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Redacción
Martes, 7 de noviembre de 2017 | Leída 159 veces
PSICOLOGÍA

¿Necesitan un entrenador todos los entrenadores?

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Antes de celebrarse el partido de “Champions” entre Real Madrid y Tottenham, el entrenador Pochettino declaró: “Tal y como deriva el fútbol hoy en día es básico consolidar un proyecto conjunto con los clubes. Tengo una muy buena relación sobre todo con Alex Ferguson y es inviable pensar en un Tottenham como fue el United treinta años atrás. Hoy en día el fútbol ha evolucionado tanto que los “managers” necesitan estar abiertos a construir un proyecto en común con un presidente, con un propietario, con el fútbol base… Ahora nuestro trabajo tiende más a integrar y relacionar absolutamente todo para crear algo único”. (…) La base [Img #13196]fundamental para trabajar en un club y disfrutar de lo que te gusta es compartir. Es crear en conjunto. Si te limitas a imponer te seguirán porque eres el que dicta las directrices, pero crearás “followers”, no líderes, no gente que sienta esto como algo propio. Ese es el secreto del futuro en el fútbol en relación al trabajo del mánager, a su influencia y a su responsabilidad en el manejo de estas compañías. ¡Los clubes son compañías!”.

 

(…) “Creces, te haces futbolista, y un día empiezas a pensar en tu futuro y ves que te apasiona entrenar y empiezas a plantearte muchas cosas en tu cabeza. Lógicamente me gusta trabajar con gente como Llorente, de 32 años, o Hugo Lloris, que tiene 30, pero también me encanta darle la oportunidad a los jóvenes. Es una forma de gratitud hacia gente que me dio esa posibilidad, que fueron valientes y confiaron en mí, me consolidaron y me dieron tiempo... tengo mucha suerte de tener un equipo de trabajo con Jesús Pérez, Miguel D’Agostino o Toni Jiménez, que son grandes líderes en el fútbol. Muchas veces discutimos, nos peleamos, tenemos diferencias. Pero siempre que salimos por la puerta de la oficina donde hemos discutido y hemos decidido la idea que va a primar, vamos a muerte con esa idea. Es uno de los rasgos que hacen que seamos como somos. Nos gusta trabajar con gente que le dé identidad al equipo en el país o en el lugar donde estemos. Ya nos pasó en el Espanyol... Somos un equipo flexible”.

 

Siguió comentando Pochettino: “Considero que es una gran cualidad tener esa flexibilidad para poder reestructurarnos o reinventarnos en cada situación. Es algo que planteamos. Primero, porque nosotros como técnicos no queremos ser dogmáticos y queremos trasladarlo al trabajo de campo. Somos disciplinados, pero tratamos de generar caos. Aspiramos a crear un caos organizado…” (…) “La responsabilidad de los entrenadores es educar a los jugadores para que no se olviden de que su principal motor sigue siendo el balón. Ése hambre, esa energía, poder disfrutar con tus compañeros cuando estás entrenando y jugando. Eso no se puede olvidar”.

 

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En mi etapa de entrenador de fútbol, también en mi experiencia directiva, llegué a la conclusión de que mandar no es suficiente. Por más que sepas de fútbol la mejor capacidad debe ser la de liderar, siendo la autoridad el primer componente del liderazgo. Demasiados entrenadores confundieron autoridad y poder cuando dirigieron, recuerdo la etapa de Koeman en el Valencia, de pronto empezó “una limpia” del vestuario sin ningún tacto y los futbolistas de la plantilla vieron pronto sus malas intenciones dirigidas en la sombra por la presidencia del club. El entrenador Koeman estuvo desafortunado en el entendimiento de que la autoridad y poder delegados sin embargo no eran aceptados por la plantilla de futbolistas. Por el contrario, se puede tener poder y no autoridad, es el caso de esos futbolistas que son respetados, escuchados, aceptados, aunque no tenga ningún nombramiento formal. Pongamos el caso de Iniesta del Barcelona, su autoridad formal es de una garantía plena. Imaginemos también el estado de situación de Michel en el Málaga, no gana partidos mientras que la plantilla asegura: “La mejor decisión para el Málaga es que Michel siga siendo el entrenador”. Sin duda, mantiene la autoridad y el poder reconocidos ambos de una manera explícita… Me temo que, después del partido del día 24 de octubre que el Málaga perdió 2-0 contra el Numancia de Soria, Michel hizo unas declaraciones desesperadas, una especie de “sálvese quien pueda”, inmaduras, impropias de un entrenador bragado: “No sé si es falta de actitud, a lo mejor hay algunos con tensión, o que les falta calidad, o que les vemos vestidos como jugadores de Primera y parece que lo son”. Como vemos, Michel no aprendió aún lo suficiente para saber que estas cosas no deben airearse en público sin que los jugadores te pasen factura… Precisamente en la jornada que otro entrenador, Mel, lo expulsaron del Deportivo…

 

Jorge Araujo, coach y antes entrenador de baloncesto en Portugal, publicó “O treino do treinador”. En él citó una reflexión de Ferguson: “A nadie le gusta ser criticado. Son pocas las personas que mejoran con las críticas; en vez de eso, la mayoría responde a los incentivos. Por eso, yo intentaba animarlos siempre que podía. Para un jugador – para cualquier ser humano – no hay nada mejor que escuchar “Buen trabajo”. Éstas son las dos palabras mejores jamás inventadas. No es preciso usar superlativos”. Del mismo modo, Araujo significó: “Existe un conjunto de procesos a través de los cuales el entrenador aprende / entrena el tipo de emoción, integridad, duración, o uno o varios componentes de esas emociones, atenuando o eliminando emociones negativas o aumentando las positivas, según el país, el club, el equipo, los objetivos de rendimiento, etc”. (…) “Para el entrenador (o jugadores) todo es entrenable en el área del comportamiento, desde la naturaleza de la emoción, su intensidad, su duración, o simplemente su componente expresiva. Y, en términos generales, ese entrenamiento comportamental tiene como objetivos atenuar las emociones negativas (disfuncionales) y aumentar lo más posible la expresión de emociones positivas (funcionales)”. Consejos para un entrenamiento mental necesario para el conjunto de entrenadores.

 

Daniel Goleman en “Liderazgo” nos sugirió sobre el “Liderazgo que consigue resultados”: “El misterio de lo que pueden y deben hacer los líderes para suscitar el mejor rendimiento de sus subordinados es antiquísimo”. Más en un equipo de fútbol que tiene un examen sumarísimo cada tres días. Precisó Goleman que, de una base de datos de 20.000 ejecutivos, se consiguieron extraer seis estilos de dirección. Personalmente me inclino por el “estilo coach” lo que lleva implícito contar con futbolistas receptivos, conscientes de sus virtudes y defectos, dispuestos a mejorar rendimientos. Por supuesto, el entrenador debe aportar otras fórmulas, incluso compartir otros estilos como el “Conciliador”; o el “Democrático”; o “Ejemplarizante”. Por supuesto, yo me alejaría del “Autoritario” o ”Coercitivo”… Si fuera verdad que el fútbol es de los futbolistas, hasta sería muy bueno el estilo “Dejar hacer…” ¿Qué estilo de dirección tendrá que aplicar Michel en el futuro para no ser el quinto destituido en la Liga española del 2017/18?

 

 

 

Fuente: Manuel Rodríguez (todomercadoweb.es)

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