Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Redacción
Jueves, 19 de octubre de 2017 | Leída 206 veces
FORMACIÓN

La imaginación y la creatividad también son fútbol base

Guardar en Mis Noticias.

En este artículo quería hablar del que para mí es la referencia del fútbol base, se trata del formador de formadores Horst Wein (1941-2016) considerado y reconocido a nivel mundial como una eminencia en el fútbol formativo. Entre otras muchas cosas, trabajó con la cantera del Fútbol Club Barcelona en la época de Carles Rexach. He leído sus libros y he escuchado sus ponencias, y tengo que reconocer que me siento muy identificado con lo que transmite y por ello me gustaría trasladar todo ese legado que nos dejó a las futuras generaciones.


Hemos hecho y estamos haciendo actualmente que nuestros niños se fijen siempre en el fútbol profesional. Para el niño pequeño, el fútbol de los adultos es demasiado “grande” demasiado difícil y complejo, porque exige un nivel de capacidades físicas y mentales que los niños todavía no poseen. Por eso hay que ver el fútbol de los niños con otras gafas.
En vez de adaptar al niño al fútbol, hay que adaptar el fútbol al niño, Horst Wein lo plasma perfectamente en su libro “Fútbol a la medida del niño” (Ed. S.L. Gymnos, año 2000).

 

[Img #13064]

 

 

Debemos desarrollar en el fútbol base la fantasía, la imaginación y la creatividad del niño conjuntamente con la formación técnica, táctica y la preparación física, que son finalmente los pilares del fútbol. Necesitamos otro estilo de enseñanza porque hemos estrangulado estos valores en los niños por pensar más en la competición que en la formación.


Decía Wein en una conferencia que “el fútbol empieza en la cabeza, pasa por el corazón y termina en los pies” y tiene razón. También comentaba en la misma conferencia que nos sobran entrenadores de fútbol base y nos faltan “formadores” que se dediquen únicamente a la formación integral del jugador, sin tener en cuenta la competición.


Si el profesor es mediocre, el niño será mediocre. Tenemos que invertir en fútbol base, hay que dejar al niño que despierte su cerebro, no tenemos que estar todo el día dándole indicaciones desde la banda, entrenadores, padres… etc. También necesitamos que vuelva el fútbol de la calle, donde los niños juegan propiamente libres, no necesitan consejos, ellos solos se apañan. Trabajamos en los entrenamientos de cabeza para abajo, pero no trabajamos su cerebro, solamente un 8% y eso ocurre en el mejor de los casos.


Por lo tanto deberíamos reflexionar sobre lo que estamos haciendo con los niños en etapas de formación. ¿Estamos fomentando la imaginación, la fantasía y la creatividad? ¿Escuchamos sus inquietudes, dialogamos con ellos? Todos los niños son diferentes y no tienen que ser tratados de la misma manera, acabemos con el mito de ” para mi todos sois iguales”,  porque a algunos se les puede hablar en grupo y otros recibirán mejor el mensaje si es en privado. Hagamos continuos reconocimientos potentes a nuestros jugadores, que sean felices, que el tiempo    de entrenamiento sea un gran acontecimiento y para ello es fundamental la colaboración de las familias con los entrenadores, pues ellos se convertirán en sus guías para su formación. Atendamos al equipo como colectivo y a todos los jugadores de manera individual. Y en este camino de reflexión me gustaría acabar con una frase de Mirko Badiale que me parece muy apropiada:

 

“En cada niño se debería poner un cartel que dijera: tratar con cuidado, contiene sueños”.

 

 

Fuente: felixvergara.com

Mundo Fútbol Base
Mundo Fútbol Base • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress