciente. Hoy tenemos 140 clínicas, así que salió bien.

 

 

 

Fuente: elmundo.es

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