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Redacción
Martes, 20 de diciembre de 2016 | Leída 30382 veces

Quieren a mi hijo en un club mejor

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Cuando hablamos de niños en etapas formativas y educativas no es aconsejable cambiarlos de club por el simple hecho de ir a uno mejor, donde tenga más opciones de competir, porque está en la parte alta de la clasificación o porque de ahí nacieron grandes deportistas.

 

¿Mejor en qué? ¿Para quién? ¿Para el niño o para nosotros?


En estas edades tenemos que dejar que aprendan y se desarrollen en el contexto deportivo con el que están familiarizados, sin dejar de lado que el destacar o tener habilidades ahora no les obligará a dedicarse a ello en un futuro.


[Img #7949]La familia es un gran apoyo y debería de concentrar toda su energía en transmitírselo a sus hijos sin tener que preocuparse por tomar decisiones que no tocan. Es el propio proceso formativo el que marcará el cambio, no es necesario anticiparse, si le gusta y elige ese deporte para competir, creará nuevas oportunidades más adelante.


El entrenador que educa en estas categorías tiene que controlar la captación que hace de otros niños a clubs vecinos con el objetivo de diseñar un  “gran equipo” y sin pensar en lo que es mejor para ellos y para su desarrollo.


El entorno saludable y confortable en el que se encuentran jugando en el equipo de su barrio está por encima del estatus o reconocimiento deportivo que pueda dar un club, olvidando esas proyecciones a largo plazo que pensamos pueden tener si hacen el cambio.


El mejor club para que tu hijo crezca de forma saludable será aquel en el que:


1.    Su filosofía de trabajo sea la de educar y formar.
2.    Se divierta cada día, juegue mucho o poco.
3.    El refuerzo positivo forme parte de cada entrenamiento.
4.    Tenga a sus amigos, se sienta cómodo y familiarizado.
5.    Disfrute de un buen entrenador que forme en valores y se preocupe por su desarrollo.
6.    No exista la presión ni los gritos.
7.    Pueda desarrollar su creatividad sin miedo a fallar.
8.    El respeto por todos los componentes sea la base.
9.    Se despierte la curiosidad y el deseo de aprender.
10.  El deportista quiera estar y sea parte de esa decisión.

 

Ahora toca preocuparnos de que se diviertan y estén cómodos con su deporte y con el contexto donde lo practican, lo demás ya llegará, no tengamos prisa en adelantar nada.


Lo más importante, escuchemos a los más pequeños, sus necesidades y sus opiniones para hacer que todo sea mucho más fácil.

 

 

Lorena Cos (@LorenaCos)

Psicóloga deportiva

 

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