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Redacción
Lunes, 12 de febrero de 2018 | Leída 178 veces
MEDICINA

Relajante muscular, ¿un aliado para deportistas?

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Todo deportista, sea profesional o aficionado, está expuesto a lesiones, como las distensiones o contracturas musculares. De hecho, según la Fundación Mapfre, son las lesiones musculares más habituales, ya que su incidencia va desde el 10% al 55%. De todas ellas, casi un 90% afectan a las extremidades inferiores, sobre todo a gemelos y recto femoral del cuádriceps.

 

La prevención de las contracturas musculares reúne una serie de prácticas de obligado cumplimiento si se quieren evitar. Y es que entre los factores que aumentan el riesgo, está el calentamiento o el entrenamiento incorrecto, el uso de un material inadecuado, la hidratación o alimentación insuficiente, la excesiva repetición de ejercicios, la falta de sueño o fatiga muscular, los ambientes muy fríos o húmedos, padecer enfermedades metabólicas o infecciosas, o el uso de ciertos fármacos.

 

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Relajante muscular: Tratamiento para lesiones deportivas


Será un especialista (médico, podólogo, o fisioterapeuta), lógicamente, el que prescriba el tratamiento adecuado para estas contracturas pero, habitualmente, se usan métodos ya conocidos y efectivos para tratar la dolencia de una manera integral.

 

Entre los métodos no farmacológicos destacan el reposo, la aplicación de calor o de frío en la zona, los masajes o, la aplicación de métodos físicos (termoterapia, ultrasonidos, etc). Dependerá, claro, de si se trata de una simple contractura o si hablamos de una rotura fibrilar parcial o total.

 

Entre las medidas farmacológicas, es habitual recetar antiinflamatorios como el Ibuprofeno o el Paracetamol (no esteroideos) o relajantes musculares.

 

¿Cuál es el mejor relajante muscular?


Es el médico quien debe prescribir el relajante muscular si considera que el tratamiento va a resultar efectivo. No actúan directamente sobre los músculos, sino a través del cerebro y la médula espinal.

 

En el caso de las lesiones deportivas, los que se suelen utilizar son los antiespasmódicos, que tratan los espasmos musculares fruto de trastornos musculoesqueléticos Entre los más conocidos se encuentra el diazepam (o comercialmente, Valium).

 

¿Puedo hacer ejercicio si tomo diazepam?


El principio activo del Valium y de otros relajantes musculares es el diazepam, del grupo de las benzodiazepinas. Tiene también efectos tranquilizantes, sedantes y anticonvulsivantes.

 

Así pues, el diazepam no solo contribuye al alivio del dolor muscular que pueden producir los espasmos, la inflamación de los músculos, contracturas, etc., sino que se suele recetar a personas con síntomas de ansiedad, agitación y tensión psíquica.

 

Entre los efectos adversos más frecuentes que se experimentan tras tomar diazepam, está el cansancio y la somnolencia, lo que puede dificultar la realización de ejercicio físico. Es más, si se toma un relajante muscular por una lesión, es probable que el médico prescriba también el reposo.

 

A estos se unen otros efectos adversos observados ocasionalmente, como la confusión, el deterioro del estado de alerta, la diplopía (visión doble), la ataxia (dificultad para coordinar movimientos musculares voluntarios), alteraciones del ritmo cardíaco o circulatorias o visión borrosa, entre otras.

 

Ante la posibilidad de que estas aparezcan, conviene guardar reposo u optar por actividades de baja intensidad (lo que excluiría correr), y realizadas preferiblemente en compañía. La inactividad por la ingesta de diazepam, en todo caso, no debe durar, porque se recomienda que el tratamiento se prolongue un tiempo lo más corto posible, nunca superior a dos o tres meses.

 

En todo caso, será un médico especialista el que deberá determinar en qué condiciones se produce.

 

¿Antiinflamatorio y relajante muscular a la vez?


El tratamiento farmacológico que combina la acción analgésica de antiinflamatorios no esteroideos y el uso de relajantes musculares es habitual, aunque dependerá de lo severa que sea la lesión.

 

Se puede prescribir, por ejemplo, en el caso de una rotura o desgarro muscular, que se produce cuando se contraen de manera brusca las fibras por una tracción máxima, realizada rápidamente y cuando el músculo ya está fatigado.

 

Sea como sea, no conviene automedicarse.

 

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Los aceites esenciales y otras alternativas


Existen alternativas a la nada recomendable automedicación, que pueden resultar incluso más efectivas. Al fin y al cabo, se trata de remedios por la vía tópica que actúan localmente, eliminando los efectos de los antiinflamatorios de siempre, tan indeseados.

 

Cuando se producen lesiones comunes, como un esguince, un calambre o una contractura muscular, que provocan dolor, se pueden usar aceites esenciales con efectos analgésicos, de acción más rápida. Su objetivo sería, no relajar el músculo sino tratar el dolor asociado a la contractura. Al fin y al cabo, las pastillas deben ser metabolizadas por el hígado y se reabsorbidas por el intestino, por lo que el efecto que se busca tarda más en aparecer.

 

Uno de ellos es el gaulteria, recomendable para tratar, entre otras cosas, la tendinitis. El de eucalipto azul, por otra parte, puede ser útil en los casos de artitris, y el de romero para las contracturas musculares. Al fin y al cabo, es un relajante muscular y analgésico natural.

 

A la hora de aplicarlos, lo ideal es diluirlos en un algún aceite vegetal, ya que algunos esenciales pueden producir irritaciones en la piel. Es decir, el procedimiento sería aplicar una capa suficiente de algún aceite vegetal, como el de almendras, y luego dos o tres gotas del aceite esencial, bien repartido por la zona.

 

Pese a ello, conviene no tomar su uso a la ligera, e informarse bien. Entre sus contraindicaciones, está el embarazo y la lactancia, así como niños menores de cierta edad.

 

Buenos hábitos igual a menos lesiones


No hay nada mejor que las buenas prácticas. El calentamiento es indispensable, como lo es tener una buena técnica. Por eso conviene tener compañeros con los que salir a correr, esta práctica supone un estímulo para los deportistas, pues cuando se ven superados por la carrera, encuentran apoyo en los compañeros.

 

Otro hábito muy recomendable en la práctica del ejercicio físico es el de aplicar hielo. El hielo funciona como relajante muscular tras el entrenamiento,  ayuda a reducir la inflamación y el dolor muscular, y resulta más efectivo si se añade agua y no solo hielo a la bolsa.

 

Por último, no se puede mantener una buena salud física y mental sin un buen descanso. Descansar al menos ocho horas al día es necesario para conseguir un mejor rendimiento físico. El descanso no es total si el cerebro no desconecta por completo de las ocupaciones diarias, para ello es preferible leer a ver la tele o usar un PC y darse una ducha de agua caliente antes de ir a la cama.

 

 

 

Fuente: sport.es/labolsadelcorredor

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