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Redacción
Jueves, 18 de enero de 2018 | Leída 723 veces
OPINIÓN

Padres, solo padres (que es mucho)

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En una ciudad cualquiera de este precioso mundo donde vivimos, en un fin de semana cualquiera del año. El sol brilla de forma especial y nos invita a acercarnos a cualquier terreno de juego donde miles de niños practican su deporte favorito intentando emular a sus héroes del momento.

 

Detrás de ellos siempre están los padres que participan de esas emociones semanales, de los momentos buenos y los malos, haga frío o calor, cuando sus hijos van a jugar. Son los que animan y se apasionan en los partidos; los que siempre apoyan cuando surgen los problemas… en definitiva, los que fielmente están a su lado con el objetivo de que disfruten y se desarrollen a través de este precioso deporte.

 

¿Cómo actuar para que tus hijos obtengan los numerosos beneficios del deporte?

 

Lo primero que hemos de hacer es asegurarnos de que la práctica de tus hijos es de calidad. No pensemos que por apuntarlo en un club y jugar al fútbol, el chico va a salir beneficiado. Hemos de comprobar previamente la filosofía de los responsables deportivos, los objetivos de trabajo, la actitud pedagógica del entrenador. Si no tenemos en cuenta como padres todo esto, los efectos del deporte en nuestro hijo pueden ser bastante perjudiciales.

 

Somos responsables de la elección que hacemos y , si no le damos importancia a ese estudio [Img #13635]previo a la elección del club, podemos pagar las consecuencias más adelante. Muchos disgustos pueden solucionarse si tenemos cuidado en esa elección.

 

En segundo lugar, muestra interés por la práctica deportiva de tus hijos. Que sepan que tu estás ahí, a su lado. Si no puedes estar físicamente con él, demuéstrale que te interesa su deporte. Pregúntale sobre sus vivencias, interésate por sus avances, preocúpate en saber si se lo pasa bien y no te intereses solo por el resultado.

 

Colabora con la entidad en todo aquello que te pidan que en muchos casos se concreta en llevar a tu hijo a los partidos y a los entrenamientos, asistir a las reuniones previstas y poner en práctica todo aquello que te pidan los responsables del equipo. De esta forma no entorpeces su labor y ayudas.

 

Por último, has de valorar la actividad deportiva de tu hijo no solo por el rendimiento, los resultados sino por los beneficios que puede obtener tu hijo: hace ejercicio, ocupa su tiempo libre, se forma como persona, aprende a ser tolerante y solidario, aprende a trabajar en equipo, etc. Todo esto es más importante que el resultado del partido. Y esto hemos de tenerlo siempre muy claro si queremos ayudar de verdad a nuestro hijo.

 

Los padres y el entorno deportivo

 

Si nuestros hijos entrenan y juegan al fútbol en buenas condiciones, con un entorno adecuado, todo funciona mejor y los niños salen muy beneficiados de todo esto. Es importante, por ejemplo que los entrenadores y técnicos tengan un buen comportamiento con todos los que rodean al equipo. Los responsables de la entidad deben procurar dotar de los medios necesarios para el desarrollo de los entrenamientos y partidos. Por último, los padres determinan en buena medida el entorno con su actitud y colaboración.

 

Para favorecer el buen entorno en el deporte de sus hijos, los padres pueden hacer bastantes cosas.Siempre  aconsejamos que se informe a los hijos exactamente cómo es el club donde va a jugar y qué es lo que se va a encontrar, para que pueda aceptar la responsabilidad de practicar este deporte en el que tendrá que cumplir con unas obligaciones: ir a los entrenamientos señalados, cuidarse físicamente según su edad, hacer caso al entrenador, respetar a los compañeros…

 

También aconsejamos que los padres consigan implicar a los hijos en la decisión de escoger el deporte que van a practicar. Que no sea nunca una decisión del padre que fue futbolista o que deseó serlo y que su sueño es que su hijo consiga lo que él no pudo alcanzar.

 

Apuntarlo a un equipo sin preguntarle su opinión no es muy recomendable porque casi parece que se le obliga a jugar. He de aclarar que las decisiones las toman los padres –porque el niño no tiene la visión de un adulto– pero el hijo debe implicarse en esa decisión para que adquiera responsabilidad personal. La implicación siempre lleva consigo el hacer las cosas con más ilusión y ganas.

 

Los padres deben ayudar al hijo que ha decidido hacer deporte aclarándole que, efectivamente, la práctica del fútbol le va a dar muchas satisfacciones como nuevos amigos, vivir momentos muy intensos, la alegría de la victoria, del trabajo bien hecho… pero que también lleva unas obligaciones que debe cumplir: acatar las decisiones del entrenador aunque no tenga muchas ganas, compaginar el deporte con el estudio aunque no tenga tanto tiempo como antes, renunciar a ciertas cosas que quizá antes podía permitirse para poder dedicarse al deporte, asistir a los entrenamientos con regularidad…

 

Los padres hemos de orientar a nuestros hijos y ayudarles a comprender esto para que realmente pueda crecer como deportista

 

Debes ser un modelo de comportamiento para tus hijos. Los hijos nos imitan en todo. No solo en lo que decimos sino en lo que hacemos. De ahí la gran responsabilidad que tenemos en dar una buena imagen siempre a nuestros hijos.

 

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Tal como te comportes como padre o madre así se comportará nuestro hijo. Si tu le das en todo momento buen ejemplo, él será un reflejo de ti y eso beneficiará el entorno de la entidad. Si le das mal ejemplo, la actuación de tu hijo será negativa y dañara el ambiente del club.

 

Favorece siempre la deportividad. Si queremos que nuestros hijos se centren realmente en la práctica deportiva, tengan una buena relación con sus compañeros y con los jugadores del equipo contrario, hemos de fomentar la deportividad en todo momento, dándole la importancia que tiene.

 

Tu, como padre, con tu ejemplo y consejo puedes hacer que tu hijo sea respetuoso con los demás, aprenda a aceptar la derrota o la victoria de forma natural. Recuerda que tienes una fuerte influencia en tu hijo y sin tu apoyo, es más difícil conseguirlo.

 

Práctica algún deporte para darle ejemplo. Posiblemente consigamos con nuestro ejemplo que practique deporte durante toda su vida. Está demostrado lo beneficiosos que es para la salud. Con tu actitud, le estás transmitiendo que hacer deporte es bueno.

 

Enséñale a cuidar la instalación y el material deportivo. Igual que en casa debe tener el cuarto ordenado, el buen deportista debe tener cuidado del material deportivo y de  su instalación. De esta forma entenderá que siempre hay que respetar lo que nos rodea y en esto podemos dar muy buen ejemplo recogiendo lo que ensuciamos, respetando las indicaciones de la instalación, etc.

 

Quizá, el consejo que deseamos enfatizar más es el de no imponerle ninguna presión en su práctica deportiva. Dependiendo de la edad, el fútbol ofrece en sí ya unas exigencias elevadas en los chicos. Compaginar estudios y deporte sin bajar el nivel de los estudios por la práctica deportiva, ganarse un puesto en el equipo, dar el cien por cien en cada partido sin bajar la guardia, etc.

 

Muchas veces los padres aumentan la presión de los chicos con sus comentarios: “si no ganáis la liga seguro que el club os echa a todos” “a ver si marcas hoy dos goles” “no decepciones a tu padre” “si no juegas mejor, te saco del equipo”…

 

Muchas veces, esta presión complementaria la ejercemos con buena intención porque pensamos que le puede ayudar a “ponerse las pilas”. Posiblemente lo consigáis pero hemos de intentar no meternos en el trabajo del entrenador y hemos de valorar que quizá pueda tener el efecto contrario ya que un exceso de presión tiene como resultado un bloqueo del jugador que ve que no puede llegar a lo que se le exige.

 

El cómo te comportes como padre, los comentarios que hagas antes o después del partido, las exigencias que le marques, son aspectos que determinarán la presión que reciba tu hijo frente a su actividad deportiva. No le impongas más presión que la que conlleva la propia actividad deportiva.

 

Eso le hará mucho bien a tu hijo y verá en ti a un padre que le quieres, no por los resultados que obtiene, sino por el esfuerzo que realiza cada semana.

 

 

 

 

www.javiermarcet.com

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