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Redacción
Viernes, 6 de octubre de 2017 | Leída 94 veces
PSICOLOGÍA

Cuando un niño deja de ser un niño

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Este artículo comienza con esta afirmación, aunque podría continuar con otras afirmaciones o preguntas como: ¿Cuándo dejan de ser niños si están en la edad de serlo?, ¿Qué estamos haciendo como padres?, ¿En qué punto se da el paso en que les dejamos de atender como niños?, ¿Tanto están cambiando las cosas?.

Sé que este artículo puede generar debate y controversia debido a los diferentes puntos de vista que se puedan tener, pero como siempre digo que desde el respeto podemos dialogar y exponer sobre los temas.


 
Así que hoy voy a exponer lo que estoy viendo y viviendo en diferentes contextos y situaciones, a niv
el personal, pero también en mi trabajo en contacto continuo con menores y familias.

 

Niños que dejan de ser niños y dejan de hacer lo que hacen los niños.


 
Vaya trabalenguas que acabo de soltar, pero es que cada día nos encontramos con esto, así que…


 
¿Qué deben hacer los niños?


 
Jugar, ensuciarse, subir al árbol, llenarse de barro, salir al parque, montar en bici, perseguir hormigas, aburrirse, mancharse los dedos con rotulador, esperar, jugar con papá y mamá, etc.

 

 Sí, todo esto deben hacer los niños, porque son niños.


 
Sin embargo, ahora estamos en la era del “venga que no llegamos”, “termina los deberes que hay que ir al fútbol”, “madre mía, ¿tienes todas estas tareas? y encima baile”, “no cojas eso que te manchas el uniforme y mañana lo necesitas”, “cuidado con el árbol mientras juegas”, y como estas muchas otras afirmaciones más.


 
¿En qué momento la presión sobre los niños ha aumentado tanto?


 
Evidentemente aquí no hay una fecha exacta, pero lo cierto es que en cada caso sucede cuando a los niños se les pide que sean más, vayan más allá y las exigencias van aumentando considerablemente.


 
Ahora parece que se quiere hijos perfectos, súper formados, que hacen deportes, asisten a música, tengan idiomas y sean los primeros en clase. Pero esto tiene un alto coste, que esos niños dejan de hacer lo que hacen los niños, viven presionados y estresados por querer alcanzar y llegar a todo.


 
Esto exige tiempo por las tardes a la salida del colegio, así como los fines de semana (caso
[Img #12960]de partidos deportivos, campeonatos, exhibiciones, etc), pero debe ser un tiempo razonable y teniendo en cuenta la edad de los pequeños, sus características y necesidades.


 
Con esto no quiero decir que los niños no tengan actividades, claro que deben realizar alguna, pero no sobrecargar.

 

Sí, parece que vivimos en una sociedad de la inmediatez, del ya, del todo, del querer más y ser el mejor, de lo exitoso, etc. Sin embargo, se pierde perspectiva de lo que realmente se necesita.


 
Voy a contar algo que me sucede en algunas sesiones con niños. Cuando trabajamos algún contenido elijo juegos para fomentar esos aprendizajes (Aprendizaje basado en juegos, ABJ), cuando los niños ven el juego les cambia la cara, es su momento de juego, como si no tuvieran otra oportunidad a lo largo de la tarde. Y esto no debe ser así.

 

 Los niños deben tener ese espacio para aburrirse, para estar solos, para jugar con sus cosas, para ir al parque, para hacer aquello que les guste o simplemente para estar tumbados en su cama leyendo un libro.


 
El estar continuamente metidos en alguna actividad y dirigidos, influye negativamente en ellos porque cuando hay un hueco libre no saben qué hacer y la afirmación que desespera a muchos padres es: “me aburro, no sé qué hacer”.

 

Un niño siempre tiene algo que hacer y aburrirse es el estímulo perfecto para ser creativo, buscar algo nuevo y descubrir aquello que estaba oculto y desconocido.


 
No seré la primera ni la última que defiende esos momentos de aburrimiento. Así que, como despedida os dejo esta carta…


 
Queridos papás y mamás:
Tenéis en vuestras manos el bien más preciado, unos hijos maravillosos, con sus características y su carácter (como tenemos todos), no podéis olvidar que son niños y eso hay que respetarlo, permitiéndoles disfrutar de la infancia con cosas que necesitan y son fundamentales para su desarrollo. Demandan tiempo de juego, básico para su aprendizaje y desarrollo personal, no sobrecargarles y permitirles disfrutar de aquello que les gusta. Porque el día de mañana recordarán muchas cosas (buenas y no tanto) y terminarán haciendo lo que desean, aunque no sea lo que vosotros deseáis, así que permitirles disfrutar de una infancia maravillosa y sin presiones innecesarias.

 

 

 

Fuente: mariajesuscampos.es

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