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Redacción
Lunes, 26 de diciembre de 2016 | Leída 1545 veces
ENTREVISTAS

Entrevista a Miguel Pardeza

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Mundo Fútbol Base entrevista en exclusiva a Miguel Pardeza, ex futbolista y ex director deportivo del Real Madrid y Real Zaragoza y autor del libro "Torneo".

Cuando un futbolista tiene más libros leídos que anécdotas en discotecas, la cuestión es tan atípica que se merece, por lo menos, saber de qué familia desestructurada viene. Miguel Pardeza fue la Quinta del Buitre y fue también aquella Recopa que emocionó a España entera y convirtió de nuevo a Zaragoza en Ciudad Inmortal. Cambió los tacos por la corbata. Filólogo de profesión, lector empedernido, de alma inquieta, mirada atenta, memoria exquisita y que como los buenos vinos, mejora conforme la charla va avanzando. Es mal contador de anécdotas, dice, pero se atisba el pudor y el secreto de confesión de alguien que podría desnudar muchos pecados de un mundo, el del fútbol, al que todos quieren acudir y del que los protagonistas, en muchas de las ocasiones, huyen. Llega con 50 años de experiencias y un libro bajo el brazo, Torneo. Un niño que quería ser futbolista y acabó en un diván: “el futuro puede llegar a encoger el alma”.

 

  • Al oírte ahora se barrunta un Miguel Pardeza no sé si más feliz pero sí más liberado que cuando estabas en la cumbre de su carrera como futbolista, con todos los focos y aquella fama, es curioso.

    Puede ser, no voy a discutirlo. Procuro vivir sin presiones, aunque no siempre lo consigo. El fútbol es una gran ocupación, pero tiene el defecto de que se lleva mal con el sosiego y la reflexión. Su visceralidad es clave en su hegemonía. Y al que lo vive puede terminar agobiándolo


     
  • Para alguien que no te conozca de nada, Miguel Pardeza es en tres palabras…

    Un tipo normal.


     
  • Te he leído que de joven eras indómito y que ahora te has ido calmando.

    Bueno, más que indómito era impaciente; tal vez con un acusado sentido dramático de la existencia, que, ciertamente, el tiempo ha ido corrigiendo. No es que uno cambie mucho con los años; ocurre que los años enseñan a moderar los excesos de entusiasmo y a relativizar la importancia de todo lo que nos va ocurriendo.


     
  • Ese aforismo o mandamiento que tienes grabado a fuego y es el guía en tu vida.

    Sigue, no mires atrás.


     
  • ¿Es más raro un futbolista que lee o uno que escribe?

    Llamamos raro a lo desacostumbrado. En sí mismo no debería ser ninguna rareza que alguien, incluso un futbolista, lea. Pero me temo que vivimos una época en la que tan raro es que un deportista lea, ya no digamos que escriba, como que lea o escriba cualquier persona. Conocí a un escritor que se preciaba de lo poco que leía. Con esto está dicho todo.


     
  • Como lector obsesivo, qué importancia tiene, si la tiene, el desarrollo integral del jugador, también a nivel intelectual, para ser mejor futbolista.

    Sospecho que ninguna. La inteligencia futbolística es psicomotora, que dudo pueda tener mejorías con el desarrollo intelectual. Muchos de los grandes jugadores de la historia no han cogido un libro en su vida. Posiblemente ni falta que les hacía, al menos para interpretar y ejecutar bien una jugada. El desarrollo integral, al que te refieres, tiene que ver con el compromiso individual de no quedarse en un simple icono –muchas veces de barro y siempre efímero- que sirve a la causa general del entretenimiento.


     
  • Si Maradona lo fue en el campo, quién lo fue en la literatura

    Hay tantos que no sabría elegir uno. Y aunque  parezca un disparate te diré que es más difícil ser un genio del balón que un genio de las letras. Desde luego ha habido menos lumbreras balompédicas que librescas. Pregunta en cada país, y verás que hay uno en el que no haya una gloria nacional. Shakespeare, Cervantes, Twain, Dante, Tolstoi, Borges, etc. Pero si hablamos de futbolistas, hasta en Tailandia te dirían unos pocos nombres.
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  • Cuándo se dio cuenta Miguel Pardeza de que a su firma la llamaban autógrafo.

    Supongo que el día en que me pidieron emborronar una servilleta, que es el sitio donde empieza la fama.


     
  • La retirada como futbolista tiene más de miedo al futuro o más de vacío interior, de ese tener que reinventarse y volver a tener que ser otra persona... (“Sientes la desolación del que ha perdido un reino” le escuché decir).

    Las dos cosas, al fin y al cabo, el futuro no es sino una suerte de vacío.  Allí no hay nada. Es el reino de los sueños, pero está constituido por el más absoluto de los vacíos. El pasado al menos tiene la suerte de compartir un relato, incluso los individuales; que pueden llegar a conocimiento de los demás, de tu familia, de tus amigos, de conocidos. Pero el futuro es un texto sin anécdotas, de manera que puede llegar a encoger el alma.


     
  • La mayor bronca que has tenido en el fútbol (de director deportivo o futbolista) cuál fue y cómo la recuerdas.

    Con el desaparecido Valeriano Jarné. Cierto día publicó, siendo yo director deportivo del Zaragoza, que yo hacía las alineaciones. Nada más terminar de leer el infundio subí a mi coche y me fui directo a la Ciudad Deportiva, donde tuve mis más y mis menos. Me pidió disculpas y todo quedó aclarado. Pero nunca me he sentido tan agredido en mi honestidad. Hoy creo que aquello tal vez no fuera para tanto pero el fútbol te pone vendas y, aún peor, cuenta las cosas con tal exacerbación que hace perder los papeles al más comedido.


     
  • ¿Cuál ha sido el momento en el que más miedo tuviste?

    ¿Miedo? No, miedo no. Desesperación sí. El tiempo de las lesiones. Tuve dos, una de menisco y otra de osteopatía de pubis. Fue una época terrible, en la que nunca dejaba de hacer frío ante el temor de que las cosas nunca fueran a ser como fueron.


     
  • Sacarías a tu hijo del mundo del fútbol si vieras que...

    No haría falta. El fútbol es tan exigente que uno termina yéndose por su cuenta. Pero nunca disuadiría a nadie de que dejara de jugar. Divierte y enseña como pocas cosas que podamos hacer.


     
  • Niños de 10 años con representantes. Explica esta locura.

    No se trata de explicarlo sino de aceptarlo. Esto es un gran negocio, y donde hay negocio las relaciones de los que están en él se sacan de quicio. Un niño de diez años con representante es una anomalía. Habría que preguntar a los padres qué piensan al respecto, tal vez ellos tengan una explicación convincente.


     
  • ¿Qué ha cambiado en el mundo del fútbol base de antes con respecto al de ahora?

    A mejor, los medios, las infraestructuras, la preparación de los entrenadores o monitores. A peor, la homogeneización, las altas aspiraciones prematuras, algunos padres, el escaso tiempo para el goce espontáneo sin objetivo, el talento que se forjaba en la picaresca de tardes infinitas en la calle, en un parque o en un callejón, y hasta en el patio de casa.


     
  • Pregunta de pedagogía Miguel, ¿cómo le podemos enseñar a un chico la importancia del grupo, del valor del colectivo, si cada vez que encienden la tele sólo ven manifestaciones de egoísmo por parte de sus ídolos?

    Dejándolo jugar en grupo. En la infancia se traban amistades que duran toda la vida. Es decir, el valor del colectivo es algo connatural al ser humano. Tras siglos y siglos de evolución no hemos llegado hasta aquí por el esfuerzo de un hombre sólo, sino con la ayuda y la colaboración de todos. Ocurre que la competitividad y el ansia de triunfo nos vuelven egoístas. De modo que hay que corregir los excesos de individualismo a base de un mensaje claro.


     
  • Ponme en un cóctel 5 ingredientes, no más, para que un chico triunfe en el fútbol. 

    Vocación, pasión, dedicación, humildad, perseverancia.



     
  • Si uno va a ver un partido de base observa rápidamente una contradicción, a los chicos se les educa o se les forma por parte de entrenadores/clubes/padres con la idea de que fallar es lo opuesto a triunfar, cuando en realidad el fallo es parte del éxito. Es de Jesús Candelas.

    Sin duda. Quien no fracasa no puede llegar a conocer el triunfo. Tú lo has dicho, forma parte de la aventura de vivir. Pero vivimos en un país, mejor dicho, una época que dramatiza la derrota, arrincona al perdedor o lo persigue. Pero sin perdedor no habría nunca triunfador. De modo que, quien se cae, al menos, merece un respeto.


     
  • Has estado en el club más grande de la historia del fútbol como futbolista y sin embargo donde lo fuiste todo fue en Zaragoza, ¿la palabra arrepentimiento por marcharte te ha aparecido alguna vez en la cabeza?

    Nunca. Me eduqué y crecí en Madrid y me realicé plenamente en Zaragoza. Es como si me preguntaras a quién quiero más a papá o a mamá.


     
  • Sobre el Real Zaragoza de la Recopa, cuando hablas con los de aquella quinta, siempre te dicen que funcionó entre otras cosas, porque erais amigos. Las mujeres también os unieron bastante...

    Las mujeres son claves. ¿Quién lo duda? Son grandes heroínas, sobre las que gira el misterio del universo. Sin mujeres bien avenidas no hay paraíso.


     
  • ¿Se puede hacer un gran equipo de jugadores que son malas personas?

    Por supuesto, pero no es agradable.


     
  • ¿El mejor consejo que te dieron o aprendiste en la Casa Blanca?

    Lucha y no te rindas.


     
  • Cuentan que cuando Gento se retiró lo llamó Bernabéu. "Usted trabajará [Img #8044]en el Real Madrid", "¿de qué Don Santiago, yo no sé hacer nada?; ¿cómo que de qué? Usted es Paco Gento y esto es el Real Madrid. Usted hará aquí lo que mejor sabe hacer, que es de Paco Gento. -le respondió D.Santiago. ¿El Real Madrid es así de gigante por ejemplos como este o por cosas como esta se hizo el mejor club del siglo XX.

    La anécdota es buena, y creo que verídica. Puede ser. Respetar el pasado es posiblemente la mejor manera de fortalecer el presente.


     
  • Futbolista grande en Real Madrid y Real Zaragoza, director deportivo en los dos clubes que llevas en el corazón, ¿qué te ha faltado? Porque de lejos parece un guión perfecto.

    Muchas cosas. Pero, no voy a mentir, cuando hago recuento tampoco está tan mal.


     
  • La libertad en el futbolista es esperanza o es una amenaza.

    Es una utopía, no sólo para los futbolistas, sino para cualquiera.


     
  • Hablemos de tu libro Torneo, ¿de qué va?

    La historia de un niño que quiere ser futbolista y termina en el diván de un psicólogo. O lo que es lo mismo, es el viaje del sueño a la pesadilla. Y hasta aquí puedo leer.


     
  • Te hemos leído que no quieres hablar de fútbol si no de la condición humana. ¡Casi nada!, ¿optimista o pesimista con el ser humano?

    La cosa va por días. Hay unos en que me reconcilio con el buen salvaje de Rousseau; otros, en cambio, en que sólo veo lobos merodeando presas inocentes.


     
  • Si no es exactamente un libro de fútbol y los puristas de la literatura ven en el fútbol algo para las masas, ¡¿entonces a quién le va a gustar el libro?!

    A quien le guste leer, es un libro de literatura, más allá del protagonista y más allá de sus peripecias. La literatura, aunque suene a obviedad, se hace con palabras y mi esfuerzo ha consistido en encontrar las mejores, las que mejor contaban lo que quería contar. Eso es casi todo.


     
  • Arranca con una cita de Nietzsche: "Hablar mucho de uno mismo es también una manera de ocultarse". ¿Autobiográfica?

    Todo en la vida es autobiográfico. Ruano decía que lo que no era autobiografía era plagio. Uno mismo es la mejor historia que podemos contarnos.


     
  • Quién es más vanidoso, ¿el escritor o el futbolista?

    Sin duda el escritor. El futbolista, por muy vanidoso que sea, sabe que necesita a los demás, el escritor lo fía todo a su solitario talento.


     
  • Por último, ¿qué te parece un proyecto como Mundo Fútbol Base?

    Una gran idea, que debería servir para potenciar el fútbol base y mostrar caminos para el entendimiento y las relaciones.


     
  • Decía Sinatra que "sólo se vive una vez, y de la manera que he vivido yo, con una basta". ¿Te vale como epitafio?

    No está mal.

 

 

Publicado por Fran Echeve (@FranEcheve)

Fotografía: Enrique Montserrat.

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