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Redacción
Viernes, 6 de enero de 2017 | Leída 17 veces
MOTIVACIÓN

Una gran final.... y sus condicionantes

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Cuando un jugador o un entrenador tienen la oportunidad de jugar una final de cualquier torneo prestigioso, su motivación es tan grande que le puede provocar situaciones de ansiedad o de estrés.

Todos los espectadores de cualquier final, vibran con este tipo de partidos, los que se identifican con un equipo, o simplemente como aficionados del fútbol.

 

El competir a un sólo partido, en campo neutral, con parte del público y de la afición de tu parte, y la otra mitad del equipo contrario, hace que sea un partido muy especial de jugar.

 

Dicen los expertos que en una final de [Img #8304]un gran título no hay favorito claro, que puede suceder cualquier resultado posible, y creo que todos tenemos en la mente diferentes ejemplos claros, de que esto es así. Y la pregunta es: ¿Por qué no hay favorito claro?

 

Los equipos que se enfrentan en una gran final tienen que manejar infinidad de variantes, y muchas de ellas no controlables. Pueden producirse expulsiones, lesiones, nervios, dudas... cualquier concepto relacionado con el factor humano. Eso puede conllevar a cambiar el signo del partido.

 

Equipos que parten con el cartel de favoritos, por prestigio, por presupuesto, por jugadores... por cualquier motivo especial, son los que mejor tienen que manejar la presión y la ansiedad de estar ¨obligados ¨ a ganar. Incluso eso les hace cambiar planteamientos tácticos, principalmente ocasionados a que serán ellos los que tengan que llevar la iniciativa de juego.

 

Y equipos que parten, a priori, con cartel de equipo ¨no¨ favorito, compiten las finales de una forma más tranquila. Ellos, se suele dar a entender, están ya recibiendo el premio de jugar la final, y todo lo que consigan será un éxito. Esto les hace afrontar las finales de una manera más relajada.

 

Estas variantes hacen que toda final sea un momento precioso para el espectador, y un momento bonito, pero a su vez difícil para todo jugador. Ellos representan un club, una ciudad y a un colectivo de aficionados, que tienen puestas sus ilusiones en esos jugadores. Esos jugadores saben lo que representan y lo que vale para todos la posibilidad de ganar estas finales.

 

[Img #8305]Al final componentes no futbolísticos, pueden ser determinantes para el desarrollo de estas finales. A nivel táctico es difícil sorprender al rival, pero componentes psicológicos y anímicos son muy personales. Aquellos equipos que dominen bien sus actitudes mentales, tienen mucho ganado.



Y según van avanzando los minutos de las finales, suele aparecer más el componente extra dentro de las capacidades del jugador, tales como cansancio, ansiedad, responsabilidad, desesperación... y eso es fundamental saber dominarlo.

 

 

Fuente: Pablo López

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