Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Viernes, 12 de enero de 2018 | Leída 254 veces
FORMACIÓN

¿Qué aprenden los niños de humillar al rival jugando al fútbol?

Guardar en Mis Noticias.

Psicólogos y entrenadores advierten de los peligros del exceso de competitividad en el deporte base.

Cada sábado hay un puñado de entrenadores que quieren ser Mourinho en los barrios españoles. Es difícil delimitar dónde termina su ambición personal y dónde empieza el derecho del menor a adquirir los valores necesarios para afrontar no solo los problemas deportivos, sino también personales. ¿Qué queremos transmitirle a los niños? En el fútbol base, donde la mayoría aprenderán valores tan importantes como el trabajo en equipo y el respeto al rival, se escurre de vez en cuando algún comportamiento propio de adultos. Son éstos los que contagian a los niños, los que cuando llega el fin de semana se ponen la etiqueta de hincha, olvidan que son formadores, y gritan desde la banda para ganar a toda costa. “El niño solo quiere disfrutar”, solemos repetir. Pero la realidad suele ser bien distinta.

 

En 2017 dos acontecimientos han marcado la agenda del fútbol base. El entrenador del CD Serranos fue despedido tras ganar 25–0 al Benicalap C, colista de su grupo. Mientras que recientemente un 47–0 entre un equipo de Las Palmas y Las Coloradas provocó un revuelo mediático. El hecho de que el CD Serranos despidiese a su entrenador tras ganar 25–0 ante el colista del grupo, es un caso aislado y por ello mediático, pero este tipo de resultados son cada vez más habituales. La diferencia física entre los equipos de una misma categoría, donde puede haber año y medio entre menores, provoca un desequilibrio en el que, hasta ahora, ninguna institución ha querido intervenir. La consecuencia son goleadas abrumadoras en el terreno de juego, la competitvidad por encima de la diversión, querer meter 23 goles a un equipo porque tu rival por el campeonato metió 22. Eso es lo que lleva a la indignación a una nueva corriente de entrenadores, muy formados, que consideran que estas situaciones de humillación deben erradicarse.

 

[Img #13559]

 

 

Aitor Cebrián dirigía al benjamín del Ayelo (9–10 años) cuando se cruzó con los niños del C.D.Contestano, su adversario ese sábado. No dudó en pedir piedad a sus niños. “Son más pequeños. Están goleándoles cada semana y quería que os pusierais en su lugar. No quiero que celebréis ningún gol, no los presionéis en su campo, dejadlos que jueguen un poco y que puedan disfrutar. Vamos a ser respetusos”, les dijo. Aitor tiene claro su papel educativo: “Hay que hacer que todos se diviertan más o menos”, pero destaca que no es así siempre. “Me he encontrado a rivales que quieren hundirte, que viendo que eres muy inferior ponen al defensa de delantero o buscan continuamente el gol del chico que no ha marcado en toda la temporada. Es totalmente antideportivo. Dicen que el niño se olvida, pero el lunes viene hundido y te dice que a ver si ganamos algún partido”.

 

La futbolista Nuria Sánchez fundó Oiko Esports precisamente para formar a entrenadores y niños en valores distintos a los que se suelen difundir. “La competitividad es buena hasta cierto punto, porque hay que saber parar los pies a los niños y enseñarles el respeto hacia los compañeros. Es un proceso de aprendizaje esencial”, explica. En el último torneo que organizó tuvo su particular enfrentamiento con una entrenadora que no obedecía a esas ideas. “Hizo llorar a sus niñas con su actitud. Le llamé la atención y le invité a irse si seguía así, porque el torneo perdía todo el sentido que buscábamos con actitudes como esa”. Una experiencia similar tuvo Delia Merchán cuando entrenaba a niños de cuatro años en la Escuela de Valdemoro. En la liga interna tenían normas como presionar a mitad de campo, pero fuera de ahí venían los problemas. “En un partido que jugamos el Seseña contra el Ciempozuelos no pudimos ni tocar el balón. No nos dejaron. Eran niños de cuatro años, y me pasé el partido discutiendo con el entrenador rival por eso. Cuando ganas así tienes que aflojar, el fútbol tiene que ser lúdico, no competición”.

 

¿Cómo preparan al entrenador en estas situaciones?

 

En el nivel 1 de entrenador, que corresponde al fútbol base, lo que se fomenta es la formación. Los técnicos deben dominar los aspectos técnicos y tácticos, pero todo ello de la mano de disfrutar del fútbol. “Estamos hartos de decirlo en las clases, pero ya sabes cómo es luego la gente en la calle”, dice David Galán, presidente de las Escuelas CENAFE. “Hay entrenadores que festejan una victoria en equipos de benjamines de una forma que no tiene lugar. Los niños están ahí para que les formes, como quien va a una academia de inglés, no para sacar los mejores resultados”.

 

Luis Prado, quien ha sido técnico de equipos alevines y juveniles de Atlético de Madrid y Rayo Vallecano, cree que se deben controlar estas situaciones. “No logras nada con humillar a niños de diez años, no aprendes nada por mucho que te digan que estás compitiendo. Como entrenador debes poner las herramientas y estar capacitado para dificultar esta situación. Cuando te formas aprendes este tipo de cosas, pero hay gente que solo quiere buscar a su Messi, sumarle goles al niño. Yo he entrenado con niñas muy superiores y ellas mismas, cuando llevan cuatro o cinco goles, dejan de celebrar y buscan mover más el balón”.

 

Las herramientas que en este nivel se enseñan a los entrenadores son de sentido común: que jueguen todos los futbolistas de cada puesto, los menos habituales. “Si te enfrentas a un equipo muy flojo lo más normal es que ese día no pongas al mejor delantero que tienes, porque en vez de 20 vas a marcar 7”, añade David Galán. “Yo siempre les digo a mis entrenadores si les gustaría que el portero que se lleva esa cantidad de goles fuese su hijo. Porque luego se van a casa llorando”.

 

¿Afecta a la mente del niño?

 

“¿No hubiera sido más humillante jugar con dos menos o fingir dejarse marcar goles o cualquier otra treta? Si se juega con respeto, no hay humillación”, explica Joaquín Díaz, presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte. “El resultado puede parecerlo, pero hay muchos matices. Si el juego se desarrolló con respeto y tratando de jugar lo mejor que sabían, sin despreciar, es una mera consecuencia de la competición”. No cree que se produzca ninguna frustración. “En la edad adulta se acordarán y se reirán”.

 

De forma similar opina Carlos Rey, psicólogo y cofundador de UPAD. “Todo esto es un acto de maquillaje, de quedar bien. Respetar a un rival no es meter cinco goles y empezar a jugar sin intensidad, eso es menos respetable que seguir jugando como si el rival mereciese todo el esfuerzo. Cuando tienes una deficiencia y te tratan como el “pobrecito” solo te perjudica, te victimiza tratándote como alguien especial. Si te tratan igual entonces tú asumes que debes doblar el esfuerzo para lograr el objetivo o asumir que esa tarea no es lo que mejor se te da”. Sin embargo, admite matices: “El problema está en que damos demasiada trascendencia al resultado. El deporte base debería estar enfocado al aprendizaje, y en el aprendizaje está frustrarse. Si solo nos fijamos en el resultado solo generamos nervios y presión”.

 

Propuestas de cambios

 

- Congelar resultados: el Palestra Atenea solicitó a la Federación Madrileña de fútbol congelar los resultados cuando la diferencia fuese de más de diez goles.

- Limitar la zona de presión: “Hay niños que no dejan sacar al portero, abusan mucho. Hay que intervenir para que no puedan presionar desde arriba”, explica Galán.

- Otras opciones: más toques, jugar con la pierna mala o rotar jugadores en todas las posiciones.

 

“Soy partidaria de estas reglas, pero también he leído que pueden suponer una falta de respeto al rival”, dice Nuria Sánchez, ‘Mulan’. “Si gritas a tus jugadoras que solo den diez pases o jueguen con una pierna, puede ser más o menos de lo mismo. Hay que utilizar pretextos críticos, exponer a las jugadoras y que piensen que no pasa nada por perder, que van a aprender de ello”.

 

En la misma línea se muestra Patricia Campos Domenech, entrenadora en Hawái. “Ahora somos muy sensibles con estas cosas, pero hay dos formas de afrontar las cosas: victimismo o supervivencia. Soy partidaria de hacer todo lo que puedas, aunque alguna vez te llevas un aprendizaje, como cuando fuimos a un partido con ocho jugadoras y la entrenadora rival se quitó tres para igualarnos. Es algo que yo nunca hubiera hecho, pero buena lección me dieron”, recuerda. “Quizás nos vamos pareciendo a Estados Unidos, donde hay trofeos para todos los niños y se tienen muy en cuenta sus sentimientos haciendo un refuerzo positivo. Aunque aquí es mucho más extremo, seguramente un resultado así se tomaría muy mal, se tomarían medidas drásticas”.

 

 

 

 

Fuente: Mamen Hidalgo (medium.com) - @Mamen_Hidalgo

Mundo Fútbol Base
Mundo Fútbol Base • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress