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Redacción
Martes, 3 de enero de 2017 | Leída 1484 veces

Mantener siempre la humildad como entrenador

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La humildad, como en la vida misma, es una virtud que no deberíamos perder nunca.


Ser humilde te reportará una mayor conciencia de todo lo que te rodea y te permitirá obrar de la mejor manera posible. La humildad podríamos decir que colabora, en cierta forma, a fomentar ese sentido común del que hemos hablado en otros artículos.


Humildad y sentido común deben de ser señas de identidad de todos los que nos dedicamos a la formación en este deporte.


[Img #6124]Una vez, en la residencia de jugadores del Real Valladolid C.F., observé como los dirigentes de la formación de dicho club habían colocado muy acertadamente cuadros con frases educativas para sus jugadores en formación (un método muy recomendable en el club que estés, sea cual sea su nivel). Y uno de esos cuadros, me llamó poderosamente la atención, ya que tenía que ver con esta virtud de la humildad, y en el decía:

 


“Iníciate, aprende, evoluciona, hazte grande, y cuando seas importante no te olvides del principio” (Paco de la Fuente).


 

Es muy importante que hagamos que nuestros jugadores se formen con una personalidad humilde y con mucho sentido común. Fíjate la importancia que tiene esto, ya que dicho jugador el día de mañana será una persona de bien, y además observa que fácilmente podría colaborar con la sociedad si llega a ser un jugador importante cuando hagan declaraciones por radio o televisión, fomentando ambas virtudes: humildad y sentido común. Hay muchos jugadores, entrenadores, directivos, … que cuando hablan están fomentando la violencia, y hay otros que cuando hablan crean sentido común a sus aficiones y al resto del público en general.

 

No hay más que escuchar las declaraciones en prensa de jugadores y ex jugadores como [Img #6123]Iniesta, Laudrup, Valerón, Kaká, Casillas… ejemplos de jugadores con una calidad exquisita y que son claros ejemplos de humildad y sentido común.  


Y qué mejor manera de fomentar humildad, que predicar con el ejemplo. Nuestros jugadores no deben observar soberbia, prepotencia, … en nuestros actos o declaraciones, sino humildad y sentido común.


Ni que decir tiene que se puede ser altamente competitivo con humildad y sentido común; son perfectamente compatibles.


Tener una metodología coherente.

 


Como bien dice un antiguo proverbio chino “si no sabes a dónde vas, te dará lo mismo cualquier camino”.

 


Y es que tenemos que tener claro antes de comenzar nuestro trabajo a dónde queremos llegar con el mismo, o lo que es lo mismo, tenemos que tener claros nuestros objetivos de trabajo. A partir de ahí, entonces tenemos que saber cómo vamos a trabajar para conseguir esos objetivos, es decir, tenemos que saber la metodología que vamos a emplear o cómo vamos a enseñar y formar a nuestros jugadores para conseguir dichos objetivos.


Una metodología que puede estar marcada por el club donde estés, pero no hay que olvidar tu aportación personal, que aunque sigas el modelo del club, siempre dará un toque característico.


[Img #6125]Tus ideas, los objetivos que tú y el club os habéis marcado, los métodos de trabajo elegidos, la organización del trabajo, … todo ello debe estar sujeto de una fuerte convicción personal para llevarlo a cabo. Debes estar convencido de lo que buscas con tu trabajo y de la forma en que trabajas para lograrlo, a pesar de los baches y contratiempos que te puedan surgir.


Esto es a lo que se refiere el ser escrupulosamente fiel a las ideas, es decir, que la coherencia en tu trabajo siempre esté presente, indistintamente de los baches que te encuentres en el camino.


A pesar de que los resultados competitivos no acompañen temporalmente, a pesar de la derrota en uno o varios partidos, debes tener fe en el trabajo que desarrollas en base a unos objetivos que os habéis planteado tú y el club para la formación de los jugadores de tu equipo, ya que suponemos que son objetivos altamente estudiados y meditados.


Hay ocasiones, en que los malos resultados competitivos, generan dudas sobre la idoneidad del trabajo que se lleva realizando y pueden surgir reflexiones autocríticas que te hagan pensar en un posible cambio en cualquier aspecto. Esos momentos los debes tratar con calma y sentido común. No quiere esto decir que alguna vez no podamos realizar algún cambio en alguna forma de trabajo que se esté realizando, pero sí que debemos ser habitualmente fieles a un trabajo que se ha pensado detenidamente en un principio a pesar de cualquier tipo de resultado competitivo, y más aun cuando ese método de trabajo lleve años dando resultados formativos.

 

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