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Redacción
Lunes, 6 de noviembre de 2017 | Leída 822 veces
MOTIVACIÓN

Así sobreviven los clubes más pequeños del fútbol español

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Anguiano, Robres y Becerril, con menos de un millar de habitantes, explican a ABC sus esfuerzos para poder competir cada temporada.

«Mantener el equipo resulta un auténtico milagro. Te tiene que gustar esto del fútbol y querer mucho a tu pueblo para no arrojar la toalla, en ocasiones la idea se pasa por la cabeza». En el mismo deporte en el que se levantan mastodónticos estadios como el nuevo Metropolitano, donde Cristiano Ronaldo y Messi monopolizan Balones de Oro y en el que se anuncian presupuestos de 900 millones, clubes como el CD Robres luchan simplemente para seguir respirando y no verse obligados a poner fin a años de modesta historia labrada en los campos de barro. Con 569 habitantes censados, este conjunto de Huesca es el equipo del municipio español con menor población que pelea en el fútbol de categoría nacional (de Primera a Tercera división). «Seguir cuesta cada año más, pero la ilusión y las ganas ayudan a superar dificultades», explica Mariano Muñío, su vicepresidente, a ABC.

 

A mitad de camino entre Huesca y Zaragoza, la despoblación es una amenaza imparable, pero Muñío y sus seis compañeros de directiva no escatiman horas y esfuerzo, mucho esfuerzo, para que el corazón del Robres siga latiendo en Tercera división. El sacrificio solo lo conocen verdaderamente aquellos que viven el día a día del club. «Son muchas horas de trabajo, el fútbol también nos acaba costando dinero, mejor que en casa no lean esto», confiesa entre risas el vicepresidente de un club con un presupuesto de 70.000 euros. «Evidentemente aquí no se paga, pero sí damos a los chicos una pequeña ayuda para desplazamientos porque la mitad de la plantilla vive en Zaragoza y la otra mitad en Huesca».

 

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Dos futbolistas del pueblo

 

La representación local cada vez es menor y solo dos futbolistas residen en el pueblo. En su día, él también vistió la camiseta y recuerda con nostalgia cuando echa la vista atrás porque «la juventud estaba antes mucho más comprometida». «Tengo 35 años, jugué aquí de pequeño y ya llevo 17 de directivo. Cada uno o dos años vamos rotando en los cargos porque esto quema mucho, pero no podemos dejar morir el equipo». Afortunadamente para este conjunto aragonés, Muñío y otros cuatro directivos tienen pequeñas empresas que colaboran para sacar el proyecto adelante. Una pequeña ayuda del Ayuntamiento también supone un respiro. Los 150 socios del club son otra poderosa razón para mantener vivo el fútbol en el pueblo.

 

Las cuentas que maneja la directiva del el Anguiano, equipo de otro pueblo en el que todos los vecinos se saludan por las calles, son mucho más modestas. Con un presupuesto de 17.000 euros y un centenar de socios, este club riojano de Tercera que juega como local en Isla, un estadio rodeado de naturaleza y con unas vistas maravillosas, afronta idénticos problemas que otros conjuntos de poblaciones pequeñas. «Es complicado encontrar patrocinadores porque aquí la difusión de la marca no tiene el mismo alcance que en grandes municipios. Nuestra principal fuente de ingresos son las ayudas de la RFEF. Cuesta mucho salir adelante, pero gracias a la ilusión de los directivos y a la gente del pueblo todo se hace un poco más llevadero», asegura José Miguel Neila a este periódico.

 

Ejerce como coordinador deportivo y tiene que captar jugadores lejos de casa. «Hace tres temporadas, jugaban dos chicos del pueblo. Actualmente, ninguno». Como en el caso de los oscenses, se ayuda a los futbolistas con los gastos de desplazamiento, pero tampoco se paga por jugar. El único lujo que se permiten, solo de vez en cuando, es abonar la cuenta cuando la plantilla se reúne para compartir mesa y mantel. La falla con la élite del fútbol es abismal. Con los 900 millones de presupuesto que manejará el Barcelona la próxima campaña, el Anguiano podría sobrevivir 5.295 ligas.

 

Gastos de arbitraje

 

Junto con Robres y Anguiano, Becerril de Campos (Palencia) y Somozas (La Coruña) son los pueblos más pequeños de España con equipo en categoría nacional -todos ellos en Tercera-, aunque los gallegos militaron el pasado curso en Segunda B, uno de esos milagros que de vez en cuando aún se ven en este deporte. Cuadrar cuentas también resulta otro milagro. «Cada partido que jugamos como locales, tenemos que pagar 542 euros de gastos de arbitraje. Con lo que recaudamos en taquilla y lo que sacamos de la barra el bar, llegamos justo para abonar esa cantidad», afirma Muñío. Se acerca la Navidad y la venta de papeletas de Lotería proporcionará un respiro.

 

El Robres ha firmado esta temporada un provechoso acuerdo de filialidad con el Ebro, conjunto de la categoría de bronce, que ha permitido la llegada de futbolistas jóvenes, pero en estos equipos se juega principalmente por lazos familiares y amistad. Y eso es precisamente lo que lleva a veteranos ilustres de Primera a echar una mano en el fútbol de [Img #13181]pueblo cuando dejan la alta competición. Gerardo, formado en la cantera del Real Madrid y exjugador de Villarreal, Valencia y Málaga, aportó experiencia y ayudó hasta el pasado curso al Anguiano. Tampoco faltan alicientes deportivos para firmar. «Para formar la plantilla no solemos tener problemas porque somos una familia y todo el que viene sabe que se va a encontrar un ambiente de vestuario difícil de igualar. Además, aquí siempre competimos por entrar en los playoffs de ascenso y eso es un atractivo grande para los jugadores».

 

El caso del Becerril llama la atención, el equipo de un pueblo de 792 habitantes que cuenta con 405 socios. «No disponemos de grandes empresas que puedan colaborar, nuestro mejor valor son los socios y las ayudas oficiales», apunta Juan Antonio Redondo, su presidente. Su presupuesto es de 80.000 euros y no da para grandes obras: «La escasez de instalaciones y la dificultad para mejorarlas en un problema para un club como el nuestro. «Dos jugadores viven aquí y otros tres descienden de familiares del pueblo, cuatro son de localidades de alrededor y trece son de Palencia capital», añade el dirigente, que pagará una pequeña prima a la plantilla a final de curso si se consigue el objetivo de la permanencia.

 

 

 

Fuente: abc.es/deportes

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