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Redacción
Miércoles, 21 de diciembre de 2016 | Leída 118 veces
MOTIVACIÓN

El peligroso símil entre un emprendedor y una potencial estrella de fútbol

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Noticia clasificada en: Formación Fútbol Base Motivación

Para aquellos que nos gusta invertir en Bolsa y en activos sabemos que en cualquier inversión a mayor riesgo, mayor potencial de beneficios.

Esta premisa junto con la de que no existe una inversión sin riesgo (ni las letras del Tesoro están exentas de riesgo) está en el abecé de cualquier inversor con cuatro dedos de frente. Por ello, querer ser futbolista puede suponer una inversión en una empresa de alto riesgo o puede suponer una inversión en letras del Tesoro.
 

Paradójicamente, el riesgo de esta hermosa profesión depende de lo que hagas fuera de las cuatro horas diarias (como máximo) de entrenamiento.

 

El símil entre un emprendedor y un deportista
 

Ser emprendedor está muy de moda últimamente. Los políticos se llenan la boca anunciando programas que (en teoría) han de ayudar a los emprendedores a sacar sus ideas adelante. Algunos bancos, destinan una parte importante de sus programas de responsabilidad social corporativa a ayudar a emprendedores. Las escuelas de negocios no paran de crear novedosos programas dirigidos especialmente a que los brillantes jóvenes que acuden a sus aulas creen nuevas empresas.
 

Son muy claras las razones por las que parece que la sociedad se ha puesto de acuerdo en que los emprendedores son una especie a proteger.
 

La razón es que los emprendedores que consiguen que sus empresas se consoliden generan:
 

  • Nuevos empleos.
  • Mayor competitividad en el país, ya que acostumbran a emprender en sectores clave como el tecnológico o los servicios.
  • Ingresos para el estado a través de los impuestos que las empresas de este país pagan.
     

Solo hay un pequeño problema, el 95% de los nuevos negocios fracasan cinco años después de su lanzamiento (como me ocurrió a mí en la empresa que creé). De hecho, ya en los dos primeros años el índice de fracaso es altísimo. Desde el punto de vista del emprendedor esto es un problema muy grande porque la estadística está en su contra.
 

Como en general tienen mucha autoconfianza, los emprendedores siempre piensan que a ellos no les va a pasar, pero los números son números y la realidad es que tener éxito en tu negocio es muy difícil, aunque cuando se consigue acostumbra a ser muy rentable.
 

Un buen símil es que el futbolista joven que está en proceso de consolidación es como un emprendedor. Lucha cada día para intentar llegar a ser un futbolista de alto nivel y triunfar.
 

La mayor parte de potenciales futbolistas no tienen segundas oportunidades: saltan con alas de papel
 

Al igual que los emprendedores, en general, el deportista tiene una miopía muy [Img #8005]fuerte que no le permite trazar planes más allá de su actividad deportiva, ya que tiene muy claro que él será de los pocos que triunfarán.

 

Dicen que pocos emprendedores de éxito han triunfado con la primera empresa que han montado. Lamentablemente, a diferencia de muchos emprendedores, la mayor parte de futbolistas no tiene segundas oportunidades.

Existen muchos tipos de emprendedores: buenos, malos, formados, incultos, ricos o pobres. En definitiva, como en todas partes y en cualquier profesión, hay de todo. Lo puntualizo porque ahora parece que la sociedad se ha puesto de acuerdo en que los emprendedores solo son los chicos perfectos que van a solucionarlo todo.


Me gustaría diferenciar entre dos tipos de emprendedor: los que saltan con paracaídas y los que saltan con alas de papel. Espero que ningún emprendedor me malinterprete, pero así es como veo la realidad.
 

Para mí un emprendedor que salta con alas de papel es aquel que en caso de que su proyecto fracase estará mucho peor que antes de lanzarlo. Es decir, o estará cubierto de deudas o no podrá dormir bajo techo.
 

Lógicamente podéis imaginar que para mí un emprendedor que salta con paracaídas es aquel que en el caso de que fracase en su proyecto estará mejor que antes de lanzarlo. Es decir, estará en situación de alta empleabilidad por si tiene que buscar trabajo, no tendrá apenas deudas importantes o, incluso, habrá acumulado una buena experiencia que le permitirá emprender de nuevo con mayores posibilidades.
 

Por regla general los emprendedores que inician su actividad con cualquiera de las siguientes motivaciones acostumbran a saltar con alas de papel:

 

  1. Estoy en el paro y como no tengo trabajo voy a montar mi empresa.
  2. Mi jefe no me gusta y ya no le aguanto más. Me monto mi negocio y así no le vuelvo a ver el pelo. O, mejor
    aún, a lo mejor viene a pedirme trabajo, le contrataré y luego le maltrataré como él hace conmigo.
  3. Me he comprado la revista Emprendedores y he leído que aquel amigo «tonto» que iba a mi clase se ha forrado
    con una empresa de plantas artificiales.
  4. Tengo que demostrar al mundo que soy un tío cool y me apetece ser empresario/emprendedor.
  5. Tengo una gran idea que es mía y solo mía, y cuando la lance todo el mundo vendrá a comprarme, porque
    nadie en el mundo ha tenido antes esta idea.
  6. El futuro está en Internet y tengo que montar una web guay porque en diez años ya no habrá tiendas en la calle.

     

Por otro lado, los emprendedores que se lanzan haciendo las siguientes reflexiones estarían dentro del grupo de los que se tiran con paracaídas:
 

He calculado los riesgos y creo que incluso en el caso de que fracase…

 

  1. …mi empleabilidad habrá aumentado al cerrar mi empresa.
  2. …habré aprendido unas actitudes y aptitudes que me harán pensar y actuar de forma diferente y más abierta.
  3. …habré conocido a gente muy interesante que me habrá aportado muchísimo.
  4. …mi familia continuará apoyando y alimentando mi autoestima.
  5. …tendré una deuda controlada.
     

En fin, la clave está en que los que se lanzan con paracaídas han calculado los riesgos y han pensado más allá de la vida del proyecto. Estos ya han anticipado el fracaso y por ello creen que, aun sabiendo que pueden fracasar, el viaje merece la pena.

Hay que hacer un inciso, el éxito o el fracaso del proyecto no depende del hecho de la
[Img #8004]nzarse con paracaídas o con alas de papel. Ha habido grandes empresas que fueron creadas por emprendedores que se lanzaron con alas de papel celofán (más delgado aún que el papel de oficina de ochenta gramos). Del mismo modo, emprendedores que se han lanzado con paracaídas mejores que los del ejército han visto fracasar sus empresas estrepitosamente. Eso sí, estos últimos han llegado a tierra sanos y salvos.

Y muchos de ellos se han subido al avión otra vez para lanzarse de nuevo.
 

Si estás en el camino de ser deportista de alto nivel, tómate tu profesión como la de los emprendedores. Mejora constantemente y ten en tu cabeza un plan B por si las cosas no van como pensabas que irían. Además, no tengas miedo a cambiar de actividad.


Es decir, cuando un emprendedor fracasa, rápidamente cierra la empresa y se dedica a otra actividad.
 

¿Por qué existen tantos deportistas que insisten en jugar en categorías profesionales de segunda cuando podrían seguir disfrutando de otras categorías más bajas que les permitirían disfrutar del deporte y al mismo tiempo migrar hacia otra actividad profesional donde podrían tener más éxito?

 

 

Fuente: Postfutbolista

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