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Redacción
Viernes, 16 de septiembre de 2016 | Leída 148 veces
MEDICINA

Lesiones ligamentosas en el fútbol

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Noticia clasificada en: Fútbol Base Futbolista profesional Lesiones

Los ligamentos son unas estructuras fibrosas formadas mayoritariamente por fibras colágenas y sustancia intercelular, dispuestas en haces y orientadas en el sentido de la tracción, que unen los extremos óseos articulares impidiendo unos determinados movimientos y permitiendo otros. Por sus características son casi inextensibles, ya que presentan menos de un 5% de fibras elásticas.

 

En el fútbol la lesión ligamentosa más frecuente es el esguince de tobillo, siendo el ligamento lateral externo el más afectado. Sin embargo, las lesiones ligamentosas más graves suelen ser las que afectan a la rodilla, en especial al ligamento cruzado anterior aunque, afortunadamente, es el ligamento lateral interno el que suele lesionarse más frecuentemente.

 

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El término esguince significa lesión ligamentosa por tracción, precisándose de un mecanismo indirecto que estire la estructura ligamentosa. Pero el concepto es ambiguo al abarcar desde una simple elongación de fibras sin más trascendencia a una total solución de continuidad de uno o varios ligamentos de una articulación. Por este motivo es necesario establecer el tipo de esguince según su gravedad:

 

   -Esguince grado I o leve, se mantiene la longitud del ligamento, por lo que siempre va a cicatrizar de forma rápida, produciéndose una curación sin secuelas. Se manifiestan con ligero dolor y edema y no presentan laxitud articular.

 

    -Esguince grado II o moderado, existe un incremento en la longitud entre los extremos óseos y puede ser por roturas intraligamentosas o por roturas parciales. La tendencia es hacia la cicatrización, sobre todo en los ligamentos acintados, aunque puede cicatrizar con cierta elongación. Se manifiesta con impotencia funcional y dolor que típicamente aumenta al enfriarse la articulación. Suele acompañarse de una tumefacción periarticular o regional y puede dar lugar a cierta laxitud articular.

 

    -Esguince grado III o grave, existe una rotura completa del ligamento. No se deben confundir estas lesiones con un arrancamiento óseo que se produce por la tracción del ligamento. Inmediatamente de originarse la lesión, se produce dolor muy intenso y agudo. La tumefacción de partes blandas es más intensa y precoz. Se acompaña de laxitud articular, apreciándose al movilizar pasivamente la articulación un bostezo articular. La clínica puede ser paradójica, es decir, a pesar de la rotura completa del ligamento puede ceder el dolor notablemente tras los primeros minutos, debido a la rotura de las fibras sensitivas que transmiten el dolor.

 

En los esguinces que cursan con moderado dolor e inflamación está indicada la realización de una radiografía para descartar posibles fracturas por arrancamiento de las inserciones ligamentosas.

 

El tratamiento de urgencia es el mismo independientemente del grado lesional. Hay que aplicar: crioterapia (frío), vendaje compresivo, elevación del miembro, AINE por vía general y evitar el apoyo deambulando lo imprescindible con muletas. Con estas medidas buscamos limitar el proceso inflamatorio y obtener una más rápida curación.

 

El tratamiento definitivo varía según el grado. La inmovilización no es necesaria en los esguinces leves, existiendo discusión sobre la conveniencia de utilizar una inmovilización rígida o movilizar precozmente en los graves. En la actualidad existe una tendencia a disminuir el tiempo de inmovilización, siendo muchos los autores que defienden la movilización inmediata.

 

[Img #5932]Cuando se tolera la deambulación sin dolor ni inflamación, se utilizan ortesis o vendajes funcionales de protección y se realizan ejercicios orientados a la recuperación de la movilidad articular y a la potenciación de la musculatura periarticular. Por último, será necesario realizar ejercicios para recuperar la propiocepción.

 

En cuanto a la prevención de las lesiones ligamentosas es aconsejable el entrenamiento sistemático de la propiocepción de las articulaciones que más sufren este tipo de lesiones (rodilla y tobillo), reduciéndose la incidencia de las mismas y el número de bajas a lo largo de una temporada.

 

En los casos con historia de inestabilidad articular, se deberá proteger la articulación siempre que sea posible, con ortesis o vendajes funcionales y la actividad a realizar la consideremos de riesgo para la articulación.

 

 

 

Fuente: lawebdelmister

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