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Redacción
Martes, 9 de enero de 2018 | Leída 1454 veces
MOTIVACIÓN

El viaje a ninguna parte de Bojan Krkic, la mayor promesa española perdida

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El 1 de septiembre, el Alavés tenía una pinta estupenda. Había vuelto a Primera División aunando a una serie de futbolistas jóvenes con mucha proyección que habían llegado cedidos a Vitoria y el resultado fue más que excelente, con la permanencia asegurada y un subcampeonato de Copa del Rey, el primero de su historia. Mauricio Pellegrino dijo después que se iba por motivos personales, pero el club reaccionó rápido y confió en otro argentino joven, Luis Zubeldía y volvió a crear una plantilla basándose en los mismos esquemas de la anterior: buenos futbolistas cedidos. Y al final del mercado, la sensación era de satisfacción. Ahora, en enero, tras cuatro entrenadores, dos de esos fichajes van a salir o ya han salido. Uno es Enzo Zidane, ya en el Lausanne; otro es Bojan Krkic, a punto de ser devuelto al Stoke City.

 

Bojan ya no es un crío. Tiene 27 años. Todo lo que podría haber sido para el fútbol debería haberlo sido ya si nos atenemos a las expectativas que se crearon en torno a su figura en los dos años que sucedieron a su aparición en el primer equipo del Fútbol Club Barcelona. Bojan venía a ser una versión 2.0 de Raúl, el Messi de los Balcanes. Con 16 años ya marcaba goles con el Barça que ganaba Ligas y Copas de Europa, con 20 sentó a Zlatan Ibrahimovic. Jugó 163 partidos de azulgrana y él mismo se preguntaba una y otra vez por qué no jugaba más, qué hacía mal para que Guardiola no le pusiese tanto como le había puesto Rijkaard. Quizás Guardiola vio en él lo poco que han visto los demás técnicos que le han entrenado en todos estos años en los que nunca ha disfrutado del fútbol...


El ilerdense se estancó hace casi siete años, cayendo en las arenas movedizas del mercado futbolístico y hasta el momento no ha podido encontrar su lugar en ningún lugar, en ningún país, y lo ha intentado en otros tres diferentes al nuestro, hasta volver de nuevo a casa, a España, donde se ha sentido extranjero una vez más. "No me daban las suficientes oportunidades para demostrar lo que tengo dentro y eso duele, pero soy consciente de que en parte me considero un privilegiado de haber formado parte de este equipo magnífico que ha hecho del Barça el mejor club del mundo. Desde muy pequeño mi sueño fue triunfar en el Barça. Lo conseguí, pero por situaciones no puedo continuar aquí", dijo en su día tras salir del club.

 

Tal fue el calibre del surgimiento de Bojan, que la selección de Vicente del Bosque estrenó su táctica de 'acogida' con él. ¿En qué consiste esa táctica? En llamar a un futbolista joven de gran proyección para que debute con la selección absoluta en partido oficial y así asegurarse su futuro como español e impedir que el otro país al que puede representar le convoque. Ha sucedido posteriormente con Munir el Haddadi (Marruecos, tema candente este), Rodrigo Moreno (Brasil) y Marco Asensio (Holanda), por ejemplo. Jugó un día 25 minutos contra Armenia en Albacete y nunca más volvió a saber del primer equipo español ni del fútbol internacional al máximo nivel. Serbia quiso reclutarle antes de que lo hiciera España, pero no hubo manera de convencerle y ahora, más de nueve años después, Bojan se ha quedado sin jugar una competición de naciones.


Bojan jugó en el mejor Barça de la historia, otro de los canteranos que aparecieron del hundimiento del Barça B, pero no de la misma hornada que ascendió con Guardiola. No era de su quinta, era incluso más joven que todos ellos, que Busquets y Pedro, pero no era de su camada, fue de una anterior, fue prematuro. Demasiado quizás, por lo que se quemó antes que ninguno. Harto de Guardiola, se fue a Roma al refugio que le otorgaba Luis Enrique, que se estrenaba como entrenador profesional vestido de 'giallorosso'. Decían que en Trigoria le había acogido Totti con los brazos abiertos, era como su discípulo. Y de manera incomprensible, jugó una temporada prácticamente todos los partidos y lo echaron al Milan.

 

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Da igual la edad que tengas cuando llegas al Milan, fichar por el club 'rossonero' es la asunción de que la carrera de uno no va por buen camino. El Milan se conceptuó hace ya tiempo como un cementerio de elefantes y decenas de futbolistas que han pasado por ese lugar han perdido tiempo de sus carreras. A Bojan le pasó también, por supuesto. Ir al Milan, a aquel Milan deambulante en el desierto, acabó por desviar a Bojan. Entonces lo recompró el Barça, que se había guardado la opción. Lo hizo sin creer en él. Estaba entonces el Tata Martino en el equipo y lo último que quería el argentino era otro canterano molesto con la involución del equipo.

 

De ahí al Ajax para reconciliarse al menos con el estilo de fútbol que él reconoce, la escuela holandesa del Barça. Tampoco sirvió de mucho. Probó en Inglaterra, en un club que precisamente se fundamenta futbolísticamente en todo lo contrario al Ajax, el Stoke City, puro juego inglés donde Bojan tuvo sus momentos de mayor lucidez reciente, mayor estabilidad... y la peor lesión de su vida. Se rompió la rodilla cuando mejor estaba. La inmediatez del fútbol no le permitió recuperarse y encontrar su sitio, el Stoke ya pensaba en otras cosas. Lo mandaron a Alemania, al Mainz, donde solo jugó 11 partidos. A su vuelta, el Stoke seguía sin quererle para nada y el Alavés se lo pidió prestado. Ahora la directiva alavesa cree que sería bueno devolverlo para ahorrarse su ingente salario. A ver quién quiere ahora a Bojan... Se busca club donde sentar cabeza y volver a ser feliz.

 

 

 

Fuente: elconfidencial.com

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