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Redacción
Martes, 10 de octubre de 2017 | Leída 20 veces
EDUCACIÓN

Piqué y los insultos en el fútbol

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Condeno los insultos a Piqué. Se puede hablar sobre si debe seguir en la selección o no, decir lo que dice o no, y vale que los aficionados opinen respetuosamente de ello, pero no se le debe insultar.

 

Eso sí, he echado en falta durante muchos años que haya noticias en los medios por los insultos en los campos de fútbol, como ahora las hay con Piqué. Cierto que es una situación de especial relevancia por muchos motivos (lo comprendo), pero resulta lamentable que en cantidad de partidos (incluidos los emitidos en directo) los aficionados vomiten las peores palabras contra un semejante (principalmente árbitros, pero no solo ellos) y no se comente absolutamente nada. Es para no creerlo.

 

Si un aficionado en una pista de tenis o un campo de golf insultase a jugadores o jueces, automáticamente sería expulsado de las instalaciones y se tomarían medidas posteriores, incluyendo la denuncia y la inhabilitación para acceder a las instalaciones en un largo periodo. Seguro que el culpable habría pagado su entrada, pero, en los deportes en los que la razón está por encima del negocio, el hecho de pagar una entrada no da derecho a perder el respeto a los demás seres humanos.

 

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Sin embargo, en fútbol, por lo que parece, vale todo. Es como un mundo aparte en el que los principios fundamentales pueden pisotearse sin problema. Es más, estamos acostumbrados a ello y no pasa nada. Por tanto, un aficionado insulta a alguien y nadie de alrededor le dice lo más mínimo (ni se extraña), lo cual me duele casi tanto como el insulto. Tristemente, se asume que forma parte del juego. Si insultas en el supermercado, seguro que te miran con extrañeza y se ponen del lado del agredido. En fútbol, no. A mí me han llegado a llamar la atención en un club por, con total respeto y desde mi asiento en las gradas, pedir a espectadores que dejaran de insultar a un árbitro (además, un menor que arbitraba a otros menores de edad).

 

La sinrazón preside, en demasía, el fútbol: se aplaude al "listo" que engaña al árbitro, se insulta, se desea la muerte de personas… Y los que estamos en contra podríamos hacer, en mi opinión, mucho más para remediarlo.

 

 

 

Fuente: Angel Jiménez (malagahoy.es)

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