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Redacción
Miércoles, 25 de octubre de 2017 | Leída 704 veces
FORMACIÓN

Dime cómo eres.. y te diré cómo es tu equipo

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Cuando hablamos de los entrenadores, observamos a directores y gestores de grupo al frente de un equipo.


Personas que deberían tener una adecuada formación educativa y estar muy bien preparados a nivel profesional.

 

Gestores que deben saber convivir con personas de diferentes personalidades, donde tiene que llevar la armonía adecuada de un vestuario, conociendo los egos de muchos de sus jugadores y las diferentes características humanas de los que componen en ese colectivo humano. Destacando, la capacidad de dominar la toma de decisiones, tanto en el terreno de juego, como fuera del mismo.

 

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Después de muchos años, observas diferentes perfiles de directores del grupo, es más, destaca la gran diversidad que existe entre unos y otros.


Principalmente es así, por los rasgos de la personalidad de todo ser humano. Entendemos que todos están perfectamente preparados a nivel profesional, pero la gran diferencia que existe, viene por su forma de ser.


Todos somos distintos, todos somos diferentes.

 

Siempre se ha dicho, que un equipo es el reflejo de su entrenador. Yo pienso, que similar a toda empresa, donde el director de la misma marcará mucho la personalidad de su negocio. O un despacho de abogados, actuará como marque la personalidad del máximo responsable.

 

El entrenador, como todo ser humano, puede ser serio, puede ser honrado, puede ser valiente, puede ser temeroso, puede ser alegre, puede ser nervioso, puede ser impulsivo...cualquier rasgo de personalidad, que observemos.


Según sean sus características humanas, se verá reflejado en la toma de decisiones y actuaciones sobre su equipo.

 

Si el entrenador es alegre, sus equipos serán alegres. Si el entrenador es triste, sus equipos serán tristes. Si él es una persona valiente, sus equipos jugarán de forma valiente....así sucesivamente.

 

Es difícil transmitir alegría a tus jugadores, si tú eres una persona triste por naturaleza.

 

Es complicado que intentes que tú equipo juegue de forma ordenada, si tú eres una persona muy desordenada. Es complicado ver a un equipo valiente, si tu personalidad es muy reservada...

 

Tener una personalidad muy marcada, no te hará ser mejor o peor entrenador.

 

Simplemente, que te sentirás mucho más cómodo, dirigiendo un equipo que se identifique con los rasgos más llamativos de tu personalidad.

 

Intentar convencer a un colectivo, de algo que no transmites es muy complicado. El futbolista no te creerá. Y no te creerá, porque tu forma de ser, no trasmite lo mismo, que tu mensaje...y tu comportamiento.


Y cuando el futbolista no cree al entrenador...empiezan los problemas.

 

 

 

Fuente: Pablo López (@pablolopez111)

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