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Redacción
Miércoles, 14 de febrero de 2018 | Leída 348 veces
ENTREVISTA

Entrevista a Pepe Conde, preparador físico de Osasuna

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Especialista en minimizar el riesgo de lesiones, este gaditano ha traído a Osasuna un método que destierra algunos mitos. Apuesta por individualizar. “No somos máquinas ni todos funcionamos igual”.

Pepe Conde González (8 de julio de 1977, Cádiz) es desde esta temporada el preparador físico de Osasuna, labor que compagina con la de readaptador de la selección española. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Doctor por la Universidad de Granada, es profesor asociado en la Universidad de Sevilla y se le reconoce por su trabajo en prevención y readaptación de lesiones.

 

¿Cuál es su método de trabajo?

 

El profesor Paco Seirulo (maestro de los preparadores físicos del Barcelona) es uno de mis referentes, junto a Julio Tous y Gerard Moras. Al jugador le llama el “humano deportista”. Lo ubicamos en el centro de todo. El método busca optimizar al jugador a la vez que reducir el riesgo de lesiones. Muchas veces se ha malinterpretado que una propuesta preventiva es plantear un programa de trabajo de 7 ejercicios que debes hacer 3 veces a la semana y con eso es suficiente para prevenir lesiones. Eso es un error común en mi ámbito.

 

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Tres lesiones musculares en la temporada. Solo Torró, Rober y Xisco.


Los resultados están siendo muy buenos. Estamos muy debajo de lo que se acostumbra. Cuesta decirlo porque basta que lo diga... Hoy en día estamos en un cambio de paradigma a nivel de entrenamiento. Venimos del paradigma propio de los deportes individuales, de los países del este, con mucha cultura de la halterofilia. Ahí nos equivocamos. Los deportes de equipo tiene una idiosincrasia diferente. La idea es que el jugador esté y que lo tenga el míster para que pueda expresarse a nivel técnico-táctico. Para que el jugador esté lo primero que debemos hacer es que no se lesione.

 

¿Ha sido complicado poner en práctica el método en Osasuna?

 

El punto de partida es que el jugador crea en esa preparación física. Tiene que sentir que lo que le estás planteando es bueno para él. Tenemos la suerte de tener un vestuario maravilloso, jugadores con una predisposición excelente y muy abiertos a todas las propuestas. Lo primero fue transmitirles cuál es mi idea de entender la preparación física. Simplificándolo, es aquella que el jugador siente que es la mejor para él. Esto nos obliga a individualizar. A lo mejor, lo que para ti te hace sentir que es bueno, a lo mejor para otro no. Lo importante es que encuentre significado en lo que se hace. Hay que invertir el proceso. El jugador hasta lo más mínimo que se haga en el gimnasio o la propuesta que se haga de comer tiene que saber por qué y para qué, mirando al campo de juego, que sea vea jugando ahí. Que tenga conciencia que lo que hace le va a servir para eso. Mi obligación es saber por dónde entrar a cada jugador y escucharle si algo hay algo que no comparte. No me cierro a mi método de trabajo y decir esto solo se hace así. Le estaría imponiendo algo que él no cree. Esa simbiosis es importante.

 

¿Para el buen ambiente?

 

Claro, el error que se ha llevado es separar diferentes dimensiones de un jugador. No hay que separar el trabajo táctico, el físico y el psicológico. Hacerlo es una mentira. Todo lo que te aplique tiene efecto en todos los sistemas que están interactuando. Por eso, el entrenamiento tiene que basarse en la teoría de los sistemas complejos. No somos máquinas, no todos funcionamos igual. Los seres humanos somos diferentes. Hay que poner un contexto. El jugador que deja de dormir bien, por ejemplo si ha sido padre, asume un agotamiento. Mi experiencia me dice que si no controlo eso, se va a lesionar. Lo importante es el diálogo con el jugador, que tengas esa sinergia. Diego cree en esta manera de trabajar. Manejamos muchas veces datos cualitativos como la cara de un jugador.

 

¿Qué rodea al futbolista?

 

Una parte muy importante es por supuesto la gestión del entrenamiento pero aquí están todos muy involucrados. El jugador como eje principal es el primero que tiene que saber que tiene que dormir, que tiene que comer bien, que tiene que recuperar... Luego están su entorno más próximo, su familia, y todos los que estamos alrededor: Carol les da de comer en el bar y me pregunta ¿qué es mejor pescado o carne, arroz o pasta?; los jardineros cuidan bien el césped; el utillero prepara las botas, los tacos y las plantilla; los fisios; el servicio médico... Hay comunicación, podemos ver a un jugador que se está tocando la pierna demasiado y le digo al doctor que le pregunte. Todo está relacionado. La prevención de lesiones es multifactorial, y aun así tienes que asumir que algunos se te van a escapar. Ahora ha venido una chica, Virginia, que nos ayuda con la suplementación. También una vez al mes viene Iván Bennasar que nos da una información útil.

 

Los jugadores tienen complicidad con usted. Eso dice el lenguaje no verbal de las fotografías.

 

A lo mejor estoy equivocado o me engañan (ríe), pero ellos han acogido muy bien el método. Sienten que les vienen bien, que se les escucha y que tiene un sentido. ¿Cómo se entrenaba antes en el fútbol? Se hacía al atleta y luego al futbolista, como el mito de correr en pretemporada para almacenar para la temporada. Hay muchos principios que se están tambaleando. Hay muchas mentiras consolidadas. Primero era resistencia, después fuerza, después fuerza máxima, después fuerza explosiva, y luego vamos a intentar que este atleta sea futbolista. Hay que invertir el proceso. Lo que manda es el fútbol y eso hay que hacerlo desde el día 1.

 

¿Cómo se consigue?

 

La preparación física debe ser adaptada a lo que ese jugador hace. La primera preguntar a hacerse es: ¿qué hace un jugador de fútbol en el campo? Se desplaza para acelerar, para desacelerar, para cambiar de dirección, salta, lucha y golpea. La preparación física debe ser la que le permita al jugador expresar esos movimientos en el campo de la forma más óptima. Hay que hablar de formas futbolísticas, como dijo una vez Diego. No separar lo físico o lo psicológico. Hay días que te levantas y te comes el mundo y otros días te levantas y el mundo te come a ti. Lo único que ha alterado es un aspecto emocional.

 

¿En el campo se demuestra?

 

Está pasando. Tienes un momento de agonía futbolística y de pronto el público te empieza a animar y a gritar. Emocionalmente subes y empiezas a expresar parámetros físicos muy altos. Han coincidido momentos de apuros que anima el público en El Sadar y el jugador cambia y lo saca por lo emocional. Eso lo vemos. Es un todo, un sistema complejo.

 

¿Cómo conoció a Diego Martínez?

 

En Granada. Yo soy de la promoción 2000-2005 y Diego es de la 2001-2006. No estábamos en la misma clase pero teníamos inquietudes parecidas. Se generó una amistad. Luego nos encontramos en el Sevilla. Entré en 2013 de la mano de Monchi como readaptador físico. Estuve con Unai Emery y luego con Sampaoli. Diego fue ayudante de Unai y después pasó a las categorías inferiores. Cuando a Diego le ofrecieron venir a Osasuna, me planteó ir con él. Era algo que me atraía porque tenemos muchas ideas en común y quería plasmarlas como preparador físico. Él lo ve igual que yo.

 

Estando en Osasuna le llama la selección española.

 

Ha sido cumplir un sueño. Juantxo es un profesional excelente, vamos mano a mano en todo. Era el preparador físico el año pasado y para mí está siendo de 10. En las semanas de concentración, diseñamos todo el trabajo. Él se queda como ejecutor y hablamos todos los días. Vemos los datos y los revisamos. Con Diego hablo todas las noches. No estoy presente en lo físico, pero sí hago un seguimiento.

 

¿Cuántas horas le dedican a diario al seguimiento del equipo?

 

Diego es un apasionado de esto, está 24 horas dedicado al fútbol. A Pamplona me he venido solo. Es un proyecto que me genera una gran ilusión. Mi dedicación es total. Estamos continuamente hablando. A veces no sabes si es bueno o malo porque vives en un constante planteamiento de lo que haces. A lo mejor estoy en casa y pienso en cómo mejorar o cambiar algo, y le llamo a Diego. O al revés. Y así con todos: con Cervián, con Richard, con Juantxo, con Álvaro... Con todos. Le puedo decir a Álvaro: oye, grábame a este jugador a ver si ves algo raro. Estamos las 24 horas.

 

¿Las instalaciones de Tajonar colman los deseos para trabajar?

 

Estoy encantado con Tajonar. Además, el personal, y lo siento de verdad, es excelente. Sientes que quieren hacer todo lo mejor posible para sumar en el bien del equipo. Aquí no vienes al Chelsea, vienes a Osasuna. Pero este personal y estas instalaciones son las mejores. Hubo cosas que ya estaban y otras que hubo que introducir. Para el gimnasio, yo utilizo un tipo de material atípico o novedoso en relación con lo que había. El club ha hecho todo lo posible para tenerlo.

 

Cambiaron la alimentación.

 

Cuando planteamos los desayunos y comidas en el bar, nos dijeron que sí. Lo mismo cuando comentamos que era muy importante comer en el vestuario tras los partidos. Es la primera ingesta de nutrientes y así controlamos que entren proteínas e hidratos. La predisposición ha sido excelente, y a partir de ahí tenemos que seguir. Nos hemos encontrado con un Tajonar con espíritu de crecimiento. Eso se agradece, se siente. En este continuo proceso de método vivo, todos iremos creciendo, incluido yo.

 

Las 6 preguntas de cada día


Es el Test de Wellness: los jugadores responden a cómo se encuentran, cómo han dormido, [Img #13895]cómo es su ánimo, cómo es su fatiga, cómo es su estrés y cómo es su sensación muscular.

 

¿Cómo es un día en Tajonar?

 

Ponemos el desayuno de 9 a 10 para que los jugadores vengan. El jugador desayuna, se cambia y empieza todo el trabajo médico necesario: masajes, fortalecimiento, soltura, el check-in del doctor de a ver cómo están los jugadores. Cada jugador tiene su programa individual. Es trabajo compensatorio y complementario. Cada uno en función de su casuística. A partir de las 10.30 lo que toque. Vídeo o gimnasio. Y luego al campo.

 

Se dice, según qué días, que hay jugadores con menos carga.

 

Si no economizas la carga, te expones al riesgo de lesiones. Hay que evitar lo que Gerard Moras, para mí uno de los maestros de esto, llama entrenamiento vacío. Todo aquello que no suma para la mejora pero sí suma para generar fatiga en el sistema y acercarlo al riesgo de lesiones. No siempre más es mejor. A veces menos pero bien orientado es mejor que más. No hacer por hacer. Se ha hecho en el fútbol. Desde trabajo en el gimnasio hasta trabajo físico de otra índole que no suma y sobrecarga al sistema.

 

¿Cómo miden esa carga?

 

Todas las mañanas preguntamos al jugador: cómo se encuentra, cómo ha dormido, cómo es su estado de ánimo, cómo es su estado de fatiga, su nivel de estrés y su sensación muscular. Eso son valores de un escala numérica y él marca. Es genera una tendencia. Si de pronto hay una caída eso da pie a ir a hablar con el jugador. También medimos el peso todas las mañanas. Tras el entrenamiento les preguntamos del 1 al 10 el esfuerzo generado, se multiplica por los minutos de la sesión y da un valor. Y aparte, está el GPS. Con toda esta información, aparte ver las caras en la cafetería o escuchar los comentarios, puedes gestionar fatiga o cargas. Hay que entender al sujeto, ver lo cualitativo. El jugador no es una máquina. Lo físico es soporte sobre lo técnico-tactico. Yo intento que tú puedas expresarte técnico-tactico de la mejor manera. Yo te doy el soporte. Para que te puedas expresar y que no te lesiones. Además el jugador se está conociendo. Es la educación deportiva.

 

¿Para qué sirve el GPS?

 

Es la parte externa. Hay distancia total del jugador, distancia minuto, distancia recorrida por encima de 14 km/h, 21, 24..., número de aceleraciones, desaceleraciones, carga de jugador... Si estos datos los veo frío entro en un error. Puedo pensar que el equipo ha corrido poco pero quizá el balón ha corrido mucho y eso interesaba para el plan de juego que el míster había planteado. Tengo datos que dicen que cuando mejor hemos jugado hemos corrido menos. Un jugador ha hecho 9.000 metros y al siguiente partido, 7.000. ¡Ha corrido menos! Pero es que en el primero jugó de extremo y en el otro de interior. Los GPS sirven para establecer tendencias y para tener una información más pero no determinante.

 

 

PROGRAMAS

 

Complementarios. “Una batería de test nos permiten medir los factores de riesgo a desarrollar un tipo de lesión. Las más habituales son bíceps femoral, recto femoral, el cruzado anterior (no hay tantas pero son graves), rotura del quinto metatarsiano y los dolores inguinales, las mal llamadas pubalgias. Nosotros medimos los factores que cumplen los jugadores y hacemos un programa individual. Esos son programas vivos que se adaptan en función de la evolución o molestias que aparecen o de su historial”.

 

Compensatorios. “Cuando termina el entrenamiento vamos al gimnasio. Hay que compensar el trabajo de estrés del campo. El fútbol no es un deporte equilibrado. Genera más en estrés por ejemplo en la zona lumbar o neuromuscular. Es una propuesta general pero si uno tiene tendencias a rigideces, por hacer un trabajo de movilidad dinámica de las caderas, es individual”.

 

Optimizadores. “Mejorar aspectos que el jugador necesita para expresarse tácticamente. Por ejemplo, ¿qué hacemos con un jugador que necesita ganar la posición de espaldas, como Lucas Torró? Saca el portero y tiene que ir al medio campo a saltar para darle la continuidad. Ahí hay una acción de lucha para ganar la posición, acción de salto con carga y recepción. Intentamos en el trabajo de gimnasio progresiones que mejoren la fuerza de lucha y la capacidad de salto con trayectoria de espaldas. No va a saltar a dos piernas, va a saltar corriendo de espaldas, y a una pierna. Hay que trabajar que esa caída sea estable. Todos los días hacemos un poquito. Son pequeñas dosis poniendo el acento en diferentes dimensiones”.

 

 

 

 

Fuente: diariodenavarra.es

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