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Redacción
Viernes, 29 de septiembre de 2017 | Leída 1106 veces
CANTERA

Esos locos bajitos…

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En una de las generaciones más prometedoras de La Masía hay un triangulo de centrocampistas que, si nada se tuerce, lo tienen todo para llegar al fútbol profesional. Son Aleix Garrido, Adrià Capdevila y Pablo Páez ‘Gavi’. En el terreno de juego se entienden a la perfección y fuera, también.

Decía Johan Cruyff que los jugadores bajitos tienen más posibilidades de terminar marcando diferencias en la élite ya que durante años han tenido que buscar fórmulas imaginativas para poder sobrevivir en las categorías inferiores. Obviamente, no se equivocaba. En el fútbol base del Barça hay muchos ejemplos que lo demuestran pero donde mejor se expone es en el Infantil A 2017-18. En una de las generaciones más prometedoras de La Masia hay un triangulo de centrocampistas que, si nada se tuerce, lo tienen todo para llegar al fútbol profesional.


Los protagonistas son Adrià Capdevila (1.46 cm), Aleix Garrido (1.47 cm) y Pablo Páez ‘Gavi’ (1.52 cm). Todo se empezó a gestar en la temporada 2012-13. Ese año el Barça reclutó en sus filas a Capdevila y Garrido. El primero, nacido en Gurb, llegaba procedente del Vic Riuprimer REFO. De familia poco futbolera y siempre con una sonrisa en la cara, Adrià se unió a la plantilla del Benjamín D. Por su parte, Aleix lo hizo en el Benjamín C. Desde sus inicios ya se le intuía un jugador diferente. De apariencia tímida, se escondía un chico con mucho carácter y una calidad extraordinaria.

 

El siguiente año se unieron en el Benjamín A y empezó una amistad que se ha ido potenciando con los años. Son como Zipi y Zape. Siempre van juntos. En el terreno de juego se entienden a la perfección y fuera, también. A los que les gusta soñar con canteranos que puedan llegar al primer equipo, Aleix y Adrià es la pareja más parecida a Xavi e Iniesta que hay en la Masia. Capdevila es el organizador, se lleva todos los MVP de los mejores torneos y es muy inteligente. Garrido pone el descaro, el regate, el último pase y además llega muy bien desde atrás. Por si fuera poco, en la temporada 2015-16, se fichó a Pablo Páez ‘Gavi’. Se trataba de un jugador que llegaba con la etiqueta del mejor alevín del fútbol andaluz. Procedente del Betis, ‘Gavi’, apodo que recibe por su segundo apellido Gavira, empezó su andadura en el mundo del fútbol con 6 años en el club La Liara Balompié. Tenía un año menos pero ya iba sobrado.

 

Su fútbol no pasó desapercibido y el Sevilla vino a buscarle. Él dijo que no, quería jugar en el Betis y así fue. Allí se convirtió en un jugador muy atractivo para el espectador. Su carácter fuerte le hacía no arrugarse ante nadie y luchar cada balón como si fuera el último. Cuando el balón llegaba a sus pies, parecía que el mundo se detenía y hacía con sus rivales lo que le venía en gana. Con todo esto, Barça y Madrid lucharon por su incorporación y los azulgranas se llevaron el gato al agua. En el mes de enero debutó con el Alevín A ya que fue el año de la sanción FIFA. El de Los Palacios empezó su residencia en La Masia y es íntimo amigo de Xavi Simons, con el que comparte casi todos sus momentos fuera de los terrenos de juego. Ahora, los tres juegan en el Infantil A. Capdevila hace de ‘6’, Garrido de ‘8’ y Páez de ‘10’. Se endienten y se complementan muy bien. Sin duda, hay que seguirles muy de cerca.

 

 

Fuente: sport.es

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