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Redacción
Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Leída 79 veces
EDUCACIÓN

El exceso de deberes no beneficia el rendimiento académico

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El exceso de deberes preocupa a muchas familias, trabajar en casa después de la jornada escolar está confirmado por expertos que hace más daño que bien, especialmente a edades tempranas.

 

Las rutina de las tardes en muchos hogares españoles se ha convertido en un caos, con niños que se quejan de estar cansados, después de pasar una media de 8 horas en el colegio y todavía tener que llegar a trabajar. Padres y madres que intentan conseguir que se cumpla con lo estipulado en el colegio, hasta el punto de hacer ellos los trabajos, para evitar las continuas peleas que a menudo terminan en lágrimas.

 

Sin duda algo no está bien, y menos comparando con sistemas de países con mejores resultados en materia de educación, en el que a los se les enseña a través del juego, sin presión.

 

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Según una investigación realizada sobre si Mejoran los deberes el Rendimiento Académico (Does Homework Improve Academic Achievement?) publicada en TIME. El psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Duke, Harris Cooper analizó los beneficios de los deberes. Su conclusión es que dependen de la edad: los estudiantes de Bachillerato se benefician si el trabajo es menos de dos horas, los estudiantes de la ESO o secundaria reciben un ligero refuerzo académico, y los niños de primaria no, él afirma que es mejor esperar.

 

Si se examina la investigación de Cooper los deberes generan una actitud negativa hacia el colegio, que no augura nada bueno, especialmente si se empieza desde infantil y primaria, cuando un peque tiene al menos diez años más por delante.

 

Los niños se rebelan porque tienen otras cosas que hacer: jugar, divertirse, relajarse, ayudar en tareas familiares e ir a la cama pronto. “El aprendizaje académico es sólo una parte de un niño. Cuando no hay colegio, los niños necesitan tiempo para otras cosas”.

 

Según explica el artículo de TIME, los niños pequeños raramente pueden hacer frente a las habilidades de gestión del tiempo o las emociones negativas que acompañan los deberes, por lo que la responsabilidad recae sobre los padres y madres. Los adultos asumen el papel altamente indeseable de “Poli Malo” y los niños se quejan, lo que acaba en familias haciendo deberes hasta la noche o incluso sólo los adultos.


Antes de los 11 años, se puede enseñar responsabilidad de otras formas, ya para un niño de 6 años recordar traer todas sus cosas a casa es una forma. A partir de ciertas edades un alumno es capaz de ser responsable con sus trabajos académicos, pero en edades temprana la responsabilidad cae siempre en los padres y madres, que estamos revisando agendas y hablando con los demás para enterarnos de los que deben entregar al día siguiente.

 

“Si queremos que los estudiantes mejoren la memoria, atención, pensamiento creativo, rendimiento de la prueba e incluso comportamiento en el colegio, la respuesta no son los deberes, la respuesta son más horas de sueño”.

 

Una reflexión que hace este interesante artículo es que los padres y madres nos sentimos como si no pudiéramos hacer nada para cambiar el problema del exceso de deberes, pero nos anima a intentarlo, porque nos recuerda que la escolarización puede ser obligatoria, pero la cantidad de deberes no lo son. Algunos colegios y profesores son consciente de esto y cada vez más familias lo exigen.

 

 

 

 

Fuente: papasehijos.com

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