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Redacción
Martes, 7 de noviembre de 2017 | Leída 65 veces
FORMACIÓN

Esos padres. El fútbol es muy bueno para los niños, pero no puede ser lo único.

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A lo largo de esta semana, mis compañeros Nico y Luque han dedicado unas palabras a los padres. Esos padres que se dejan la vida por que sus hijos puedan practicar un deporte, fútbol en este caso. No seré yo el que diga que es una pérdida de tiempo para el niño dedicar dos o tres tardes por semana a darle patadas a un balón. El deporte es muy bueno para los chavales, claro. No solo por lo saludable, sino también por los valores y la disciplina que puede transmitir. Pero el fútbol no puede ser lo único. Comentaba Nico un día, con cierta indignación, el caso de un padre que castigaba a su hijo, no muy dado a los libros, con no dejarle ir los entrenamientos. Yo lo defendí, porque a esas edades hay que esforzarse en habituar a los niños al estudio, porque para ellos el fútbol es un placer, un premio que no les cuesta esfuerzo ninguno.

 

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Flaco favor les estamos haciendo a nuestros hijos si les enseñamos que ellos tienen el mando de nuestra (y de su) vida. Entrenamiento los martes, entrenamiento los jueves, partidos el fin de semana... Y que no se te ocurra fallar, que "no has venido a verme jugar". Así que familias enteras enfocan todo su tiempo y dedicación a que el zagal se recorra la provincia para jugar el campeonato de rigor.

 

Además, los niños de hoy en día, y desde bien pequeños, ya tienen saturadísimas las agendas con multitud de actividades extraescolares. Baile, inglés, catequesis, baloncesto, música, natación... Mucha traca para los pequeños, los cuales también deberían aprender a aburrirse y a buscarse las habichuelas por sí mismos.

 

Muchas veces, está sobre formación es culpa de los padres. O bien porque quieren dar todo lo mejor a sus retoños, o bien porque no pueden atender a sus hijos por incompatibilidad con el trabajo, o directamente porque no saben qué hacer con ellos ni una sola tarde metidos en casa. A esos padres les animo a que se sienten con sus hijos a hacer la tarea, a jugar un rato con los puzzles o a que los lleven a correr al parque. Quizás se sorprendan.

 

 

 

Fuente: Pablo Martínez-Salanova (diariodealmeria.es)

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