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Redacción
Martes, 6 de febrero de 2018 | Leída 145 veces
FORMACIÓN

Cuando a un deportista le da por estudiar una carrera

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No es sencillo compatibilizar una carrera deportiva profesional con una universitaria o unos estudios de cara a un futuro laboral lejos del deporte, y más si los profesores no hacen excepciones.

Intervenía en un evento y al finalizar una persona se dirigió a mi, junto a su acompañante. “Disculpa Luis, simplemente decirte que nos ha sorprendido tu discurso. No asociaba a un ciclista o deportista hablando así”. No sabía si darle las gracias o comenzar a debatir acerca del asunto. ¿Por qué recae esa visión sobre los deportistas?

 

Es complicado para un deportista que gana un buen sueldo, que es joven y que tienen proyección, hacerle ver que es interesante dedicar tiempo a algo más que a pasar horas delante de un televisor jugando a videojuegos. En cierto modo, los propios deportistas nos hemos creado esa imagen. Pero también es verdad que compaginar formación con deporte no es fácil porque, más allá de compatibilizar horarios, no es sencillo encontrar gente de su entorno que les quieran incomodar proponiéndolo. Muchos creen que si se enfada contigo puedes dejar de recibir ese porcentaje que te otorga anualmente como agente o incluso perder esos privilegios que te da ser su amigo. Verdaderamente esos son los amigos de verdad, los que no te dicen a todo que sí o te pasan constantemente la mano por el hombro para seguir entrando a discotecas gratis o tener trato especial en restaurantes. Si a esta dificultad le añadimos que los propios profesores no ayudan, la cosa se complica más aún.

 

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“El examen este día y punto”


Hace unos días me comentaba sobre la bici un joven ciclista amateur, con gran proyección, que uno de sus profesores de universidad no le había cambiado un examen que coincidía con una competición. Aportó certificado del equipo y otro como deportista de alto nivel, pero la respuesta del profesor al ver los documentos fue clara “no me cuentes tu vida, el examen es este día y punto”. El ciclista de Movistar Carlos Barbero es graduado en Ingeniería Mecánica. Me comentaba que su debut en la Challenge de Mallorca, carrera que acaba de disputarse, coincidía con una recuperación en caso de suspenso. Antes de la primera convocatoria le comentó al profesor que si no aprobaba no podría hacer la recuperación. Era su debut, algo que todos perseguimos desde niños y un día que no olvidas jamás. El profesor le comentó que no le cambiaría el examen de fecha, que tenía más carreras para debutar. Afortunadamente Carlos aprobó en la primera convocatoria y pudo cumplir su sueño a tiempo.


Algo parecido vivió Pablo Torres, ciclista del BurgosBH y también durante la disputa de la misma prueba. El gallego suspendió una asignatura de Fisioterapia con un 4,98. El profesor le dijo que para aprobar tenía que presentarse en tutoría. Esto no era posible porque se encontraba disputando una carrera como ciclista profesional en Mallorca. “Lo siento Pablo, ese no es mi problema, no apruebas”. No sé si recordáis el caso entre el que fue entrenador del Zaragoza B, Juan Eduardo Esnáider y el jugador Ramiro Mayor. “Eres futbolista. Tienes contrato profesional. Los estudios son incompatibles con el fútbol. Lo que hay que hacer cuando terminas de entrenar es descansar, no estudiar”, le dijo el 'míster' a Ramiro cuando este le pidió permiso para presentarse a la Selectividad.

 

Sin jugar la Champions por la Selectividad


En el mes de marzo del pasado año, el Bayer Leverkussen afrontaba en el Calderón la vuelta de octavos de la Champions League. Kai Havertz, es un joven al que todos comparan como sucesor de Ozil y no pudo disputar un partido tan importante como ese por tener que presentarse a los exámenes de Selectividad. Diego Riolfo es un jugador uruguayo que juega en la Superliga Argentina. En juveniles un entrenador le dijo algo que no olvidará jamás: “O te dedicas a esto por completo o te dedicas a estudiar, las dos cosas no son compatibles”. El Decano de la Facultad quería dar la razón a ese entrenador: el pasado año Diego jugaba en México y únicamente le quedaban dos asignaturas para culminar su carrera como Economista, pidió examinarse durante los 20 días que tenía de vacaciones y así no perder partidos y desplazarse a Uruguay. El Consejo de la Facultad denegó esa solicitud al jugador. Diego lo tiene claro: “No hay problema, seré economista, tal vez no ahora… pero lo seré”.

 

La buena noticia es que estos casos no son los que más ocurren. Afortunadamente son más los profesores, universidades e institutos que ayudan al deportista a compaginar ambas cosas. Nadie pide trato de favor, nadie pide aprobados fáciles… únicamente no tener que renunciar a tu pasión para aprender y formarte. Seguro que esto ayuda a que la gente en general y el deportista en particular entienda que puede y ha de ser algo más para mejorar su presente y tener un mejor futuro. Gracias 'profes' por hacernos mejores.

 

 

 

 

Fuente: Luis Pasamontes (blogs.elconfidencial.com)

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