Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Miércoles, 31 de enero de 2018 | Leída 228 veces
ENTRENAMIENTO

Entendimiento del juego. Aire, experiencia y automatismo

Guardar en Mis Noticias.

El entendimiento del juego facilita al jugador explotar su inteligencia y coadaptarse a lo que le rodea. Parece una afirmación simple y básica, lo es, pero cuestiones fundamentales como el proceso decisional se encuentran sumergidas en lo que el jugador entiende y conoce. El entendimiento y el conocimiento deben ir de la mano para que el jugador exprima todo lo que le llega. El papel del entrenador es clave explicando el objetivo, el por qué y los elementos de lógica interna de cada tarea. No hay que olvidar que la lógica interna adecua la tarea a lo real y es un medio que permite establecer un modelo de juego.

 

A mi modo de ver, son muchos los factores que influyen en la toma de decisiones. En primer lugar, el inconsciente es un as determinante y que “debe trabajarse”, aunque parezca intangible e inverosímil. Las emociones y las experiencias las considero cercanas al inconsciente, y de estas últimas deduzco una herramienta relevante para el proceso decisional. Catalogar como herramienta o modo de trabajo un automatismo no es correcto del todo, pero la idea queda patente. Me explico. El jugador debe experimentar y vivenciar situaciones de juego específicas que sin querer se queden registradas en su disco duro. De esta manera, el jugador podrá reducir su “timing decisional” en el momento oportuno.

 

“La experiencia enseña automatismos, al aprender haces las cosas sin pensar” (Andrés Iniesta)

 

 

[Img #13761]

 

 

Muchas veces los automatismos, que surgen de los hábitos y de la repetición variada de tareas, se generan de manera más eficiente a través del feed-back. La participación del jugador es obligatoria si se quiere conseguir un alto rendimiento. No obstante, esta obligación debe ser impulsada porque no nace por sí sola. El feed-back no se debe dar a los jugadores únicamente tras sus actuaciones, sino que debe aplicarse con anterioridad. La mera explicación de la tarea y el por qué se lleva a cabo son los antecedentes a todo. El jugador debe conocer lo que va a desempeñar, pero debe entenderlo. Es más, el entrenador debe dejar al jugador hacer preguntas y abrir un debate breve, dentro de un límite racional, para conocer la opinión del jugador y potenciar sus emociones. Siguiendo esta línea, es valioso dar un espacio individual al jugador para que pueda tomar libremente sus decisiones, a pesar de que existan unos elementos de la lógica interna del fútbol con los que deberá contar y que le servirán de guía para no alejarse del objetivo propio de la tarea.

 

“El entrenador debe posibilitar que el futbolista libere sus posibilidades de inventar en el terreno de juego” (Marcelo Bielsa)

 

El proceso decisional siempre se verá reducido en el momento de la verdad si el automatismo se ha generado adecuadamente. El objetivo principal es mitigar la incertidumbre, que es consecuencia de un fútbol cambiante, dinámico y que no avisa. El automatismo provoca anticipación ante una situación inesperada, pero prevista en el entrenamiento. Aquí reside la complejidad, porque no es sencillo prever la totalidad de un deporte tan abierto como es el fútbol. Es más, el jugar en casa o fuera de casa, el ir por detrás del marcador o por delante, el encontrarse en inferioridad o superioridad numérica y el jugar frente a un equipo de nivel superior o inferior son factores que también influyen en la toma de decisiones. Por lo tanto, cuánto más nítido se haya fabricado el automatismo, mejor y más rápida será la respuesta.

 

“No existe dentro del campo de juego mayor fuerza que la de la inteligencia” (César Luis Menotti)

 

La inteligencia no debe entenderse como un simple coeficiente de inteligencia, sino que se trata de que el jugador tenga la capacidad para desarrollar mecanismos de supervivencia y de adaptarse al cambio continuo del entorno. Para ello, vuelvo a la misma idea inicial en la que el conocimiento debe cruzarse con el entendimiento, la construcción de hábitos debe generar automatismos necesarios y la libertad moderada en la toma de decisiones del jugador debe ser una norma. La falta de presión potencia lo que el jugador es capaz de dar sin que sea vean reducidas sus capacidades y cualidades. ¡Que corra el aire!

 

 

 

 

Fuente: pablosanzol.wordpress.com

Mundo Fútbol Base
Mundo Fútbol Base • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress