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Redacción
Lunes, 5 de diciembre de 2016 | Leída 9762 veces

Los seis errores en el fútbol de un papá arrepentido

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Hace poco tuve la suerte de recibir a un papá arrepentido de verdad. Hace un año abandonó nuestro club a pesar de estar muy contento con el ambiente que había en el equipo y el trato exquisito que los entrenadores tenían con su hijo.

 

Primer error

 

Cuando encuentras un lugar donde tu hijo está muy bien, no lo cambies por nada del mundo aunque lo desconocido te parezca que puede ser mejor. Valora más lo que tienes y no andes pensando que lo que no tienes es mejor.

 

Un día,  decidió ir a hacerse una prueba en otro club de primer nivel. Efectivamente fue a realizar las pruebas pensando que no le escogerían pero se encontró con la sorpresa que de todos los cientos de niños que se presentaron, lo escogieron a él.

 

Segundo error

 

Lo peor que puede pasarte es que tengas la obsesión de pensar que tu hijo puede llegar a ser algo en el fútbol porque, en ese momento, estás perdido. Se te nublan los ojos y no eres capaz de ver las realidad con objetividad. Estás perdido. Cuando la vida misma vuelve a poner las cosas en su sitio, tu no lo aceptas y ya andamos mal.

 

Tercer error

 

Ten cuidado con los consejos de los amigos. Aunque en este caso los amigos no influyeron, te digo que en muchos otras situaciones sí es cierto lo que te voy a decir: amigos, hay pocos. Cuida a tus amigos. Los demás son colegas que lo que te comenten debes ser capaz de ponerlo en cuarentena antes de hacer mucho caso.

 

Muchas veces pasa que al encontrarte con el dilema de aceptar la admisión en el nuevo club o seguir con el que ya estabas, piensas que debes comunicárselo al niño para que sea él el que lo decida. Se le explican las ventajas y los inconvenientes y se le deja que lo decida.

 

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Cuarto error

 

Tu hijo tiene 8, 9, 10 años y ya quieres que decida este tipo de asuntos. Por supuesto que lo hará pero creo que no podemos ponerle en situación de decidir cuando es incapaz de ver más allá del día a día. Somos nosotros los adultos los que podemos tener una visión más global de la situación y de lo que le conviene a nuestro hijo. Y aún así, muchas veces, nos falta un poco más de profundidad en nuestras decisiones.

 

Si a nosotros ya nos cuesta tomar una decisión de este tipo ¿cómo es posible que le pongamos en el dilema a un niño?

 

Los niños normalmente no quieren irse porque en el equipo se sienten muy bien y su entrenador le tiene aprecio, pero el hecho de que en el otro equipo le hayan escogido, le suele hacer tilín en el propio orgullo y piensas que quizá es el momento de dar el salto. Se sienten importantes y la ambición te gana. En muchas ocasiones, surgen otros compañeros que también hacen lo mismo dentro del equipo y eso te empuja a tomar la misma decisión.

 

Quinto error

 

Nunca debes permitir que tu hijo haga las cosas porque lo hacen los demás. Tu hijo no es un niño sin personalidad que va donde van los demás. Debe mostrarse seguro y ser capaz de moverse por motivos más profundos.

 

La decisión está tomada y en la Fundación lo único que se encuentra son palabras de apoyo advirtiéndole que quizá se está equivocando con la marcha del niño porque no hay duda que está progresando mucho.

 

El padre tiene claro que se puede estar equivocando y lo acepta.  A lo largo de estos últimos años son muchas las ocasiones en las que he podido escuchar la misma frase:

 

–puede ser que me equivoque y vuelva otra vez pero es una decisión del niño y yo tengo que aceptarla.

 

El niño y el padre desaparecen y nosotros seguimos con nuestro trabajo. En poco tiempo, otros niños cubren el vacío de este jugador y lo que parecía insustituible termina siendo mejor que lo anterior. Hay tantos niños en la ciudad con tantas ganas de hacerlo bien que por el momento nunca nos hemos encontrado limitados en este sentido.

 

Sabemos que nosotros no jugamos la liga de los campeones, nuestra liga es otra, la de la formación. La mejor liga para los niños y los padres que desean que su hijo sea además de un buen jugador, una buena persona.

 

Son ya muchas las personas que han venido a verme tras un desencuentro para comentarme que su hijo no ha tenido una buena experiencia fuera. Incluso que han perdido los nervios al ver sufrir tanto a su hijo.

 

Sexto error

 

El fútbol base debe servir para que nuestros hijos se diviertan y aprendan. No hemos de ponernos nerviosos y perder las formas. Hemos de actuar con diligencia porque no es eso lo que los padres buscamos para nuestros hijos.

 

 

www.javiermarcet.com

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