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Redacción
Lunes, 5 de diciembre de 2016 | Leída 2648 veces

Los seis errores en el fútbol de un papá arrepentido

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Hace poco tuve la suerte de recibir a un papá arrepentido de verdad. Hace un año abandonó nuestro club a pesar de estar muy contento con el ambiente que había en el equipo y el trato exquisito que los entrenadores tenían con su hijo.

 

Primer error.

 

Cuando encuentras un lugar donde tu hijo está muy bien, no lo cambies por nada del mundo aunque lo desconocido te parezca que puede ser mejor. Valora más lo que tienes y no andes pensando que lo que no tienes es mejor.

 

Un día, un amigo del fútbol le comentó que fuera a hacerse una prueba en otro club porque trabajan muy bien. Efectivamente fue a realizar las pruebas pensando que no le escogerían, pero se encontró con la sorpresa que de todos los cientos de niños que se presentaron, lo escogieron a él.

 

Segundo error.

 

Lo peor que puede pasarte es que tengas el orgullo de pensar que tu hijo puede llegar a ser algo en el fútbol porque, en ese momento, estás perdido. Se te nublan los ojos y no eres capaz de ver la realidad con objetividad. Cuando la vida misma vuelve a poner las cosas en su sitio, tu no lo aceptas y ya andamos mal.

 

[Img #7643]

 

 

Tercer error.

 

Amigos, amigos, hay pocos. Cuida a tus amigos. Los demás son colegas que lo que te comenten, debes ser capaz de ponerlo en cuarentena antes de hacer mucho caso. ¿Cómo puede un amigo aconsejarte que dejes algo donde ya estás bien? Quizá para justificarse porque él lo ha hecho ya y no quiere irse solo al matadero.

 

Al encontrarse con el dilema de aceptar la admisión en el nuevo club o seguir con el que ya estaba, pensó que debía comunicárselo al niño para que fuera él el que lo escogiera. Un día lo llamó, lo sentó en una mesa, le explicó las ventajas y los inconvenientes y dejó que él decidiera.

 

Cuarto error.

 

Tu hijo tiene 8 años y ya quieres que decida este tipo de asuntos. Por supuesto que lo hará pero por tu parte está muy mal que le pongas en situación de decidir cuando es incapaz de ver más allá del día a día. Somos nosotros los adultos los que podemos tener una visión más global de la situación y de lo que le conviene a nuestros hijos. Y aún así, muchas veces, nos falta un poco más de profundidad en nuestras decisiones.

 

Ni tu mismo sabías qué hacer y para justificarte le pones el dilema a un niño. Esto normalmente lo pagas más adelante.

 

El niño sorprendentemente no quería irse porque en el equipo se sentía muy bien y su entrenador le estimulaba mucho, pero el hecho de que en el otro equipo le hubieran escogido, le hizo tilín en su propio orgullo y pensó que quizá era el momento de dar el salto. Se sentía importante y la ambición le ganó. También le decidió bastante que su amiguito había decidido irse, con lo que era una cosa de dos, no iba solo.

 

Quinto error.

 

Nunca debes permitir que tu hijo haga las cosas porque lo hacen los demás. Tu hijo no es un borrego que va donde va el rebaño, debe tener más personalidad y ser capaz de moverse por motivos más profundos.

 

[Img #7645]La decisión está tomada y en la Fundación lo único que se encuentra son palabras de apoyo advirtiéndole que quizá se está equivocando con la marcha del niño porque no hay duda que está progresando mucho.

 

El padre, que no está muy seguro de lo que hace, sigue justificándose en la decisión del hijo, pero tiene claro que se puede estar equivocando y lo acepta con la frase acostumbrada de todos estos padres que ya hemos conocido a lo largo de estos años:

 

– "Puede ser que me equivoque y vuelva otra vez, pero es una decisión del niño y yo tengo que aceptarla".

 

El niño y el padre desaparecen y nosotros seguimos con nuestro trabajo. En poco tiempo, otros niños cubren el vacío de este jugador y lo que parecía insustituible termina siendo mejor que lo anterior. Hay tantos niños en la ciudad con tantas ganas de hacerlo bien que por el momento nunca nos hemos encontrado limitados en este sentido. Sabemos que nosotros no jugamos la liga de los campeones, nuestra liga es otra, la de la formación. La mejor liga para los niños y los padres que desean que su hijo sea además de un buen jugador, una buena persona.

 

Han pasado unos meses y hoy ha vuelto con su hijo para contarme lo que pasó desde que se fue de la Fundación. Estamos sentados frente a frente y se nota que está muy afectado por los acontecimientos. Desea hablar y desahogarse con las personas con las que tuvo siempre una gran confianza.

 

Su hijo empezó en ese otro equipo y todo fue bien. El niño daba lo que le pedían. Sin embargo, el entrenador, un chico de 19 años, cuando empezó la liga, no se sabe por qué, se ponía a gritar. No aceptaba los errores de los niños y su hijo, poco a poco empezó a bloquearse ante la violenta personalidad del entrenador. Había burlas, insinuaciones y reproches continuos. (Todo en versión del padre. Habría que comprobarlo para estar seguro de que era del todo así).

 

El padre, que no podía ver sufrir a su hijo, quiso intervenir, pero en el club estaba prohibido hablar con el entrenador, como si fuera un intocable. Debía dirigirse al coordinador y éste no le daba hora para poder comunicarse.

 

Un día, el equipo estaba perdiendo por bastante y el entrenador sacó a su hijo para que jugara. Al primer error, lanzó la botella de agua al suelo y lo sacó del partido. El padre no aguantó más y esperó al final del partido para hablar con el entrenador. Los gritos entre el padre y el entrenador fueron indescriptibles.

 

Sexto error.

 

Has escogido el peor momento para hablar con un entrenador. Ha perdido el partido y está furioso (no es para tanto). Debes dejar 48 horas para que se apacigüen las cosas y poder tener una buena comunicación. Pasado ese tiempo, las cosas están más en su sitio para ti y para él y las posibilidades de diálogo son mayores.

 

Tras lo ocurrido el padre empieza a hacerse las siguientes preguntas. ¿Es esto lo que quiero para mi hijo? ¡Me está pasando lo que ya me advirtieron en la Fundación en su momento? ¿Por qué no quise hacer caso a las personas que trataron tan bien a mi hijo? Mira el lío en el que me he metido por tomar una decisión tan poco coherente con lo que yo siempre he buscado.

 

El padre decidió pedir la baja inmediatamente. En el club intentaron retenerle pero él había [Img #7644]tomado una decisión muy firme.

 

En ese periodo de tiempo, este padre había hablado con otros padres que habían dejado la fundación el año pasado por el mismo motivo: ir en busca de nuevas experiencias más atractivas. Todos están mal. No están nada contentos con la marcha deportiva de sus hijos en el nuevo club. Si pudieran volverían pero quizá no han tenido la suerte de este padre donde la situación era ya insostenible. Ellos podían aguantar todavía, pero mirando hacia atrás y pensando lo que se estaban perdiendo por su estupidez.

 

El papá seguía hablando, ahora mucho más tranquilo, había pasado ya todo. Se sentía reconfortado al comprobar que no había ningún resquemor entre las personas de la Fundación.

 

Es entonces cuando me decidí a preguntarle si estaría dispuesto a contarle la historia a otros padres antes del mes de abril, cuando de nuevo de abra la veda, en la que los cazadores de niños comienzan a encantar a sus padres con promesas y proyectos que no son más que un engaño.

 

Me confirmó que estaba dispuesto a contarlo una y las veces que hicieran falta, ya que estaba muy agradecido por lo bien que siempre han tratado a su hijo y por enseñarle a enfocar el fútbol de una manera muy diferente.

 

 

www.javiermarcet.com

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